Orlando Guillén CARTA DE RECHAZO
AL COBRO DE LA AYUDA
A LA TRADUCCIÓN
‘CONCEDIDA’ POR EL
INSTITUTO RAMÓN LLULL
Hago público con fecha de hoy el texto que en Barcelona,
el 4 de noviembre de 2003, escribí y entregué a Alex
Susanna, director del área de cultura del Institut Ramon
Llull: mi carta de rechazo al cobro de la ayuda a la traducción
que, amañada y sustitutoriamente en mi agravio, sin mi consentimiento
y sin aviso dio a conocer que ‘concedía’ a mi
libro Doce poetas catalanes del siglo XX por esos días, sin
consignar su estrago:
Por haberme excluido como parte, en mi condición de autor,
del acuerdo que en tu calidad funcionarial alcanzaste con A C del
Fondo de Cultura Económica, por el cual se sustituyó
el que sí contó con mi voluntad y cuyos términos
conocen muy bien tanto tú como la editorial;
por ser este último acuerdo lesivo a mis intereses, y por
cuanto no me informaste, a mí, al autor, al directamente
involucrado su monto sino cuando reducido a lo grotesco era cosa
hecha, e incluso ya se había dado a conocer públicamente
pero sin su devalúo; y por otras cosas que ahora que no tengo
tiempo me callo pero que ahí están, te hago saber
y al mismo tiempo hago público mi rechazo a cobrar la suma
‘concedida’ a título de ayuda a la traducción
para mi libro de libros, monumental, panorámico y de vida
Doce poetas catalanes del siglo XX, que cuenta con un Epílogo
de Enric Casasses y contó con su consultoría en catalán,
y me dispongo a denunciar, mientras se mantenga, este atentado contra
la poesía en las dos lenguas a las cuales han prestado servicio
los hechos de mi vida en los últimos 25 años, y a
defender una vez más mis derechos elementales. Esto por supuesto
no comporta nada más que mi dignidad de poeta y sus consecuencias,
a fin de reponer las dignidades que corresponden a la poesía
en lengua catalana y en la mía, y de ninguna manera significa
que renuncie a nada previamente establecido para la publicación,
circulación e itinerario de presentaciones del libro en los
países del ámbito hispanoamerricano –asunto
que también ya va siendo hora de ir atendiendo, no sea que
vuelvas a preferir ponerte de acuerdo con AC y te olvides otra vez
de las autorías que para esto ya son, con la de Casasses,
dos.
No te preocupes más por las valoraciones. Este libro nació
clásico: no tiene antecedentes, es absolutamente necesario
en términos de espíritu, y será siempre punto
de referencia cuando se hable del conocimiento y la difusión
de la poesía catalana no sólo pero especialmente del
siglo XX en el idioma en que escribo. Y tengo pago de vida suficiente.
La poesía paga el día de muertos.
Lo que sigue viene de un documento privado de gestiones en curso
todavía en Cataluña y en México:
No hice público este texto sin embargo entonces no sólo
porque me regresaba a México al día siguiente. Susanna
me ofreció una salida que no ha tenido después la
voluntad de hacer efectiva en extraño acuerdo con el FCE.
El funcionario catalán ha comprado (y ciertamente no le arriendo
la ganancia ni la lógica) un asunto mexicano de persecución
política en mi contra que comienza en los tiempos de Carlos
Salinas de Gortari y cuyas inercias, entre ellas el veto a publicar
en la prensa de mi propio país, se mantienen hasta hoy (si
bien ya con esporádicas fisuras, una de las cuales y desde
luego la más importante es la publicación de Doce
poetas catalanes del siglo XX, que de ninguna manera es gratuita:
así lo demuestran para no ir muy lejos los incidentes extremos
de mi insurrección civil solitaria de los últimos
tres años que es o ha sido tanto como oponerles mi vida,
mi trabajo y mis días de poeta, y de la que conservo fotografías
de espíritu y secuelas materiales que conoce una parte de
la opinión pública catalana y gran parte de la interesada
en la poesía tanto allá como aquí (Casasses
publicó un texto en su oportunidad en Barcelona, y mi carta
por alguna vía poética obtuvo eco en un diario nacional),
y cuando pueden dan frutos podridos tales la alianza de AC (operador
ínfimo y hasta póstumo aunque ya defenestrado de una
de las centralitas de comandos cacicales del apestoso difunto Octavio
Paz), y el director del área de cultura del Institut Ramon
Llull [Me comprometo a hacerle llegar el archivo de La estampida
de los hipócritas. Carta pública al presidente Fox,
que está y estará mientras persista lo que allí
se denuncia en circulación todavía y me releva de
más sobre esto].No hice ni he hecho público todavía
mi rechazo porque soy poeta no político. He querido y quiero
que de este libro de libros de la poesía catalana del siglo
XX, que contó con la consultoría en esta lengua y
cuenta con un Epílogo de Enric Casasses, se hable por su
excepcionalidad en muchos sentidos como de lo que es: una muestra
magnífica de la poesía europea del siglo XX, un acontecimiento
enriquecedor de recepción al espíritu catalán
en el ámbito hispanoamericano expreso por sus grandes poetas
de la sorprendentemente creadora centuria pasada a través
de libros enteros; una ocasión de encuentro de una poesía
que debe más su aislamiento a la opresión política
que a su mérito individual o en vilo. Que se hable de eso
y de lo que comporta, y no de las persecuciones criminales que sufran
o hayan sufrido o estén por sufrir mi persona y mi opinión
y mi libre ejercicio creador en México o en el infinito.
Si me veo precisado a hacer público mi rechazo no será
pues por mi voluntad. Este trabajo ha sido para mí, a lo
largo de los años, de servicio a la poesía en dos
lenguas. La mía no tiene por qué ser amputada de ninguna
parte sustancial de la espiritualidad peninsular ibérica
en términos de indiferencia o desprecio o dominio de ningún
fundamentalismo idiomático, y esto vale además para
otras igualmente desvanecidas y ocultadas. Programada originalmente
para iniciar su periplo por los países de habla hispana para
la inminente feria de sant Jordi, y así anunciada en el Espai
Mallorca de Barcelona en conferencia de prensa en octubre pasado
con la presencia mía y de Casasses, y de los directores general
de cultura, de la Institució de les Lletres Catalanes y del
Institut Ramon Llull, y diseñada para concluir en noviembre
de 2004, en la feria internacional del libro de Guadalajara en México
-dedicada a la cultura catalana), ya desde 1999 la prensa cultural
catalana ha destacado la singularidad y la necesariedad de este
libro [Le anexo algunos materiales publicados: uno de los más
recientes, la traducción al catalán del fragmento
sobre Josep Carner de mi Introducción].
Las lenguas son una patria y este es un asunto de Estado, más
aún cuando el Institut cobra parte activa en un caso de vulneración
de los derechos humanos más elementales del escritor que
soy (hasta ese momento infamia sólo aplicable a la intelectualidad
y al poder cultural y político mexicanos), ya bastante vulnerados
de por sí como para que alguien quiera hacerlos sangrar en
vano. Pero soy poeta y no político y quiero despolitizar
este libro antes de que salga, a tiempo de que la poesía
catalana del siglo XX pueda ser recibida en mi lengua con sólo
referentes de poesía. De lo que se trata es de que Doce poetas
catalanes del siglo XX aparezca, se instaure en el ámbito
natural de su resonancia con su consecuente poder enriquecedor que
es el de la poesía de su título, y se le apoye, difunda
y promueva de manera acorde con su peso real y específico
espiritual y político como expresión necesaria de
acercamiento, conocimiento y mutuo ensanchamiento de dos culturas
vivas y prójimas sin embargo por ignorancia diríase
propiciada casi ajenas. Se le apoye así, o por lo menos de
la manera acordada y anunciada.
Y esta es la cuestión:
1) Pago acordado: 19 mil euros. Pago que ofreció el Llull:
la suma que resulta de multiplicar el número de caracteres
por el número de páginas, transladando así
perversamente lo que el FCE me pagó por derechos de edición
a la valuación de un libro de libros de traducciones: algo
cercano a los 8 mil euros. La trapacería se atiene a la letra
en el sentido de que el pago (destinado completamente al autor por
la traducción) se acuerda entre la editorial y el Institut,
como si la editorial tuviera poder para acordar mis emolumentos
sin mi consentimiento, y el director del Llull fuera de teta. Este
libro es resultado de un trabajo tenaz y enamorado por más
de veinte años de mi vida. Para mí cualquier pago
que no sea el de la poesía es simbólico. Pero los
pagos que la poesía provea son mi honrado derecho. 2) Itinerario
de presentaciones. Ajustable en términos de tiempos y lógica
geográfica y montado sobre la relación de distribuidoras,
filiales y representantes del FCE en el ámbito hispanoamericano,
Enric Casasses y yo elaboramos y presentamos al Llull y al FCE un
itinerario, según los términos iniciales acordados
con ambas instancias ante la falta de iniciativa de estas y la inminencia
de las fechas. Desde los tiempos en que las competencias pertinentes
al caso corrrespondían a la Institució de les Lletres
Catalanes, se consideró idóneo al FCE por dos razones:
1) mi condición de escritor mexicano y los cometidos institucionales
del FCE; 2) la infraestructura editorial y de difusión en
el ámbito de mi lengua del FCE, determinante para los propósitos
de divulgación que implica una obra de estas características.
Es agua pasada mi defensa en México de esta obra, y de algún
modo se conoce, y contó con solidaridad catalana institucional
y poética. Ahora, no pudiendo evitar ya su salida ni su resonancia
naturales, desde el Fondo y con la colaboración contranatura
del director del Llull, se pretende ‘reducir’ su incidencia
limitándola a su presentación en Guadalajara, y omitiendo
su presentación directa en los países de mi idioma
[“A propósito: resulta que no estoy ni más ni
menos vetado que de ordinario en México. El Fondo desató
la guerra sucia en los medios contra un libro ¡que él
mismo publica! Por este autogol de mercadotecnia editorial afrontará
las consecuencias que la vía jurídica aporte en razón
de daños y perjuicios y desviación de recursos públicos
para fines oscuramente particulares. Es reciente, me obliga a hacer
público este documento, y es así: lo de "La Jornada"
(último periódico del que fui vetado fulminantemente)
fue maniobra para intentar aplazar la salida de Doce poetas, y darla
como cosa hecha y aparentemente avalada por nosotros con las entrevistas,
para Guadalajara en noviembre. El tratamiento del orden de importancia
de ellas desvanece, sustituye con objetivada y obvia perversidad
mi autoría, incluso mi foto (a publicar la cual estaban obligados)
-se ve que fue decisión de última hora: la que apareció
del Enric (donde me concederían la segunda división
en ese libro, les debió parecer excesivo reconocimiento)
la bajaron de Internet; la cosa se hace obvia en periódicos
de menos monta: en "La Crónica": aunque la nota
no tergiversa lo que dijimos más allá de lo que se
inventa o toma de otras partes sin citar, el pie de foto donde aparecemos
ambos da el crédito al revés. En "El Monitor",
de plano el Enric es el traductor y yo no existo. Estos sí
cumplieron la consigna a rajatabloide ya que son estándar.
La única nota profesional fue la de “Milenio”.
La excepción. La regla. La clave estaba en la nota aparecida
uno o dos días antes en "La Jornada": allí
se me degrada a la condición de 'coordinador' (¿de
qué? ¿de poetas muertos?) de un libro que "prepara"
el FCE sobre la poesía catalana para la feria de Guadalajara,
de procedencia fuentificia oficial y a iniciativa de la oficina
de prensa del FCE...”]. Por todo esto procede en estricto
escrúpulo la asunción inmediata del itinerario en
los términos que concurran al asunto por el Llull o desde
el Llull, cuyo es el cometido esencial de la divulgación
de la cultura catalana de la cual la poesía es su expresión
espiritual. El FCE llanamente está obligado a promover y
difundir la obra de los autores mexicanos, pero más a un
autor y a un título que edita.
Enric Casasses estuvo en México por vías ajenas al
Llull y al Fondo para hacerse responsable de la parte catalana de
la edición y otros trabajos de lectura y divulgación.
El libro está cerrado, y los tiempos alcanzan para que salga
en el momento y en las condiciones originales. Lo que se requiere
es voluntad política, y este es el motivo añadido
para hacer público mi rechazo a la brevedad que impone la
emergencia. A ver si así este libro puede cumplir cabalmente
el propósito de amor poético que lo hizo posible desde
el sueño potente creador y libertario frente a los pujidos
mezquinos.