Orlando Guillén

 

 

 


 

La estampida de los hipócritas (Carta pública al presidente Fox), Muerte bastarda en Barcelona

y otros textículos

 

 


 

 

 

La estampida de los hipócritas (Carta pública al presidente Fox), Muerte bastarda en Barcelona y otros textículos, de Orlando Guillén

 

 

PRIMERA EDICIÓN

 

Ediciones Le Prosa

 

Colección La estatua de la Zorra a hombros de los Pendejos

 

 

© ORLANDO GUILLÉN

 

© ROSALINO F. GUILLÉN CORDERO,

Prologuillo jurídico

 

 

Portada: Rilke Guillén Roca,

El alarido del viejo dios

 

Retrato del poeta en la contrapotada:

Navarijo

 

Producción: Las Flores de Uxmal,

Arte y Cultura, A C

Uxmal 430, Vértiz Narvarte 03020 DF

 

 

Impreso en México

 

 

2006

 


 

 

La estampida de los hipócritas


Vaya a la sima arrojado

el Soñador, y veremos,

si le diéramos la muerte,

qué le aprovechan los sueños

Sor Juana

 


Prologuillo jurídico

 

Rosalino F. Guillén Cordero

 

 

 

Uno

 

No soy escritor sino abogado y en consecuencia lo que sigue debe tomarse como una mera opinión de lector.

Presentado en formato jurídico ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, este libro documenta una larga persecución de Estado y de particulares con instrumentos del Estado en contra de su autor, el poeta mexicano Orlando Guillén (Acayucan, Veracruz, 1945). Dividido en dos secciones, la primera constituye una fundamentada sólida denuncia de cómo la corrupción de la élite intelectual mexicana al servicio del gobierno ejerce desde hace tiempo un poder a su arbitrio capaz de ocultar, perseguir, desvanecer y desaparecer a un escritor reconocido con la más absoluta impunidad y sin retroceder ni ante el crimen; eso por un lado, y por otro una apasionada defensa de la poesía catalana del siglo XX, particularmente de su libro de libros de traducciones, monumental y de vida Doce poetas catalanes del siglo XX, que permanece hoy todavía bajo secuestro de Estado y por cuya aparición sostuvo con riesgo cierto de su vida un ayuno de conciencia de ocho días y medio durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara dedicada a la cultura catalana en 2004. La segunda sección es una muestra “de rara belleza” (expresión que tomo prestada del

–este sí- escritor chiapaneco Gordon Ross) contundente de la prosa y el pensamiento crítico del autor en una compilación no exhaustiva que sin embargo abarca trabajos éditos e inéditos que van desde 1977 hasta 2006. Sin demérito de la profunda diversidad y originalidad de su contenido general, las aportaciones más importantes de esta parte son sin duda las espléndidas selecciones de la poesía del mexicano Ramón Martínez Ocaranza y, por primera vez en lengua castellana, de los Dimonis/Demonios del gran clásico de la poesía catalana Jacint Verdaguer.

 

 

Dos

 

El formato y el texto jurídico son los siguientes:

 

C. PRESIDENTE DE LA COMISIÓN

INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

P R E S E N T E

 

ORLANDO GUILLÉN TAPIA, mexicano, mayor de edad, de profesión escritor, con domicilio para recibir toda clase de comunicados de este Organismo Internacional el ubicado en la calle Uxmal 430 Colonia Vértiz Narvarte, Delegación Benito Juárez, Código Postal 03020 de la cuidad de México, Distrito Federal, con número telefónico (0052) (55) 55 36 67 16 y correo electrónico floresdeuxmal@yahoo.com.mx, autorizando para que las oiga, reciba y coadyuve en la indagatoria correspondiente que al efecto se inicie al C. licenciado ROSALINO F. GUILLÉN CORDERO, con cédula profesional expedida por la Secretaría de Educación Pública número 3466193, como mi representante legal, ante usted con el debido respeto comparezco para exponerle:

Que a través de este escrito vengo a presentar Petición que contiene formal denuncia de presuntas violaciones a los derechos humanos a mi persona por parte del Estado Mexicano, en términos de los derechos fundamentales que contemplan la Convención Americana sobre Derechos Humanos, suscrita en la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos [Pacto de San José]; el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador”; La Carta de la Organización de los Estados Americanos reformada por el Protocolo de Buenos Aires y demás instrumentos internacionales aplicables; en lo que se refiere al primero se vulneran mis derechos según lo dispuesto por los artículos: 1 (que obliga a los Estados partes a respetar los derechos y libertades a toda persona sujeta a su jurisdicción); 5 (derecho a la integridad personal); 7 (derecho a la libertad y seguridad personal); 11, fracción 2 (protección de la honra y dignidad); 13 en sus fracciones 1 y 3 (relativo a la libertad de pensamiento y expresión); 14 (derecho de rectificación o respuesta); 20, fracción 3 (derecho a la nacionalidad); 24 (igualdad ante la ley); 25, fracción 1 (protección judicial); 29 (normas de interpretación del Estado); así como del segundo instrumento, se violentan en mi perjuicio los numerales 6 (derecho al trabajo); 7 (condiciones justas, equitativas y satisfactorias del trabajo); 10 (derecho a la salud); 12 (derecho a la alimentación); 14 fracciones 1, inciso C, 2, 3 y 4 (derechos a los beneficios de la cultura, actividad creadora y cooperación internacional en materia de arte y cultura), sin perjuicio de los derechos tutelados por la Carta de la Organización de los Estados Americanos reformada por el Protocolo de Buenos Aires en materia de normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y tecnología. Al efecto y sin que se trate de una compilación exhaustiva (en razón de lo cual remito a los dominios virtuales www.indymedia.org en todos los países del ámbito de las lenguas castellana y catalana, así como a www.floresdeuxmal.com) y a manera de relación de hechos, presento la siguiente documental pública, sin acogerme al privilegio de que mi identidad sea mantenida en reserva frente al Estado Mexicano:

(AQUÍ INSERTÉ LA ‘DOCUMENTAL PÚBLICA’ QUE CONSTITUYE LA PRIMERA PARTE DE ESTE LIBRO)

A fin de documentar fehacientemente mi condición de escritor de vida y obra, manifiesto asimismo que he integrado el libro La estampida de los hipócritas (carta pública al presidente Fox), Muerte bastarda en Barcelona y otros textículos, del cual la anterior documental pública forma su primera parte; y la segunda se constituye con el siguiente material de próxima publicación, objetivo y relacionado:

(AQUÍ LÓGICAMENTE INSERTÉ LA SEGUNDA PARTE DE ESTE LIBRO)

En relación con los requisitos que impone el artículo 32 del Reglamento de esa Comisión, debo decir que he agotado los recursos del derecho interno mexicano, por primera vez ante la Secretaría de Gobernación en los términos que se relatan en mi carta pública al presidente Fox, haciendo hincapié en que esta instancia del gobierno agota en México los recursos de conciliación política; que si bien como resultado de mi trato con los funcionarios del área citada, aparecieron dos de mis libros retenidos por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, esto sólo pude lograrlo mediante el ejercicio de encadenamientos y otras actividades teatrales y poéticas llevadas a cabo a este fin específico, en tanto el gobierno dejó hacer a su arbitrio al Fondo de Cultura Económica en lo tocante a la publicación de mi libro Doce poetas catalanes del siglo XX, en los términos generales de mi querella contra esa editorial de Estado, y en violación de lo dispuesto por el Pacto de San José en materia de cooperación internacional en asuntos de arte y cultura, situación que me llevó con riesgo manifiesto de mi vida a sostener un ayuno de conciencia de 8 días y medio, durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2004, dedicada a la cultura catalana, sin que el gobierno del presidente Fox, a quien así se lo solicité de manera pública nacional e internacionalmente, atendiera a razones humanitarias basadas en mi condición de minusvalía física, el estado grave de mi salud en lo relativo al funcionamiento de mi aparato digestivo, y a mi edad; y finalmente con fecha 21 de septiembre de 2005 presenté el material que anexo en la parte documental titulado Propuesta de solución definitiva al conflicto que enfrenta al escritor veracruzano Orlando Guillén con el Estado mexicano en términos de derechos humanos y procuración de justicia, que, contra lo dispuesto por la Constitución General de la República en lo que hace al derecho de audiencia, no me contestó el titular de la Secretaría de Gobernación, habiéndoseme comunicado por parte de la Unidad de Gobierno de esa Secretaría por medio del oficio número UG/211/1496/05, lo que sigue:

En relación a su escrito dirigido al Lic. Carlos Abascal Carranza, Secretario de Gobernación, mediante el cual solicita la intervención de esta Secretaría para que el Fondo de Cultura Económica publique su libro “Doce poetas catalanes del siglo XX”, al respecto le informo que por instrucciones del Titular de esta Secretaría y para otorgar la atención y orientación que sea necesaria, lo podrá atender la Lic. Fabiola Torres Lizárraga, Asesora de la Dirección de Concertación Social, solicitándole tenga a bien concertar cita con ella, al teléfono 57-28-73-00 ext. 33058.

Dando cumplimiento a lo establecido por el artículo 8º constitucional, no omito reiterarle la plena disposición de esta Dependencia para intervenir en todos aquellos asuntos que estén dentro de su competencia.

Esa respuesta reduce un asunto gravísimo y de repercusión internacional de persecución a un escritor por el Estado, y de particulares con uso de los instrumentos del Estado, de violación a mis derechos fundamentales y de procuración de justicia, en un mero litigio por la publicación de mi libro Doce poetas catalanes del siglo XX, con el Fondo de Cultura Económica, y lo rebaja a un asunto de “concertación social”; respuesta a la que no di seguimiento por no ubicarse en el área de Derechos Humanos que le corresponde y porque resulta indicativa de la negativa de la Secretaría de Gobernación a resolver mi caso con la dignidad y la altura jurídica, artística y humana que le corresponde, todo esto independientemente que para hacer énfasis en la verdadera posición del gobierno al respecto, la administración del presidente Fox, contrariando los usos y costumbres políticos del país desde que se gobierna por sexenios, por decreto presidencial por primera vez un titular del Ejecutivo deja a su sucesor un empleado de confianza de la jerarquía del Gabinete ampliado, habiendo designado a la actual directora del Fondo de Cultura Económica en funciones hasta el año 2010, extremo que puede comprobarse por la prensa mexicana en fechas inmediatamente posteriores a la presentación de mi propuesta. Premiar el crimen es punir la virtud.

Por razones de forma, le significo que el presente asunto no ha sido ventilado en ningún otro organismo internacional de protección y defensa de los derechos humanos y que mi carta a la Alta Comisionada de los Derechos Humanos en Ginebra no tuvo más propósito que el impuesto por la circunstancia política del momento.

Sirven de fundamento a la presente Petición lo dispuesto por los numerales 33 inciso a); 41 inciso f); 42, 43, 44, 46, 47, 48, 49, 50, 51 y demás relativos y aplicables de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), así como los artículos 23, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 37, 38, 41 y demás relativos y aplicables del Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Por todo lo expuesto y fundado, atentamente pido:

Primero. Que me tenga por presentado interponiendo Petición que contiene formal denuncia de presuntas violaciones a los derechos humanos a mi persona por parte del Estado Mexicano.

Segundo. Se le dé entrada a esta Petición en términos de lo que dispone el Reglamento de esta Comisión.

Tercero. En el momento procesal oportuno esta Comisión se pronuncie favorablemente sobre la violación de derechos humanos de los que he sido víctima y, en consecuencia, el Estado Mexicano me repare los daños causados.

 

México, Distrito Federal, a 5 de Febrero de 2006

 

 

ORLANDO GUILLÉN TAPIA

 

 

 

ROSALINO F. GUILLÉN CORDERO

REPRESENTANTE LEGAL

 

 

 

 

 

 

 

 


 

uno

en defensa de la poesía

catalana del siglo XX

y por la vigencia de los derechos

humanos en México

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Documental pública

 

y quiero en esta ocasión,

de los entes de Palacio

 hacer ente de razón.

Metafísica es del gusto

sacarlos a plaza hoy,

que aquí los mejores entes

los metafísicos son.

Vayan saliendo a la plaza,

porque aunque invisibles son,

han de parecer reales

aunque le pese a Platón.

Del desprecio de las Damas,

plenipotenciario soy;

y del favor no, porque

en Palacio no hay favor.

El desprecio es aquí el premio,

y aún eso cuesta sudor;

pues no lo merece sino

el que no lo mereció.

 

¡Salgan los Entes, salgan,

que se hace tarde,

y en Palacio se usa que espere nadie!

Sor Juana

 

 

 

 

 

 

Louise Arbour
Alta Comisionada para los Derechos Humanos de
la ONU

Ginebra

 

Madam Justice:

Pongo a su disposición mi carta al presidente mexicano y los contenidos generales de esta página para documentar ante la instancia que usted titula un caso de persecución por motivos de opinión hasta la desaparición del escritor que soy, que es añeja y sigue viva, y que se expresa actualmente en la actitud hostil del Fondo de Cultura Económica de México tendiente a obstaculizar, desvanecer, ocultar e impedir la salida de mi libro “Doce poetas catalanes del siglo XX”, e igualmente por la retención de otros títulos míos por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes puestos bajo llave por administraciones anteriores y así mantenidos por esta, y por el veto de Estado a publicar en la prensa de mi propio país con el sostén activo de quienes se ostentan “demócratas” e “independientes” paladines de esa libertad.
Le demando públicamente actúe en consecuencia en este caso. Los asuntos de lesa humanidad no prescriben y se persiguen de oficio.

Orlando Guillén


 

 

 

La estampida de los hipócritas

Carta pública al presidente Fox

 

 

 

El 16 de diciembre de 2001 dirigí esta carta a su destinatario principal y a la opinión pública. Por seguir vigente su línea esencial de contenido, continúa en circulación en ediciones de resistencia civil. La doy aquí por primera vez completa en cualquier medio de comunicación, precisamente mientras por un lado se mantiene en mi contra el veto a publicar en la prensa de mi propio país, por otro el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se empecina en el secuestro de mis obras, y, finalmente, a este tierno propósito se suma el Fondo de Cultura Económica con la pretensión de ‘desvanecer’ y ‘ocultar’ mi libro de libros de traducciones, monumental y de vida “Doce poetas catalanes del siglo XX”, con tres Añadiduras, versiones, notas e Introducción mías, y enriquecido con la consultoría en catalán y un Epílogo de Enric Casasses. En principio, y es lo que está en juego, el libro debía comenzar sus presentaciones en Barcelona (en la  feria de Sant Jordi) por el ámbito de la lengua hispanoamericana, según el acuerdo original de promoción, difusión y recepción de este acontecimiento espiritual de acercamiento y conocimiento sin precedentes entre dos culturas históricamente tan prójimas como desconocidas. Esta intención contranatura del FCE contó sorpresivamente con la colaboración del exdirector del área de cultura del Institut Ramon Llull de Barcelona. El funcionario catalán ‘compró’ (¿con dinero gratis?) un asunto mexicano de persecución política por motivos de opinión contra el escritor que soy, hasta ahora sólo imputable al poder político y cultural mexicano. No le arriendé en su momento la ganancia ni la lógica. Mucho menos se las arriendo al genio de la estrategia que solito se atacó: el bloqueo y la hostilidad a un título que el mismo Fondo edita, es de una clase tan eminente de  infamia que sería irrisoria si no fuera criminal, lesiva y orientada por oscuros fines particulares, y por tanto materia de denuncia pública: se implementa con dinero de la hacienda nacional, desde el gran elefante editorial del Estado mexicano

-cuyo  ya bastante socavado prestigio intelectual añejo lesiona más y pone en duda hoy su cúpula dirigencial, a la cabeza de la cual se encuentra cualquier cosa menos una gente de letras. Cierra este panorama en cerco Sara Bermúdez, actual empresaria de Alejandría en Buena Vista y presidenta del CONACULTA: pero, ciertamente, si las cosas siguen como siguen, va a terminar llevando al despeñadero a su asesor Felipe Garrido.

 

Lectora, lector: no les digas nada, que nada son. Simplemente envía mi texto a este buzón electrónico: mexicoenlinea@presidencia.gob.mx. O a este: alianzaciudadana@presidencia.gob.mx. 

 

 

 

Vicente Fox

Presidente de la República

 

 

 

Señor presidente:

 

Sea cruenta o incruenta la vía de su práctica, el asesinato selectivo es guerra sucia: porque en el caso como en todo el tiempo es instrumento de la muerte y porque la materia gris del presente escrito es de su incumbencia en términos políticos culturales, de comunicación social, derechos humanos y procuración de justicia, reclamo su inmediata intervención y le doy cuenta del contenido de dos cartas mías a Santiago Creel, secretario de Gobernación -cuyo silencio tripula el absoluto desprecio que le merecemos tanto mi derecho a la vida, al trabajo y al ejercicio de las libertades de expresión y de opinión en mi calidad de escritor y de ciudadano mexicano, cuanto el cumplimiento de su deber: la vigencia del estado de derecho en México.

 

Señor secretario: En la entrevista que sostuve con su secretario particular Guillermo Huerta de modo previo a otra con usted que todavía no se produce, presenté el estado actual de este asunto de derechos humanos y vigencia de la libertad de expresión en México que afronto, y entregué a este funcionario la carta dirigida a usted que sigue:

 

Por el puro tino de un azar avieso el 2 de octubre pasado vine a advertir con magnitud de certidumbre (hablando de algo de esto con mi antiguo condiscípulo universitario, el diputado Ranulfo Márquez), y acusé ese golpe de soledad política mas poética cuyo viento de muertos no es estatua: la marca de ignominia que me señala único y no sólo como escritor de la generación de 68 a quien se acosa, persigue y excluye todavía hoy en México, entre otros motivos de opinión por la defensa pública de la memoria de sus muertos -que lo demás tiene que ver con el sostén de su espíritu. Porque, en efecto, la publicación casi simultánea en España y México (1988) de mi artefacto verbal de deslinde histórico y drenaje profundo México, Carlos Salinas y la generación del 68 (hijo de imperativos de conciencia resueltos en mis venas trágica, satírica, poética y ‘política’), está en el origen de esta infamia impune y creciente desde el secuestro sui generis de obra hasta la desaparición. Por la lectura de aquello podrá usted ver cómo, en obbposición a textos de usura manipulatoria y ostentación perversa de nuestra memoria histórica reciente firmados por Octavio Paz y por el pseudónimo Alponte (quienes desde El país madrileño buscaron vender ante la opinión pública europea la figura meñique del entonces prójimo presidente mexicano como la de alguien que habiendo ‘vivido’ el 68 trae consigo aires de ‘renovación democrática’), ese material ubica en flagrancia a Salinas joven simplemente donde estaba: en el frente contestado por el movimiento emergente de mi generación.

Bien. Ni manda ya el exmandatario citado, y ni siquiera el PRI. Al pacto pragmático de gobernabilidad que sostiene la ‘alternancia’ le llaman ‘transición’. Bien.

Mi texto pasó al Index Ente y yo a la ‘lista negra’. La cuestión fue aprovechada por mis enemigos para borrarme de los medios, y la inercia política y la mediocridad uniformada de los ‘mandos operativos’ me mantiene a la sombra hasta este mismo día.

Ranulfo me puso en contacto con Durán Reveles. A él le dejé claro (vio y tiene en su poder algunos documentos) en primer lugar el carácter de Estado incuestionable del asunto. Después de todo se trata de la defensa de mi derecho a la vida, al trabajo, a la libertad creadora, a la libre expresión de las ideas y a hacerlas circular; y, en suma, a la opinión, a la crítica, a la diferencia, y, desde luego, a vivir de los oficios de mi oficio, entre otros el periodismo, al que he dedicado un largo tranco de vida. Puntualicé incluso por escrito al amigo Reveles la gravedad de este tipo de antecedentes: por un flanco, ningún gobierno puede permitir que exista en México, y mucho menos fomentar, un cacicazgo cultural transexenal capaz de perseguir, excluir, desvanecer, ocultar, desaparecer y condenar a muerte virtual a un escritor reconocido, sea cual sea el motivo que aduzca para ello, y por otro porque los primeros casos no hacen verano pero la dictadura comienza por la supresión de la inteligencia crítica. No sé por qué Reveles no dio solución a un asunto que estaba en sus manos y dentro de sus alcances políticos, e incluso en una de las puntas alternativas que le presenté, dentro de su ámbito administrativo. Lo que sin duda no vio o no quiso ver es que no le fui a pedir chamba sino a defender mi derecho al trabajo y a la vida. Los particulares pueden esgrimir ya que no razón, razones de ese orden para negarse según su bellaquería y desatender el interés público, pero el Estado está obligado a garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos y la riqueza y diversidad de las expresiones artísticas y culturales nacionales. El 2 de octubre pasado Fox clamó honra para quienes participamos (¿nomás poniendo los muertos?) en los finalmente trágicos acontecimientos del 68, pidió fortalecer la recurrencia a las vías institucionales para la resolución de los conflictos en las nuevas circunstancias políticas del país, y aún vindicó el derecho a la libertad creadora. Fuera de la honra, que pertenece por entero a la memoria de los jóvenes y vecinos inermes masacrados en Tlatelolco, me acojo al espíritu de lo dicho 33 años después, y sin embargo significativamente por un presidente mexicano. Pero no olvido que usted ese mismo día ordenó abrir archivos que corresponden a la Secretaría a su cargo. La verdadera forma de honrar la memoria de los muertos en ese crimen de Estado debe empezar por abrir los archivos de la Defensa Nacional.

Lo que me preocupa ahora es el recurso al método. Tras aquella entrevista esperaba como se acordó una respuesta en tres días. La política de avestruz asumida por Huerta y el silencio de usted mismo en momentos de polaridad e incertidumbre en materia de derechos humanos, permiten lecturas que ni su persona ni el Estado pueden avalar, sobre todo cuando desde fuerzas que operan por inercias de impunidad dentro del sistema se amenaza de muerte y se asesina a personalidades de este ámbito, en tanto las señales que emite el gobierno, por ejemplo al desacatar una resolución vinculante de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en el caso del general Gallardo, son desconcertantes y alarmantes. El Estado está obligado a garantizar mis derechos fundamentales, y tiene medios para ello, y debe ponerlos en práctica. No tengo ningún interés en andar de exiliado por el mundo exhibiendo las vergüenzas de gobierno alguno, y tengo en cambio razones de amor y obra para no holgar de la pitanza salvo en defensa propia, del arte y de la libertad en México, sobre todo después que Siles Suazo y Salinas usurparan el instrumento de hambre de los débiles convirtiéndolo en oscuro sujeto de Guiness. No lo descarto, pero es última instancia.

Hasta hoy, se han negado a recibirme o han escabullido su responsabilidad Gilberto Rincón Gallardo, Emilio Alvarez Icaza y José Luis Soberanes (unanimidad que resulta indicativa de la política oficial -sin distinción de partido en el poder- que se sigue en materia tan ‘sensible’). Y el mismo camino han escogido las cabezas de playa culturales: la nacional, y la del DF.

Sara Bermúdez, Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, José Emilio Pacheco, Carlos Monsivais, Gonzalo Celorio, entre otros, han o deben haber recibido mi requerimiento para fijar ante usted su postura en este asunto, y callan (por lo menos hacia el público), del mismo modo que los titulares de la SOGEM y el PEN Club Internacional.

Me preocupa, digo, el recurso al método; la omisión, el silencio. Pese a todo esto, no se engañe: no estamos hablando de algo que se debata en la oscuridad y a espaldas de la opinión pública. Aunque este material aún no ha sido ventilado por los medios, es evidente que el aire colectivo es su habitat natural, y que en la aldea global no es bueno votar por el silenciamiento y la supresión de las libertades críticas y creadoras, y así también que mi defensa solitaria está circulando ya en el medio artístico y en el periodístico.

Durante estos 10 días que vienen observaré un estricto compás de espera. A su término, le haré saber la decisión que tome (y que no excluye el riesgo de mi vida

 -este, sin duda mayor si lo consolida el método), y se romperá por los extremos. Los asuntos políticos agotan las vías institucionales en la Secretaría a su cargo.

 

Dirigida hoy a usted pero naturalmente también a la opinión pública, esa documental se amplía por estas pertinencias puntuales:

 

● Según andaban las cosas en ese momento, presenté a Durán Reveles un paquete de Estado en triple continuo de solución inmediata y simultánea: 1) fluidez al proceso ‘atorado’ de contratación y pago de mis libros Versario pirata (para su primera reimpresión en Lecturas Mexicanas) y El costillar de Caín en Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; 2) ‘destrabar’ la contratación de mi libro monumental y de vida Doce poetas catalanes del siglo XX, presentado por mí, ‘aprobado’ de entrada, pero detenido por el Fondo de Cultura Económica; y 3) ‘reposición’ en NOTIMEX: corresponsalía de escritor con sede en Barcelona, y, en signo real de apertura de espacio en los medios, con impacto asegurado mediante la fórmula de circulación ‘por el hilo’ y restricción de exclusividad a uno sólo de los diarios nacionales.

Reveles hizo posible la solución ‘relativa’ del primero, pasó del segundo, y no dio salida al tercero pese a caer bajo su responsabilidad directa.

Emulo de Gonzalo Celorio en el Fondo, y dentro de aquella ‘relatividad’, Felipe Garrido se ubica ya en la ‘lógica’ de la impunidad y el silencio cuando, como director de Publicaciones del Consejo bloquea a conciencia la aparición a tiempo de El costillar de Caín para su presentación acordada en la Feria de Guadalajara, en comisión y oficio de secuestro de obra, de ocultamiento de bien cultural y escamoteo de espacio y tiempo públicos para la difusión de obra artística en mi perjuicio y en mi daño y en el de los lectores de poesía. La encerrona a El costillar tiene precedente directo. Enumero por ilustrar algunos ‘tratamientos’ aplicados entre 1993 y 1994 a Versario pirata en esa misma instancia de publicación: a) intento de censura al prólogo. Retirado por su autor, Mario Raúl Guzmán, ese trabajo vio la luz en La Jornada Semanal entonces y hoy precede a El costillar; b) Versario pirata es el único libro de Lecturas Mexicanas que nunca tuvo presentación oficial; c) reducción unilateral del tiro normal en esta colección: de diez a siete mil ejemplares; d) la falsa ‘solapa’ de la cuarta de forros es distinta a la que yo corregí: la ‘nueva’ me lesiona incluso con el tetepón ágrafo de la delincuencia ortográfica. Bien podría en la testuz Garrido volver a pinchar Reveles para rematar la faena, porque, ciertamente, MI PRIMERA DEMANDA es la aparición inmediata de El costillar de Caín.

 

● En cuanto a mi libro Doce poetas catalanes del siglo XX, lo presenté en las siguientes condiciones: hay interés de coedición en España, y de lanzamiento. La Institució de les Lletres Catalanes ha ofrecido, a través de su director, el poeta Francesc Parcerisas, participación económica en materia de derechos de autor por la traducción, y gestiones ante los poseedores de los derechos de los autores incluidos (para su cesión por motivos de difusión), y ante el Estado español para coedición, apoyo y presentación en los territorios hispanoparlantes. La importancia de la obra ha generado ya prensa en Barcelona. Existe una expectativa real entre poetas y lectores de poesía, no sólo por su singularidad monumental y panorámica con libros completos de los autores incluidos sino en virtud de ser el catalán lengua minoritaria en el Estado español y haberse visto proscrito bajo el franquismo. Se trata de una poesía a la altura de cualquiera otra europea, pero se conoce muy poco y no nomás en nuestra lengua, que, en el caso, resulta asimismo vehículo de alcance y extensión mundial para difundirla. El Fondo de Cultura Económica está obligado a publicar y promover la obra de los escritores mexicanos, aquí y en el extranjero, y no hará nada más que cumplir con su razón de ser institucional al atender MI SEGUNDA DEMANDA: iniciar el proceso de edición de Doce poetas catalanes del siglo XX, establecer los contactos necesarios y firmar el contrato respectivo.

 

● MI TERCERA DEMANDA se expresa como reposición en NOTIMEX. De esta agencia noticiosa estatal fui ‘recortado’ selectivamente por la administración de Medina Viedas en días en que Dionisio Pérez Jácome asumía la condición de vocero del gobierno federal y NOTIMEX caía bajo su coordinación general. Hay que remontar los motivos de Medina a la triple entrega de la primera versión de mi sátira “Octavio Paz en libertad bajo palabra” - cuya testa puesta en bandeja  es pista de origen, y explica por qué DPJ (mi antiguo profesor de Derecho Romano) ‘no podía hacer nada’ en el caso, según me dijo. En 1989 había escrito esto el historiador Gastón García Cantú: “Por falta de moral republicana hemos llegado al punto en que criticar a Octavio Paz es peor que criticar al gobierno. No vivimos el terrorismo político pero sí el cultural. Toda la venganza y toda la pluma contra los disidentes”. Un Cadáver Jediondo, pues, y el exsecretario de gobernación Chuayffet Chémor sabrán sin duda más que aquellos dos excolaboradores de este, y por supuesto que yo. La cuestión se presta para que los mílites espíritas de la Procu citen a comparecer al muerto y continúen forjando patria y Tradición de la Ruptura del orden constitucional. Mas mi exigencia actual se delimita como una corresponsalía de escritor con sede en Barcelona, y su plena atención no aparece así más que como un acto tardío de justicia laboral.

 

● Hoy en torno a mis reclamos se ha desplegado el silencio absoluto de los medios. Esto se comprende sólo por la medida en que confirma sin excepción el acatamiento en su momento de la orden de proscripción en mi contra (ignominia sin embargo río abajo corriente bajo el dominio del PRI) ‘implementada’ desde Gobernación y Comunicación Social de Los Pinos. Así, donde los intereses y el atrincheramiento de Salinas y Octavio Paz funden y confunden ambas vanidades descomunales y ciegas es en el propósito criminal de procurar mi desaparición. Tras la demostración chicharróntronante de los plenos poderes pacianos al obtener la caída de Flores Olea (históricamente primer virtual secretario de Cultura del país), Rafael Tovar y de Teresa, engendro de aquel contubernio, ‘operó’ con eficacia (pero no sin dejar huellas: las suyas, las de Javier González Rubio, y las de Sabás Huesca) la puntilla a mi revista ZonAeropuerto, reducto de mera resistencia que sucumbió al impago del apoyo publicitario autorizado por la administración anterior, y a su retiro definitivo -esto contra toda lógica de continuidad institucional y contra la naturaleza jurídica del propio CONACULTA.

 

El párrafo que se avecina ahora proviene de México, Carlos Salinas y la generación del 68: “Para Paz la crisis mexicana es una crisis de crecimiento (...) y la salida hacia formas ‘más plurales y democráticas’ de convivencia debe ser pacífica y gradual”. Y de súbito dorsal un cable desde el laberinto de la soledad sociológica revela al mundo lo que todo el mundo sabe: en México, hoy por hoy, está enquistado un compacto grupo social que domina al gobierno y la vida entera. Abstrae en la insuficiente palabra ‘burocracia’ tan ingente mole de mierda: ‘es un estrato social muy extenso y poderoso, situado en lo alto de la pirámide y con ramificaciones en los puntos vitales de la economía y la cultura’. En este último sobrecultivado campo, “Paz es muestra extrema de que lo que aquí dice es cierto. Por eso resulta complementario que añada que el mayor obstáculo para la modernización resulta ser el inmovilismo de la burocracia dominante. Y absolutamente consecuente que diga que no es fácil renunciar a los privilegios. Su autoridad en el asunto es inapelable. El, desde luego, no da señal alguna en este sentido volitiva”. A partir de esta abundante autocita, pueden establecerse las responsabilidades que corresponden al gobierno de Salinas. Y poner en su sitio lo que toca a los medios: salvo Luis Gutiérrez, exdirector de unomásuno, que en esto tiene, cómo no, embijada sabiduría, continúan en sus puestos la mayoría de los directores de periódicos y revistas, y los ‘nuevos’ son de cuño añejo y uniforme. Y las secciones de cultura siguen tomadas por los mismos escuderos de escritores de relumbrón, de intocables de espaldas blindadas y manto pontifical; por protectores de reseñistas mediocres, escritorzuelos atildados o no, y por comadrones y comadronas ensangrentados de los falsos prestigios, para rabieta acrónica pero no fuera de ring de púgiles de la calaña incisiva y encimista de Jack London. Y para establecer los límites de la acción cultural privada en su beneficio con los recursos públicos.

En México se destinan sumas formidables teóricamente a fomentar el arte y la cultura. En la práctica resultan botín de burócratas sólo por dedazo eminentes, políticos de poca monta, falsos escribas, críticos que son en verdad agazapados legitimadores del sistema, reyezuelos y reinetas de ocasión, mediocridades afines y farsantes a nómina. El cordón de la ubicuidad los ata a la hora de la paga, y el Lúculo sexenal distribuye prebendas en casa de Lúculo. Con las excepciones confirmatorias para la cuenta de las cuales sobran dedos al puño presto a abolir el azar, los intelectuales y artistas reales (los trabajadores de conciencia) somos aquí poco menos que apestados: no sólo por ninguneo como imagen adrede de la envidia sino por miedo a los tenientes de la verdad y la belleza, y por impunidad. Crítica de Estado de la Razón Pura, la política cultural mexicana es como el patronazgo al que sirve y atiende: excluyente, elitista, suntuaria y mitómana: sostiene uno gordo y bastantes cacicatos flacos y de este modo asigna papeles, privilegia al privilegio, corona la adulación y el servilismo, y aún surte con prestigio prestidigital el almacén de las medianías útiles: los funcionarios del ramo, y del racimo. Ningún renglón aparte titula en este sentido la orientación de las políticas universitarias. En este momento no es sucesión sino arrebatinga desvergonzada la que se traen por los despojos del poder que Paz unificara en olor de satrapía. Mientras la cultura bajo manto oficial parece decantarse por Carlos Fuentes sobre las pretensiones sangrerrealengas de Enrique Krauze, el aparato, la estructura, permanecen incólumes.

Mi cabeza es prueba en vilo de cómo desde la cúpula de la corrupción administrativa de la inteligencia no en abstracto apuestan por el silencio, el veto, la omisión. Lo que pasa aquí es que estamos hablando de un caso de persecución de un escritor hasta la desaparición desde el poder político real y desde el totemato del poder cultural, colusión que dada la intrincada imbricación del Estado con las chollas de su cámara de resonancia y legitimación intelectuales, se sostiene en una red de complicidades y escudos comprometidos donde los unos se salpican o se cubren a los otros.

Pero, a todo esto, con estupor mirónico pregunto: ¿qué mal obré para tamaño enojo? La poesía es la canción absoluta de la especie, y la sangre literaria de un vil es fango rojo. Aunque con sus ribetes, la proscripción pazsalinista debe estimarse de lesa humanidad sexenal. Así pues, lo que permanece es más que nada la proscripción que nace de las vanidades arrasadas por algunos de mis escritos, sostenida hoy como ayer por las estructuras de uniformación, blindaje e inexpugnabilidad para toda inteligencia crítica, en torno a los y las consagretas usureros de la cultura y el arte mexicanos, desde lo alto del lomerío.

Gastón/ García/ Cantú/ En México/ Se piensa/ Mucho en tú: “escribir es un deber contraído en la libertad de la conciencia. Y más aún en pueblos como el nuestro, desposeídos de todo. Ni grupo ni partido sino relación autónoma para que la crítica cumpla su fin social. La dictadura de la inteligencia conduce a la rendición de los espíritus. Nada más deleznable y sucio que la vanidad, que es su rostro común, sea instituida como limpieza de sangre. En países desdichados es frecuente conocer a intelectuales que usan su soberbia como un rayo para estigmatizar a los disidentes (...); rayo que, desde el poder, se ve como arma invencible que debe ser aliada para sobrevivir en el juicio de la historia. Es el instante en que se levanta el pedestal para el soberbio que exige la sumisión de los espíritus”, según aquel maestro. En ese momento del gigante liliputo apareció rompiente entre el general vasallaje mi sátira a imponer verdad histórica. La consecuencia sin embargo es desmesura reaccionaria del agandalle cupular: sobre Octavio Paz (pero también sobre Jaime Sabines, José Emilio Pacheco, Carlos Monsivais, Juan Bañuelos o tangencialmente Carlos Fuentes) me he desplegado únicamente en términos de sátira, y a este propósito no cabe establecer polémica: el objeto rey de burlas es de capirote. Doy el satiricaudal que viene, leproso de opinión como de genio, brevísimo, por comisión y muestra:

 

            Sábado 27 de setiembre de 1980. Sábado, suplemento de unomásuno.

En esta esquina José Emilio Pacheco, con la adarga al brazo/ toda tontería, jubilosamente se lanza contra la sombra de aquel a quien en sus días Cervantes llamó ‘flagelo de los poetas memos’ y en los nuestros el curioso Casona ‘caballero de las espuelas’: Quevedo, cuatricentenario, sembrador de la poesía en lengua española y uno entre los poetas de la humanidad. En el contexto de una Noticia, juicio y recomendación de Francisco de Quevedo y Villegas, fatua desde el título que la anuncia, la premiada y más premiable impunidad de Pacheco dice: De la crítica universitaria mexicana, que no suele incluirse en las bibliografías españolas, aparecen muestras representativas de Antonio Alatorre y Sergio Fernández (falta J. M. Lope Blanch), a quienes se debe en gran medida que se lea y se aprecie entre otros a Quevedo. Admito sin conceder y concedo sin admitir la errata y leo nosotros donde dice otros. Pero ni entre nosotros ni entre otros Quevedo necesita tecomates para nadar: Nadar sabe mi llama la agua fría, escribió por algo. Parangonaríase tanta estulticia sólo con aquella de Carlos Fuentes nombrando a Monsivais el Quevedo mexicano. A mayor abundamiento y a más amplio regodeo: ¿por qué habrían de recoger las bibliografías españolas muestras de crítica (universitaria) mexicana? Y, ¿por qué si P. advierte que falta en su singular catálogo el desvelo de algún ilustre no mejor lo incluye?¿Por qué omite quien se queja de omisiones? Comparte este José Emilio con aquel Luis Pacheco de Narváez no sólo el lustre de un rancio entronque heráldico sino el empaque, el pulmón de la medianía... y el osado desenfado de la prepotencia. Quevedo tuvo en Pacheco su contemporáneo ocasión para dictar una cátedra de esgrima; su sombra recibe del Pacheco de ahora ocasión para alzarse una vez más, saludando de mano a los mancos, como flagelo de los poetas memos.

 

Pero las figurolas luminarias del panteón intelectual mexicano atañen muy poco a mi cacumen, y así nunca he escrito nada más acerca de Fuentes. De Monsivais sólo esta línea como paletada en alguna de mis ediciones de ‘calaveras’: Su cadáver es un pájaro excagao por un baño de pureza. Y a Pacheco espero no volver a verlo ni siquiera vapuleado por El Fantasma Vengador de Sergio Magaña en el castillo como ring de la pureza del plagio.

Pensar que de cosas como estas puede derivarse una persecución encarnizada que no se detiene ni ante el crimen por parte de ‘sobrios y ‘respetables ‘intelectuales’ es cuestión que ofende el mero ejercicio del pensamiento. Sucede llanamente que la maquinaria intelectual mexicana es el correlato corrupto y prepotente del autoritarismo ejecutivo priísta, de Ponchito Reyes a Octavio Paz. Una intelectualidad corrupta es propia de los regímenes totalitarios, y el del PRI, sui generis y todo, lo fue. En la ‘alternancia’ política que vivimos es tiempo de comenzar a derruir bases que no se compadecen con los afanes sociales de un cambio que no se ve por ninguna parte, y socavar la estructura piramidal del cacicazgo cultural es urgente y es justicia distributiva. En principio, y al margen de las violaciones de derechos fundamentales que esta actividad floreciente supone, el Estado está obligado a desarticular las bandas delincuenciales organizadas, y esta se mueve en la más pura impunidad. Pero hasta las peras del olmo están hoy en las puertas al campo de enfrente. El silencio, el ocultamiento y secuestro de obra, el veto, la omisión, la persecución, la desaparición y la condena a muerte virtual de un escritor no pueden ser validados, avalados o simplemente permitidos por el Estado porque está obligado al bien general y a cumplir y preservar el estado de derecho. Se lo dije en su día a Carlos Salinas, pero ahora se lo hago extensivo a usted: yo he hablado siempre en nombre propio y a título del arte. Ni pertenezco ni he pertenecido a partido político alguno, y he procurado en ese sentido no más que sostener mi derecho a la lucidez, a la crítica y a la libertad. La política no es de mi incumbencia salvo por lo que tiene de farándula y por cuanto el poder cobra formas de persona en ella -lo que podrá usted comprender cabalmente si toma en cuenta mi condición de autor teatral. No he llegado hasta este extremo por razones políticas sino dentro de la circunstancia que mi ocupación artística me impone inseparable de mi ser ciudadano. Soy conciente de que mi caso conlleva un juicio a los medios, a la intelectualidad mexicana y sus maneras, y a la política de Estado en términos culturales, de comunicación social, derechos humanos y procuración de justicia. Por eso presenté un paquete de renuncia y contenida mesura en quien ha recibido tan graves agravios: así, mi propuesta lleva puesto el autoexilio, y se limita a la voluntad política pues su costo real es irrisorio; en cambio, concede al gobierno la posibilidad de tener un gesto de verdadera apertura a la inteligencia crítica, lo que eventualmente podría redituarle prestigio de prensa. Por eso me sorprende el silencio y la actitud de su secretario Creel. ¿Qué, quién o quiénes más allá del bien y del mal están detrás de todo esto para que Gobernación no pueda tomar una determinación en justicia en el caso? ¿O es que, como cabe concluir por los hechos, el gobierno apuesta no sólo por avalar sino por asumir la política que denuncio? Eso sería gravísimo. No son crímenes de su gobierno, pero si los avala y aún los practica se pasa al bando de los criminales. Así pues, demando de usted garantía fehaciente, a mi entera satisfacción, de que como ciudadano, escritor y artista el Estado protege mi derecho a la vida, al trabajo, a la libre expresión de mis ideas, a la libertad creadora del espíritu, a la disidencia, a la inteligencia crítica, a la independencia y a la diferencia. Esa garantía da por hecha la atención de mis tres primeras demandas. No entro ni salgo en el rodaje de cabezas: soy poeta no político, y además las clonan y ponen a alguien igual o peor. No soy propulsor de juicios sumarios, pero es tiempo ya de que se oreen los pasados y presentes sucios de los medios en beneficio emergente de su ejercicio libre. ¿O estamos ante un caso de ‘extraterritorialidad’ asumida y tomada por los medios o graciosamente concedida por Gobernación frente a unas supuestas ‘reformas’ política y del Estado que no los alcanzan? ¿Quién se mocha con tanto, y a cambio de qué tipo de impunidades mutuas y adyacentes? En la hora actual con su vientre de caca no es posible hablar de una relación a través de ellos con el poder público desde el punto de vista de la expresión y la presencia crítica de la sociedad: los intereses mediáticos, cuando no pertenecen abiertamente a él, juegan el juego del poder.

Por otro lado, no quiero adquirir, por desprecio a las gloriolas políticas alrededor de la tatema de los escritores, la condición de exiliado, a menos que salve la piel y sus contenidos solamente por ese cauce. No recabo premios, becas, posiciones, privilegios o reconocimientos. Soy poeta, dramaturgo y periodista. Trabajo y respeto a mi trabajo, a mi obra y a mi vida es lo que importa y lo que pesa.

Miente usted, presidente Fox, y encima lo hacen mentir sus colaboradores. Recurrir hasta su agotamiento a las vías institucionales no conduce todavía en México a la resolución de los conflictos -esto, en mi caso, desde la comisión de Cultura de la Cámara de diputados que preside el exactivista del 68 que en la UdeG lleva la fama José Manuel Correa Ceseña, hasta Gobernación, pasando por la dicriminadora Comisión de Estudios contra la Discriminación, y las supuestas Comisiones de Derechos Humanos oficiales. En su búnker la señora Bermúdez no recibe más que a quienes no vienen a ‘amargarle el día’, actitud que comparte en la misma medida con su esperpéntica y energuménica contraparte en el DF, Enrique Semo... y con usted a la hora selectiva de informarse. Por eso las Comisiones nacional y del DF esperan a ver pasar el cadáver de la víctima (y la policía política para protegerla) para ocuparse de un caso. Por eso también la actitud omisa y silente de Santiago Creel viene a insertarse en la ‘logica’ de la impunidad contra un escritor a quien previamente han reducido a la miseria y le han arrebatado los medios para defenderse públicamente en condiciones iguales. Eso, señor, se llama valentía de Estado, y de los medios, y la impunidad que sostiene es caló de la sombra. Pero sea cruenta o incruenta la vía de su práctica, el asesinato selectivo es guerra sucia. El conjunto de la embestida en contra de mis derechos fundamentales me ha hundido en la absoluta miseria por años, y me ha puesto en la condición última de tener que defender mi vida con la que me queda.

Soy sin embargo de la opinión de que la anécdota no es más que ilustración y mayor abundamiento. No diré en consecuencia los costos personales y familiares de mi impronta pagada en la lista negra del salinato para no entorpecer las investigaciones de mis biógrafos.

Pero cruenta o incruenta la vía de su práctica, el asesinato selectivo es guerra sucia. Por ello, por este documento estoy acusando históricamente de intento de asesinato continuado y maquinado en mi contra, y de los demás tipos penales que puedan configurarse, en el grado que establezcan las leyes y las averiguaciones a que haya lugar, a Carlos Salinas de Gortari, a Otto Granados Roldán, a Fernando Gutiérrez Barrios, a Rafael Tovar y de Teresa, a los directores de periódicos y revistas culturales y a los coordinadores de esa clase de secciones de la época; a Octavio Paz y a la totalidad de cacicazgos más o menos flacos de la cultura nacional cuyos cabecillas sumisos al becerro de oro se conocen o saldrán a la superficie; a Carlos Monsivais (autor o no del veto directo en La Jornada, por cuanto este sujeto por donde quiera deja indicios y, ergo, debe ser indiciado), a José Emilio Pacheco, a Alfonso de Maria y Campos, y en general a quienes resulten responsables.

Para que vea, presidente Fox, que yo también y no sólo la Constitución de la República y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le ponen plazos: si mediante este recurso extremo que asumo como agravio de lesa humanidad por su gobierno no obtengo la solución al problema, me veré obligado a defender mi vida paradójicamente poniéndola en riesgo de apagarse, y entraré en una suerte de ayuno de conciencia equiparable a huelga de hambre a partir del término de esta serie de encadenamientos sobre móviles precisos, a modo de dar tiempo y espacio para la respuesta oficial, forzar a los medios a cumplir su deber de informar del caso, y llamar al interés de las organizaciones civiles internacionales ante el silencio de las mexicanas -ocupadas en condecorarse con los despojos de la última abogada muerta por causas perdidas... y en la salvaguardia de la propia dermis ante el aluvión de la amenaza, y ante la evidencia de cumplimientos más recientes. Hoy corrijo para imprimir otro muerto, y este del 68.

La entrada definitiva en la fase de ayuno significará un brinco de cualidades: la acusación de asesinato se amplía en tal caso al gobierno actual, y la nueva lista, complementaria, obvia y escasa, la encabezaría usted. En esa virtud, y considerando en peligro desde hace ya bastante tiempo pero más desde este momento mi vida (y nótese que no exceptúo ni la mera inanición) aprovecho la condición pública de este documento para hacer un llamado de conciencia: a los 56 y medio años de mi edad, magro pero corrioso en amores, en pleno uso de mis facultades de ser y de espíritu, con secuelas de poliomielitis que el tiempo ha hecho compañía en quiebra, con el aparato digestivo ulcerado e incapaz de reponer por propia cuenta la flora intestinal, y con el hígado agasajado por crudos mensajetas de mi muerte entre otros achaques gloriados por destino terminal, me declaro físicamente inapto para sostener un ayuno prolongado pero dispuesto a ello por convicción de vida y juego de poesía, y si caigo será cosido a puñaladas traperas. La llamada es a la conciencia ciudadana, a mis supuestos amigos políticos, a los intelectuales, escritores y artistas incluidos los veracruzanos (si es que todavía existen o alguna vez existieron), a mis lectores, a la generación de 68 ubicable en los medios (y de la cual no he vuelto a ver más que las espaldas nobles de Marcelino Perelló... y de uno que otro galeote de la libertad de opinión tales Jorge Meléndez o Humberto Mussachio, que no importa para quién remen, y que no merecen registro salvo para demarcar la franja que usurpan y que sólo la corrupción intelectual de este país activa); a los llamados líderes de opinión y a los académicos, a todos quienes cumpla gremialmente, y a cualquiera que teniendo interlocución con Creel o Fox pueda hacerlos entrar en razón frente al asesinato a mansalva, y detener este crimen. Por eso pido aquí públicamente la intervención del cardenal Norberto Rivera Carrera, a quien prendas públicas y confesión religiosa obligan mansamente.

No soy mártir ni kamikaze. Mis razones de amor y sinrazones de obra están profundamente afincadas en la vida, y si dijera como la gallina de los huevos del Siglo de Oro en la gallola de Neruda que muero porque no muero, denme un puntapié en el culo como premio a un mentiroso. La bala que habrá de alojarse algún día ciego en mi cráneo aguarda por ahora los dedos agarrotados de mi prójima vejez, y no es esta hora la hora del suicidio. Si muero asistirán ustedes al espectáculo poco frecuente pero virgen no de un poeta asesinado en México. Y a la salud de Antonio Plaza, el asesinato se persigue de oficio. Los nombres de mis asesinos aquí han quedado consignados. Lo insto, presidente Fox, a no sumarse a mis criminales, a dictar las instrucciones necesarias para dar solución a este asunto en lo que atañe a hechos pasados, y a atajar acciones, movimientos y omisiones que en mi contra se están produciendo ya dentro de su administración.

El gobierno de un país que precisamente por hambre sirve el plato de la muerte a sus poetas no se los merece en absoluto, pero tampoco un pueblo que no defiende su poesía.

He aquí lo que larga Edgar Alan Poe a Sara Whitman: “¿y me preguntas por qué se me juzga tan mal; por qué tengo enemigos? He brillado por mi audacia de conservarme pobre para mantener mi independencia (y sin embargo desde cierto punto de vista he ‘triunfado’ en la profesión literaria); he sido un crítico escrupulosamente probo y en ocasiones bastante duro, pues he atacado (cuando los ataqué, cuando los atacaba) a quienes ocupaban las más altas esferas del poder y del prestigio, y tanto en mis escritos como en el trato social jamás me he vedado expresar directa o indirectamente el absoluto desdén que me inspiran las pretensiones de la ignorancia, de la arrogancia y de la imbecilidad. Y tú, que sabes bien todo esto, ¿me preguntas por qué tengo enemigos?”

Pero no se preocupe, presidente Fox: puede usted dar por seguro que hurtaré el cuerpo a quienes pudiera ocurrírsele dejárselo en lo oscuro en el callejón de los derechos humanos, y de que me propongo llevarme lleno de mundo el cadáver puesto.

 

Soy un hombre de teatro.

Este es un acontecer escénico snuf, del cual soy el director y en el cual la víctima, y esta sobrevivirá de todos modos a las mañas victimarias. El espacio y el tiempo de mis presentaciones móviles, que concluirán un día de estos ya en Gobernación ya en Los Pinos, es el espacio-tiempo que ofrezco para oír y conocer la respuesta de su gobierno. No es cosa suya, presidente Fox: los picos de los cuervos más picudos capturados por el forense en mi hígado parrandero fueron sembrados en verdad por esbirros de los dioses.

Lo saluda atentamente

        

                                               Orlando Guillén

 

 

 

 

 

 

 

CONSUELO SÁIZAR

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

 

Ciudadana funcionaria:
Este lunes 13 (día de niños héroes en México; añádete a esa lista), sabré si te atreves (acto por el cual tendrás que atenerte a todas sus consecuencias jurídicas y políticas), a intentar desconfigurar y así desfigurar, contra lo contractual estipulado y en comisión de varios tipos penales, y responsabilidades civiles y públicas, mi libro de libros de traducciones “Doce poetas catalanes del siglo XX”. No lo conseguirás mientras yo esté vivo, y no impedirás que sea punto referencial (porque ya lo es: ausente o presente) de la inminente Feria Internacional del Libro de Guadalajara dedicada a la cultura catalana: la poesía es la expresión de su espíritu. Te recomiendo que releas mi texto “Mosca de cagadero” y el “Atento Recado” que recientemente te dirigí. Finalmente: están pendientes las presentaciones, la difusión y el itinerario de este libro por los países del habla española donde el FCE tiene presencia; y tampoco, recurras a las vilezas que recurras, podrás impedirlo. OG.

 

 

 

   
Querella penal contra el Fondo de Cultura Económica


Documento original de la querella penal que ante el Procurador General de la República acabo de interponer contra el FCE de México, en defensa del cuerpo físico y espiritual de mi obra “Doce poetas catalanes del siglo XX”, y por la punición de mutiladores y otras plagas editoriales de Estado

C. PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA
P
R E S E N T E


ORLANDO GUILLÉN TAPIA, mexicano, mayor de edad, escritor de profesión, con domicilio para oír y recibir notificaciones el ubicado en la calle Uxmal 430, interior 5-6, de
la Colonia Vértiz Narvarte, Delegación Benito Juárez, C.P. 03020, Distrito Federal, autorizando para que las oiga, reciba y coadyuve en la indagatoria correspondiente al C. licenciado ROSALINO GUILLÉN CORDERO, con cédula profesional expedida por la SEP número 3466193, como mi representante legal, ante usted con el debido respeto comparezco y expongo:

Que vengo por medio del presente escrito a interponer formal DENUNCIA Y/O QUERELLA EN CONTRA DE LA DIRECTORA GENERAL DEL FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, EL JEFE DE LA UNIDAD EDITORIAL, EL COORDINADOR JURÍDICO Y/O DEMÁS SERVIDORES PÚBLICOS ADSCRITOS A ESTE ORGANISMO PÚBLICO DESCENTRALIZADO DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA FEDERAL QUE RESULTEN RESPONSABLES, haciéndolo extensivo a los servidores públicos que inmediatamente los antecedieron en el cargo a partir del año 2000 desde que se dieron estos hechos que posiblemente constituyan una conducta ilícita y punible, en términos de lo dispuesto por los artículos 214, 424 y demás relativos y aplicables del Código Penal Federal en relación sistemática con las normas contenidas de manera general en la Ley Federal del Derecho de Autor y de manera especial, las previstas en los artículos 1º, 3º, 11, 13, 18, 19, 20, 21, 27 y demás de este cuerpo normativo.

Por lo que con base en lo dispuesto por los numerales 1º, 2º, 73, 103, 113, 114, 116, 118, 119, 123, 125 y demás relativos y aplicables del Código Federal de Procedimientos Penales vigente, enseguida paso a dar relación de los siguientes

 

H E C H O S:

1. En el mes de enero del año 2000 presenté a la consideración del Fondo de Cultura Económica para su edición el libro de mi autoría titulado “Doce Poetas Catalanes del Siglo XX” en una muestra significativa y suficiente para valorar su contenido literario, el cual entregué personalmente al C. ADOLFO CASTAÑÓN, quien si no mal recuerdo fungía como gerente de relaciones internacionales de esa institución; que el propio CASTAÑÓN se lo turnó al C. HERNÁN LARA ZAVALA, entonces gerente editorial de la mencionada institución, quien la recibió y le dio entrada como obra en principio aprobada tomando en cuenta mi trayectoria pública como escritor, con el apoyo de la Institució de Les LLetres Catalanes de Barcelona, España, y con respaldo de la prensa de aquella ciudad, cuyos recortes firmados por distinguidas personalidades de la literatura catalana actual le entregué. Que después de este trámite comenzaron una serie de maniobras dilatorias en mi perjuicio de las cuales es de presumirse que son responsables el propio Sr. ZAVALA y su superior jerárquico, el Sr. GONZALO CELORIO, director general. Que la institución catalana mantuvo su apoyo a la traducción, en tanto que, y por el contrario, el Fondo de Cultura Económica continuó obstaculizando su publicación, razón por la cual me vi obligado, con fecha 13 de diciembre de 2001, a dirigir una carta pública al presidente Vicente Fox, que agrego al presente escrito, publicada en la red Indymedia y, además, la pongo a su disposición en mi página web http://www.floresdeuxmal.com, donde documento por añadidura una añeja persecución política en mi contra por motivos de opinión, de la cual forman parte hoy las actitudes hostiles y posiblemente constitutivas de delitos del Fondo de Cultura Económica. Que finalmente después de diversas acciones públicas también documentadas en mi página de referencia (y habiendo agotado todas las vías institucionales para cerrar este asunto ante el propio Secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda), se firmó el contrato de edición con número de registro 9449 de fecha 31 de julio del año 2003, instrumento jurídico que sirve de base para la presente denuncia y/o querella, sin perjuicio de las responsabilidades administrativas en que como funcionarios incurren, en razón de las violaciones al bien jurídico tutelado por el artículo 424 del Código Penal Federal que el Fondo de Cultura Económica ha cometido contra el contenido de la obra de la cual soy titular de los derechos morales y patrimoniales y los de ella derivados.

2. A la firma del contrato, me trasladé con fecha 6 de agosto del 2003, a la ciudad de Barcelona, España, donde permanecí por 3 meses con el fin de concluir la revisión general de este libro monumental, panorámico y de vida “Doce Poetas Catalanes del Siglo XX”, con la consultoría en catalán del escritor Enric Casasses, cosa que logramos felizmente; y el libro fue presentado de manera oficial en el Espai Mallorca de aquella ciudad, con nuestra presencia y la del Conseller de Cultura, el Director General de la misma materia y el Director del Área de Literatura del Llull, todos ellas instituciones culturales de la Generalitat de Catalunya, donde se anunció su presentación próxima en las ciudades de Barcelona, México y Madrid, y el itinerario de presentaciones que ya debería estar en curso si el Fondo de Cultura Económica no se hubiera opuesto con diversas triquiñuelas a ello, por los países de la lengua castellana donde esta editorial tiene presencia, para terminarse con mi obra como punto de referencia de la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara dedicada a la cultura catalana, como es comprobable por la prensa catalana de esas fechas y otras posteriores. Por ejemplo: en la edición del periódico de Barcelona “La Vanguardia”, de fecha 13 de octubre/2003, página 48. Anexo fotocopia.

3. Que en los meses de febrero y marzo del 2004 a invitación de la persona moral Las Flores de Uxmal, Arte y Cultura, A.C. de la cual soy coordinador general, Enric Cassases y el suscrito, en esta ciudad de México, concluimos la parte técnica conjunta y entregamos personalmente a MARTÍ SOLER, Jefe de la Unidad Editorial del Fondo de Cultura Económica, una versión prácticamente terminada del libro Doce Poetas Catalanes del Siglo XX para su diseño, paginación y formateo en la colección Tierra Firme, según el contrato; este funcionario se comprometió a entregarnos primeras pruebas en un plazo no mayor de 30 días. Como estos transcurrieron sin que las pruebas nos fueran entregadas, me avoqué por propia iniciativa a las correcciones sustanciales y de detalle correspondientes, por mis medios electrónicos, y entregué estos archivos (de los cuales acusó recibo Marta Bremauntz), a fin de que se me entregaran las que deberían ser segundas pruebas, para su corrección definitiva en los términos del contrato de referencia, cosa que el Fondo de Cultura Económica tampoco cumplió; por esta razón me vi precisado a denunciar el hecho nacional e internacionalmente en mi página web citada y en la similar de ámbito mundial Indymedia, de la cual anexo impresos de origen.

4. Que a consecuencia de estas denuncias el FCE me hizo llegar una edición de alrededor de 2,000 páginas, cuya mutilación me avisó directamente MARTÍ SOLER y a la que di contestación en mi texto “Mosca de Cagadero” que hice público por las mismas vías. Esta edición la recibí a reserva de confirmación de contenido; pudiendo comprobar después que no sólo no se corresponde con mi original sino que está basada en el primer disco que entregamos Enric Cassases y el suscrito el 23 de marzo, y no en el segundo, ya corregido, de cuya recepción es responsable la citada Bremauntz.

5. Que esa edición, además de su intento de mutilación ahí expreso por mano ajena a mi autoría como orden tajante al corrector, presenta una serie de anomalías que desvirtúan y desfiguran mi original; anexo este documento para los efectos legales procedentes, solicitándole desde este momento que me sea devuelto por ser documentación de mi interés y prueba fehaciente de lo que afirmo; originales que pongo a disposición también para que sean analizadas por peritos expertos en la materia y se establezca lo pertinente en torno a responsabilidades directas, puesto que esta conducta viola en mi perjuicio los derechos morales y patrimoniales que se derivan de mis derechos de autor.


6. Que hay elementos para establecer que la intención del FCE es impedir la salida a tiempo de mi libro, y ocultar y desvanecer su importancia y minimizar mi autoría, como puede comprobarse por los periódicos nacionales (”
La Jornada”, “Crónica”, “El Monitor” y otros) de las fechas comprendidas entre los días 15 y 19 de marzo del año en curso, donde primero el FCE anuncia que “prepara” una muestra antológica de la poesía catalana “coordinada” por mí, y después organiza una serie de entrevistas en las cuales el tratamiento magnifica la participación en mi libro de Enric Casasses (consultor en catalán y autor del epílogo) y empequeñece mi trabajo relegándolo a segundo término, y en el caso de “El Monitor” sustituye mi autoría atribuyéndosela a Casasses, creando desde esta conducta ilícita confusión entre los lectores, inexplicable en quienes están obligados a difundir y respaldar los textos que publican, más aún cuando lo hacen desde puestos de responsabilidad nacional y por supuesto con dineros y medios de la hacienda nacional. Añado copias, a reserva de ampliación, de este montaje que me lesiona en los términos del artículo 21, fracción II de la LFDA.

7. En el contrato que nos ocupa para la edición de la obra de mi autoría Doce Poetas Catalanes del Siglo XX con epílogo de Enric Casasses (edición bilingüe), declaré que mi sintaxis, ortografía y procedimientos verbales creadores manifiestos de maneras diversas en el texto no son separables de mi estilo, y por tanto de mi condición de autor, y de ellos me comprometí a ser responsable absoluto; asimismo, asumí la responsabilidad última del establecimiento del texto interior en catalán y en español, habiéndome comprometido a que las modificaciones que sufriese el material al adecuarse a la paginación y a la colección Tierra Firme, las supervisaría hasta la etapa de segundas galeras, pudiendo verificar que la composición gráfica “no altere la intención de la obra”. (punto II.6 de la parte declarativa del contrato, para pronta referencia). Que el libro contó, como ya mencioné anteriormente, desde su presentación al Fondo de Cultura Económica en el año 2000 con apoyos a la traducción, a hacerse efectivos a partir de la firma del contrato de edición, y para su presentación y difusión en los países de lengua española y en el ámbito de la lengua catalana, y que en tal virtud se le consideró punto referencial por sus características de la próxima feria internacional del libro en Guadalajara, en noviembre del año en curso, dedicada a la cultura catalana, de cuyo espíritu la poesía es expresión. Que en razón de la proximidad de dicho evento y de los acuerdos con la editorial al respecto, esta ha incumplido en mi perjuicio los tiempos de producción y que estos están vencidos, y que la empresa me retiene en estos momentos las pruebas finales y los archivos electrónicos correspondientes de manera unilateral y arbitraria, ya que las y los que me entregó no se corresponden con mi original. En este contexto, mediante correo electrónico, el señor Martí Soler remitió a mi dirección virtual un texto que a la letra dice:

“Orlando:
Tengo en mi oficina las pruebas de tu libro. Puedes pasar a recogerlas cuando quieras. Solo debo advertirte que eliminé el original en catalán de todos los textos en prosa (incluido el epílogo) pues habíamos quedado en que no irían.
Aún así, el mero apéndice ocupa 480 páginas, lo que es en mi opinión un exceso, y el epílogo de Enric otras 77. Espero que estés de acuerdo. Por fin nos llegó la aceptación oficial por parte del IRL del incremento en el subsidio”.

Con la determinación unilateral e ilegal de mutilar la obra de mi autoría Doce Poetas Catalanes del Siglo XX, el Sr. Soler vulnera en mi perjuicio los derechos morales y patrimoniales a que se refieren los numerales 21, 27, y demás relativos y aplicables de la Ley Federal del Derecho de Autor, y que por otra parte, tutela la Ley Penal Federal en su numeral 424, fracción III, que a la letra manda:

Artículo 424. Se impondrá prisión de seis meses a seis años y de trescientos a tres mil días multa: ...
Fracción I...
Fracción II ...
Fracción III. A quien use en forma dolosa, con fin de lucro, y sin la autorización correspondiente obras protegidas por
la Ley Federal del Derecho de Autor.

Asimismo, el órgano jurisdiccional federal ha interpretado el sentido de esta disposición en la siguiente tesis jurisprudencial:

DERECHOS DE AUTOR. DISTINCIÓN ENTRE DERECHO MORAL Y DERECHO PATRIMONIAL, A LA LUZ DEL ARTÍCULO 424, FRACCIÓN III, DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL. El derecho de autor es el reconocimiento que realiza el Estado a favor de todo creador de obras literarias o artísticas, de las previstas en el artículo 13 de la Ley Federal del Derecho de Autor, en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial, los primeros llamados derecho moral y, los segundos, derecho patrimonial, según lo establece el artículo 11 de la propia ley. La distinción entre derecho moral y derecho patrimonial se precisa en el ejercicio de determinadas facultades establecidas en los artículos 21 y 27 del mismo ordenamiento. Sin embargo, la diferencia entre el derecho moral y el derecho patrimonial que realiza la Ley Federal del Derecho de Autor, no implica que el artículo 424, fracción III, del Código Penal Federal tutele únicamente el derecho de explotación de la obra y, por ello, sólo proteja derechos de tipo patrimonial, no así los derechos de índole moral. En efecto, el artículo 424, fracción III, del código punitivo establece: "Se impondrá prisión de seis meses a seis años y de trescientos a tres mil días multa: ... III. A quien use en forma dolosa, con fin de lucro y sin la autorización correspondiente obras protegidas por la Ley Federal del Derecho de Autor.". Del análisis del tipo penal se desprenden los siguientes elementos: a) un sujeto activo, que no requiere calidad específica (elemento objetivo); b) un sujeto pasivo, que requiere ser titular de derechos de propiedad intelectual, en el caso específico, de derechos de autor (elemento objetivo); c) una obra protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor (elemento normativo); d) un bien jurídicamente tutelado, que se traduce en la protección para todo creador de obras literarias o artísticas, de las previstas en la ley, para que gocen de prerrogativas y privilegios exclusivos, según se desprende de lo establecido en los artículos 1o. y 11 de la ley especial (elemento objetivo); e) una acción, consistente en usar una obra protegida (elemento objetivo); f) no contar con la autorización correspondiente (elemento normativo); g) como condición de la finalidad de la acción, ésta debe ser dolosa (elemento subjetivo); y, h) también como condición de la finalidad de la acción, la finalidad de lucro (elemento subjetivo distinto al dolo). De lo anterior se desprende que el bien jurídico tutelado por el tipo penal no es el usar una obra protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor, ni la finalidad de lucro, que si bien son elementos del tipo penal, no deben confundirse con aquél. En esa virtud, si se atiende al bien jurídico tutelado por el tipo penal debe considerarse que éste tutela todas las prerrogativas y privilegios que para los autores establecen los artículos 21 y 27 de la Ley Federal del Derecho de Autor.

SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 2256/2001. 20 de marzo de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: Roberto Lara Hernández. Secretario: José Francisco Becerra Dávila.

Novena Epoca. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XVI, Julio de 2002. Tesis: I.6o.P.40 P. Página: 1283

Del texto se desprende que “...si se atiende al bien jurídico tutelado por el tipo penal debe considerarse que éste tutela todas las prerrogativas y privilegios que para los autores establecen los artículos 21 y 27 de la Ley Federal del Derecho de Autor... “ y, en lo que atañe a este escrito, vista su vulneración denuncio y en torno a los cuales me querello, y que son:

Artículo 21.- Los titulares de los derechos morales podrán en todo tiempo:
I. Determinar si su obra ha de ser divulgada y en qué forma, o la de mantenerla inédita;
II. Exigir el reconocimiento de su calidad de autor respecto de la obra por él creada y la de disponer que su divulgación se efectúe como obra anónima o seudónima;
III. Exigir respeto a la obra, oponiéndose a cualquier deformación, mutilación u otra modificación de ella, así como a toda acción o atentado a la misma que cause demérito de ella o perjuicio a la reputación de su autor;
IV. Modificar su obra;
V. Retirar su obra del Comercio, y
VI. Oponerse a que se le atribuya al autor una obra que no es de su creación. Cualquier persona a quien se pretenda atribuir una obra que no sea de su creación podrá ejercer la facultad a que se refiere esta fracción.
Los herederos sólo podrán ejercer las facultades establecidas en las fracciones I, II, III y VI del presente artículo y el Estado, en su caso, sólo podrá hacerlo respecto de las establecidas en las fracciones III y VI del presente artículo.

Artículo 27.- Los titulares de los derechos patrimoniales podrán autorizar o prohibir:
I. La reproducción, publicación, edición o fijación material de una obra en copias o ejemplares, efectuada por cualquier medio ya sea impreso, fonográfico, gráfico, plástico, audiovisual, electrónico u otro similar;
II. La comunicación pública de su obra a través de cualquiera de las siguientes maneras:
a) La representación, recitación y ejecución pública en el caso de las obras literarias y artísticas;
b) La exhibición pública por cualquier medio o procedimiento, en el caso de obras literarias y artísticas, y
c) El acceso público por medio de la telecomunicación;
III. La transmisión pública o radiodifusión de sus obras, en cualquier modalidad, incluyendo la transmisión o retransmisión de las obras por:
a) Cable;
b) Fibra óptica;
c) Microondas;
d) Vía satélite, o
e) Cualquier otro medio análogo;
IV. La distribución de la obra, incluyendo la venta u otras formas de transmisión de la propiedad de los soportes materiales que la contengan, así como cualquier forma de transmisión de uso o explotación. Cuando la distribución se lleve a cabo mediante venta, este derecho de oposición se entenderá agotado efectuada la primera venta, salvo en el caso expresamente contemplado en el artículo 104 de esta Ley;
V. La importación al territorio nacional de copias de la obra hechas sin su autorización;
VI. La divulgación de obras derivadas, en cualquiera de sus modalidades, tales como la traducción, adaptación, paráfrasis, arreglos y transformaciones, y
VII. Cualquier utilización pública de la obra salvo en los casos expresamente establecidos en esta Ley.

Por lo tanto, la violación a cualquiera de estas prerrogativas y privilegios (de las cuales, en el caso, el Sr. Martí Soler se manifiesta culpable en su texto citado, que debe estimarse por confesión de parte), es constitutiva de conducta delictiva, sin desestimar la responsabilidad administrativa en que incurre, ya que como servidor público tiene la obligación de observar los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia en el desempeño de su cargo.

8. En las cláusulas quinta y sexta punto 2 del contrato de edición de referencia, pactamos que el Institut Ramon Llull de Barcelona, España, subvencionase el pago de los derechos de traducción al suscrito, en mi calidad de autor de las traducciones de la obra, en dos exhibiciones, sin condicionantes de tiempo o de ningún otro tipo, cosa así autorizada. No obstante, la actitud de los funcionarios ha sido la de condicionar esta prerrogativa a que su otorgamiento ocurra sólo una vez que la obra esté publicada (y a que esto no sea así se dedican de manera sistemática, antijurídica, dolosa y típica), lo que por si fuera poco va contra lo estipulado en el contrato de mérito y entra dentro de lo contemplado por el artículo 214 del Código Penal Federal vigente, pues el FCE ha utilizado ilícitamente la información y documentación que tiene en su custodia en virtud del contrato de edición, y la ha utilizado para suscribir sin consultarme ni informarme ligas contractuales con el Llull que me lesionan en esos términos de ley.

9. Hice del conocimiento mediante correo electrónico que envié al Secretario de Educación Pública, Reyes Tamez, y demás funcionarios y personas relacionadas en el caso, el siguiente texto:

Reyes Tamez, Secretario de Educación Pública, señores:

Acuso recibo con esta fecha (13 de septiembre) del oficio del FCE, de fecha atrasada de 8 de septiembre, de cuyo contenido me ocuparé en su momento, resaltando por ahora sólo dos cuestiones: 1) la fecha límite que se me impone para revisar mi libro "Doce poetas catalanes del siglo XX" es la del día siguiente a la del oficio (9 de septiembre), para revisar 1917 páginas, cosa humanamente imposible, y se me entrega sin corresponderse con mi original y sólo después de gestiones públicas y privadas y de mi carta dirigida al secretario Reyes Tamez; 2) con fecha de hoy Elías Ángeles, coordinador jurídico del FCE, se comprometió conmigo a poner a mi disposición las pruebas de mi libro que sí se corresponden con mi original. Eso espero, y me reservo todas las acciones legales al respecto.


En efecto, de manera dolosa el C. Fernando Elías Ángeles en el oficio número FEA-1059/2004, en donde refiere el similar FEA-1036/2004, comunica haberme entregado los originales de mi libro imponiendo un término de entrega de correcciones al 9 de septiembre, cosa que no hice ni haré: en primera a más de lo ya dicho, porque yo no voy a corregir algo que no corresponde con mis originales, y más tratándose de un libro de esta extensión; en segunda, porque yo no voy a trabajar doble: por iniciativa propia, ante el incumplimiento del FCE, corregí mis archivos electrónicos originales y se los entregué a este funcionario, y a ellos me atengo para exigir la aparición de mi libro en los términos del contrato que se vencen a partir del 23 de marzo, fecha de entrega del original formateable, el próximo 23 de septiembre, y que requieren de mi verificación final, la cual no puede producirse si el FCE continúa negándose a entregarme el formato con absoluto apego y respeto a la estructura interna de la obra en mi condición de autor, archivos de los cuales (anexo copia para referente jurídico original, firmados por fuera por mí y por mi representante legal, con esta fecha), me es lícito discurrir que o los ocultan o los inutilizan deformándolos, actualizándose con ello la hipótesis normativa a que se refiere la fracción IV del artículo 214 del Código Penal Federal.

Este documento de denuncia y/o querella no es exhaustivo. Lo cierro por ahora dejando constancia de un hecho cierto que prueba las verdaderas intenciones del FCE de impedir a cómo dé lugar la presencia de mi libro en la próxima feria internacional de Guadalajara, como si un libro de estas características dependiera de un evento de mercado editorial y no de sus valores de espíritu. Esta mañana en mi domicilio recibí la vista de Elías Angeles, supuestamente para cerrar el asunto de la entrega de mis verdaderos originales y para recibir una copia que leí montada, esa sí, con el original de mi “Introducción” a la obra: son 38 páginas que prueban que si se hubiera limitado a paginar, formatear y añadir créditos dentro del marco tipográfico de la colección Tierra Firme no hubiera tenido conmigo nada más que trato de colaboración. Pero el libro tiene alrededor de dos mil, y que haya montado, sólo después de mis denuncias públicas, una muestra técnica de lo que debería constituir su deber de las primeras 38 páginas, no significa que renunciara en el resto de la obra a desfigurarla en sus rasgos estructurales y estilísticos. Por ello el funcionario perdió la compostura cuando le advertí que yo estaba dispuesto sólo a tratar con él para cerrar este libro conforme a mi original, que lo de las 38 páginas no era más que mera anecdótica, y que en ese momento esperaba la llegada, procedente de Jalapa, de mi representante legal, el licenciado ROSALINO F. GUILLÉN CORDERO (a fin de que estuviera presente y se impusiera de la circunstancia jurídica, y obrara en consecuencia), se negó terminantemente a tratar con él, y me amenazó al irse abruptamente con que si se trataba de abogados nos veríamos en los tribunales. Dudo mucho poder complacerlo porque me acojo ante usted desde este momento a las leyes que privilegian mi condición de minusvalía física agravada por mi edad y mi actual estado de salud (de aquellas únicamente cito el artículo 73 del Código Federal de Procedimientos Penales), y asimismo a mi condición de escritor, para intervenir en este acto sólo por escrito, y sólo de manera excepcional con mi presencia física si dispongo por mi cuenta de medios para trasladarme o la autoridad los pone a mi alcance, si es que el caso lo amerita.

Fundo todo lo anterior en las siguientes

PRUEBAS:

1. DOCUMENTAL PÚBLICA. Consistente en fotocopia simple del Contrato de edición, con registro número 9449, de fecha 31 de julio del 2003 y que relaciono con todos y cada una de los hechos de esta denuncia y/o querella. Con el objeto de perfeccionar este medio probatorio solicito a usted que requiera al Fondo de Cultura Económica para que exhiba el original de este instrumento público.

2. DOCUMENTAL PÚBLICA. Consistente en el original del oficio número FEA-1036/2004 de fecha 1° de septiembre del año 2004, signado por el C. Fernando Elías Ángeles, Coordinador General de Asuntos Jurídicos del Fondo de Cultura Económica, con sus anexos que según esto son 1,899 cuartillas, un juego de primeras pruebas, que según esto son 1917 páginas del libro completo, formado, paginado y que no corresponde con mi original; un juego especial de 38 páginas, y la edición similar mutilada, medios de prueba que relaciono con todos los hechos del presente ocurso. Documentos que solicito me sean devueltos por ser de mi interés, previa constancia que al efecto quede en la indagatoria de mérito.

3. DOCUMENTAL PÚBLICA. Consistente en el original del oficio número FEA-1059/2004 de fecha 8 de septiembre del año 2004, signado por el C. Fernando Elías Ángeles, Coordinador General de Asuntos Jurídicos del Fondo de Cultura Económica, medio de prueba que relaciono con los hechos marcados con los puntos 8 y 9 de la presente denuncia y/o querella. Documento que solicito me sea devuelto por ser de mi interés, previa constancia que al efecto quede en la indagatoria de mérito.

4. DOCUMENTAL PÚBLICA. Consistente en el original del oficio número 037/2004 de fecha 27 de Mayo del año 2004, signado por el C. Martí Soler, titular de la Unidad Editorial del Fondo de Cultura Económica, medio de prueba que relaciono con los hechos marcados con los puntos 8 y 9 del presente escrito, el cual también solicito me sea devuelto por ser de mi interés, previa constancia que al efecto quede en la indagatoria de mérito.

5. DOCUMENTAL PÚBLICA. Consistente en nota periodística del diario “La Vanguardia”, de Barcelona, sección cultura, página 48 de fecha 16 de octubre del 2003. Medio de prueba que se relaciona con los hechos marcados con el número 2 del presente escrito.

6. DOCUMENTAL PÚBLICA. Consistente en fotocopia del oficio número UE/010/2003 de fecha 16 de mayo del 2003, signado por el C. Adolfo Castañón Morán, y quien fungía en ese entonces como titular de la Unidad Editorial del Fondo de Cultura Económica, a quien solicito requiera para reconocimiento de contenido y firma, y por los hechos generales de esta denuncia y/o querella, a fin de perfeccionar esta prueba, la cual se relaciona con el hecho marcado con el número 8 del presente escrito.

7. DOCUMENTAL PRIVADA. Consistente en una carta pública que dirigí al Presidente de la República, Lic. Vicente Fox Quezada, de fecha 13 de diciembre del año 2001. Medio de prueba que relaciono particularmente con el hecho marcado con el número 1 del presente escrito, y por sus partes generales.

8. DOCUMENTAL PRIVADA. Consistente en un Disco Compacto que contiene los archivos originales de mi obra literaria titulada “Doce Poetas Catalanes del Siglo XX”, debidamente rubricado por el suscrito y mi representante legal el C. Rosalino F. Guillén Cordero; de este último solicito se le requiera para efectos de reconocimiento de su firma estampada en este instrumento digital. Este medio de prueba se relaciona con todos y cada uno de los hechos.

9. DOCUMENTALES PRIVADAS. Consistente en el contenido de la páginas http://www.floresdeuxmal.com y http://indymedia.org, mismas que se relacionan con todos y cada uno de los hechos del presente ocurso.

Fundo el presente escrito en las siguientes consideraciones de

DERECHO:

En cuanto al fondo sirven de base de la presente acción los artículos 7, 8, 9, 12, 13, 212, 213, 214, 215 y demás relativos y aplicables del Código Federal Penal, así como los numerales 1º, 3º, 11, 13, 18, 19, 20, 21, 27 y demás relativos y aplicables de la Ley Federal del Derecho de Autor en relación con los similares 137 y 138 de su Reglamento.

En cuanto al procedimiento sirven de fundamento los artículos 1º, 2º, 73, 103, 113, 114, 116, 118, 119, 123, 125 y demás relativos y aplicables del Código Federal de Procedimientos Penales vigente.

Por todo lo anteriormente manifestado y fundamentado respetuosamente pido:

UNICO. Me tenga por presentado con este escrito interponiendo formal denuncia y/o querella en contra de quien resulte responsable por los hechos expuestos que fundamento como posibles constitutivos de delitos, y en su momento procesal oportuno se ejercite la acción penal que permita punir a quienes sean punibles.


No temais al poeta cuando noble se encoleriza: su letra
Mata, pero el espíritu da vida a los espíritus.

Hôlderlin, de la versión de Carles Riba

 

 

Respetuosamente
México, D. F. a 15 de septiembre de 2004

ORLANDO GUILLÉN TAPIA

ROSALINO F. GUILLÉN CORDERO
REPRESENTANTE LEGAL

 

 


 

Sara Bermúdez

presidenta del CONACULTA

 

Sara:
En comisión de secuestro de obra mantienes retenidos, a pesar de haber llegado en su momento a un acuerdo para su salida escalonada, el volumen que recoge mi teatro y la “Obra Completa” del poeta valenciano Francisco Seguí (edición y prólogo míos). Sácalos ya, contra la opinión de tu asesor Felipe Garrido. Yo te doy asesoría gratuita: no pongas en riesgo el negocio de la industria de la construcción en Buenavista. OG

 

 

 


 

 

Pasqual Maragall, president de la Generalitat

de Catalunya

 

President:
El Fondo de Cultura Económica de México me amenazó con la mutilación y ahora con la desfiguración interna del texto de “Doce poetas catalanes del siglo XX” y retiene en perjuicio de su inminencia pública las pruebas finales y los archivos electrónicos de ese libro, y me avisa que ya tiene en su poder la autorización del Llull para pagarme (pero negándose a hacérmela efectiva). Folch no me envió copia de este trámite, y no asoma la cabeza en momentos políticos que le atañen. Está igualmente en juego el asunto de los libros de Enric Casasses y Dolors Miquel en el Instituto Mexiquense de Cultura, del Estado de México, cuyos tiempos están venciéndose sin sus señales. Y del mismo modo, la cuestión de la presentación, difusión e itinerario por los países del habla castellana donde el FCE tiene presencia (anunciado este oficialmente por el Llull y Cultura de la Generalitat en acto en que presentamos el libro con Enric Casasses -epiloguista y consultor en catalán) en octubre de 2003 en Barcelona, como puede comprobarlo por la prensa. Alex Susanna involucró al Llull en un asunto mexicano de lesa humanidad en mi contra, y Folch no lo desmiente con hechos. Envié a usted una carta privada como última gestión. Otro tanto hice ante C. Sáizar, directora del FCE. Por razones de poesía he hecho todo lo que he podido para despolitizar este libro antes de su aparición, y para desinvolucrar al Llull de una infamia mexicana que ya lleva mucho tiempo, y que también ya basta. He dedicado alrededor de un cuarto de siglo para que este bien del espíritu catalán exista en mi lengua y sea recibido con la enriquecedora dignidad que merece, y he defendido la poesía catalana del siglo XX con mi vida desde que presenté el libro en 2000 al FCE, con apoyo institucional y de prensa catalanes que no tenían entonces ni tienen por qué ahora embijarse de la mierda mexicana. Los acontecimientos en el FCE determinan que ha llegado la hora, y la afronto sin más públicamente. Espero que Barcelona empuñe la palma del recto juicio: el seny catalán, como quiere Guerau de Liost, es inmortal. OG.

 

 

Folch:

No me has pagado, no has cerrado el asunto de los libros de Casasses y Dolors Miquel con el Instituto Mexiquense de Cultura del Estado de México, nada haces para que tengan lugar las presentaciones en Barcelona, Madrid y México, y el itinerario por los países del habla castellana donde el FCE tiene presencia, anunciados desde octubre del año pasado por el Llull y Cultura de la Generalitat de Cataluña en Barcelona (comprobable por la prensa catalana) de mi libro de libros de traducciones de la poesía catalana del siglo XX. Contra la razón de ser jurídica y política de la institución a tu cargo, estos son los muertos que te jalarán las patas y a quienes nunca vas a dar sepultura:



 

 

 

DOCE POETAS CATALANES DEL SIGLO XX

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guerau de Liost, Josep Carner, Carles Riba, Joan Salvat-Papasseit, J. V. Foix, Pere Quart, Agustí Bartra, Salvador Espriu, Joan Vinyoli, Joan Brossa, Gabriel Ferrater, Vicent Andrés Estellés

 

 

Con Tres Añadiduras:

G

 

 

Maria-Antònia Salvà,
Clementina Arderiu,
Rosa Leveroni

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A LAS DONCELLAS DEL AÑO DOS MIL

 

Orlando Guillén

 

 

                                                                                  más que una

‘traducción’, una ‘muestra magnífica

                                                                       de la poesía del siglo XX’.

                                                                                                                     

                                                                                                                      Eliot

 

 

Cuando en 1979 conocí a Joan Vinyoli llevaba yo en mano la Antologia general de la poesia catalana de J. M. Castellet y J. Molas. “Para que no pierdas tu tiempo leyendo en vano”, me dijo con ágil, expedita cortesía. Y tomando el libro marcó en el índice los 12 poetas que ahora dan título a este que va a su memoria.

En la lista no aparece ni una sola mujer.

Tampoco hay muchas en la poesía catalana del siglo XX ni por definición el referente casual tenía por qué incluirlas a todas.

Para mí la presencia de la mujer en esta poesía es estimable y paralelamente fundacional, o más exactamente refundacional. Esto sobre todo en una literatura a esguinces enigmática que carece por razones históricas y políticas de una ‘tradición’, de una herramienta decantada, de un trabajo literario de asentamiento y doma de idioma y cuya lírica naciera entre ungüentos provenzales en las cortes del amor[1].

Hay sueño suegro de Adán en la materia verbal virgen, y peso y reto de refundación.

La mirada de halcón es ave de prisa y caza, pero me parece que los nombres a flor de paloma viñolianos ofrecen un panorama representativo de la poesía escrita en catalán en la reciente centuria difunta. Sin duda es suficiente y digno en su conjunto para representar esa poesía; porque se trata de autores sin los cuales no estaría ella ni en su altura ni en su hondura justas ni en sus diversidades formal y tendencial. En poeta que no es misógino y sí torcido por lo Recto, la tajancia de la producción femínea puede fuera de azar indicar opinión, y en ese caso tendría todo derecho.

Este es el punto para remarcar la peculiar circunstancia en que se da esta selección y el modo en que hoy la asumo. Un vistazo personal, gestual o nervioso más bien cumple a la anecdótica, y así, paradójicamente, no doy a Vinyoli el crédito más que fuera de reclamo por ajeno a su origen: se factura a partir de una nómina accidentalmente presente, y para destinatario cordial: sin más fin que allanarme la aventura poética en patio contiguo, y nunca pensada con ribetes de panorama o antología atentos a la esencia, a la sensibilidad y al gusto extremos[2]. Espontánea: no es más que desprendimiento de espíritu de quien convida en privado a un banquete de vidas y de signos. No hay compromiso ‘público’ en el poeta, y ni a él ni a mí se nos hubiera ocurrido entonces nada símil a este libro improbable y furtivo que el tiempo y la muerte me impondrían al paso. Restringida y acotada ‘de nación’ no es pues una antología expresa ni menos estricta a obra de Vinyoli sino envío y saludo míos a su recuerdo humano, mero tributo de vida entre mis muertos.

Joan Vinyoli puso en tales condiciones los poetas, y yo el material con que quedan representados. Por eso y por lo expuesto mantengo en el cuerpo principal los autores ‘indiciados’, y acuño con precisión numeral el título de esta obra: Doce poetas catalanes del siglo XX. Son en portada Guerau de Liost, Josep Carner, Carles Riba, Joan Salvat-Papasseit, J.V. Foix, Pere Quart, Agustí Bartra, Salvador Espriu, Joan Vinyoli, Joan Brossa, Gabriel Ferrater y Vicent Andrés Estellés. El racimo prieto de estos doce es panorámico y llena y abraca[3] la poesía catalana de su tiempo en sus vertientes litorales de desarrollo y por sus grandes singularidades; supone asimismo encuentros, desencuentros y búsquedas en el interior y hacia el interexterior: las aguas revueltas, densas de amor y mierda, cruentas, trágicas de la poesía europea donde (en gran trago a salto de mata) se escribe e inserta[4]. Pero ningún panorama (insisto: JV no se propuso eso) en la poesía de lengua alguna es completo sin el aplomo a plomo de la escritura hembra –que a ocasiones paga por todas: inclinaos al paso proevocativo de sor Juana.

Aún cuando el rigor dictara la exclusión, en un verdadero panorama habría que mostrar para demostrar a los ojos mostrencos de todos la objetividad subjetiva de quien prima la razón poecrítica para disensión o goce estético o chasco o plenitud de otros. A eso me ajusto: es derecho del clan al juicio propio; y el aparente daño lo restaño con mis Tres añadiduras. Sé que JV estaría de acuerdo conmigo en esto, pero no si como Espriu (lo que me fue exultante saber después) reuniría las mismas autoras que yo: “Rosa Leveroni es la más auténtica y depurada voz lírica femenina de la generación a la cual [...] pertenezco [...]; la única digna de ser comparada con las nobilísimas de Maria-Antònia [Salvà] y Clementina [Arderiu]” [5]. Mis Añadiduras prestan, por la vía versaria y pirata (trovadora de veras), aroma al título danzón dedicado de esta Introducción: es verso de Maria-Antònia localizable en la Ñapa y albur en sombra al cual me arrimo.

Ni comparto ni he compartido el ánimo que anima los usos y costumbres de los antólogos usuarios. Por el contrario, más de una vez he sido víctima de su arrebatinga fragmentista, oscurecedora y fraudulenta. A este volumen la calidad monumental le viene en principio de la decisión de representar a los poetas por libros enteros. No podía ser distinto. A ratos una edad, otros su culmen, un libro siempre representa la lírica de un poeta, aún siendo ese libro de iniciación. Un libro de poesía es unitario incluso por sus partes, porque responde a estados de espíritu irreparables, y coge y captura tiempo con la mano desasida del verso. Ello exime “razones” para la presencia de uno u otro títulos. Los libros de poesía se recomiendan por serlo.

Para mis Añadiduras contradictoriamente el criterio pareciera ser otro. Mas: no me propuse representar por absoluto en el caso sino mostrar y dar así mayor ‘integridad’ a un panorama poético inopinado, subrepticio y trunco con una noticia amplia de obra. Son nomás florezuelas fieras de emoción dispersa, pero estoy seguro que llamarán a alguno al perfume corolario de los libros de estas mujeres como mar.

El crecimiento al impulso del trabajo impuso sobre el monstruo de 12 más 3 cabezas resultante el Apéndice de varia intención, corona referencial poética y crítica.

Puntal puntual que sustenta también la condición panorámica de este libro, revierte autosuficiente –por lo menos en la medida de mi inmersión en la poesía catalana del XX que no termina de estirar todavía la pata inmortal, y que comparto a los 4 vientos poéticos con la certidumbre de un paquete textual si no exhaustivo sí indispensable para la caudal comprensión de aquella, y de encaminar la curiosidad intelectual forastera[6] a ensanchar por otras vías este intento que en más de un sentido se queda corto. Este libro está acabado ya. Este libro es libro abierto. Mi lectura de esta poesía sigue en movimiento.

 

 

Manazo de ala de ideas y en balcón plural a su figura, Guerau de Liost (de quien no di más que La ciudad de marfil), se ve rodeado por La montaña de amatistas (en forma del prólogo satánico escrito a ese libro suyo por Eugeni d’Ors Xènius), y en sus propios Sueños por el Soneto a ellos alusivo de Carner. Tierna, ingenua, implacable y perversa amistad: “Sin tu dulce compañía/ sería enojosa la inmortalidad”.

Llegó tarde y caminó pronto Nabí, libro con el cual también me hubiera gustado representar a Josep Carner. En su lugar en el Apéndice arrejunto material de ojo de agua diversa para servir al conocimiento de su ser intelectual complejo e itinerante. Allí se verá la huella de la antigua poesía naua a su paso de espíritu.

Doy las Versiones de Hölderlin, de Carles Riba, con el Prefacio naturalmente posterior y ya inseparable de Ferrater. Repito para precisar: no digo que doy Hölderlin ni podría ni soy quién para juzgar en esto a Riba: ignoro por lo redondo el alemán. Doy el Hölderlin de las Versiones de Riba. De la dignidad de ellas no deja duda la lectura de Gabriel Ferrater; y aporta servicio digamos de restauración que si se sigue es iluminante, esclarecedor. Hay razones en el trazo de estilo de Riba, pero si no las hubiera la razón histórica sería suficiente: Hölderlin entra por esta hendidura a la poesía catalana. Allí lo conoce entre otros Vinyoli. Del Prefacio: “Basta pensar en la obra de Joan Vinyoli para ver que Hölderlin ha contado (y ha contado con ‘pureza’, tal como a Riba le agradaba decir)”.

Nada es mezquino y otros poemas, su concepto del poema y un autorretrato alcanzan a definir mejor en este libro la personalidad de Salvat-Papasseit, poeta del amor adolescente que enamoró muerte florida.

J.V. Foix cree escribir verso cuando escribe prosa[7]. Por eso escribe prosa cuando escribe verso. ¿Hay tal lugar? El límite limita de sí consigo. ¿Es la prosa real y arreal el verso? Por eso y por otras cosas lo doy en prosa en el cuerpo principal y en verso en el Apéndice; y en ambos: textos más o menos teóricos que entrambos pintan raya de arte poética.

La frontera es ilusoria.

Ritmo puro.

Maravilla sórdida.

Pero es: sucede en una escritura de imágenes y sueños dentro de una realidad lo mismo patente que arreal; arte y vida: opuestos simultáneos besándose los cráneos: disruptura de la ilusión como migración deslumbrante a lo cotidiano en ejercicio. Frontera tenue por abolición del límite realarreal. El prodigio como lo ordinario. Es dimensión de la vida vivida y la intensidad puesta en ello al sueño de vivirla. Una medida de gracia como la infancia o la poesía como celebración, como loanza. A su alrededor atónitos, perplejos estallan otros muertos: burbujas de dinamita de sueño que no llueve paraguas. La frontera es música de alientos y música de densidades; y tiempo y movimiento alternos al vuelo y al peso conceptual, de modo que se tocan en fruta de anhelo y renacimiento. La frontera entre verso y prosa es espacio danzante de la vida, del amor, del sueño y de la muerte. Todo transcurre en el tiempo y la espesura de su bosque es música encinta de imaginación voladora. Lo de adentro y la unidad de intensidades convergen con lo de afuera. La poesía vive allí. La poesía vive en la prosa y en el verso, y es ubicua en la frontera. Al verso y a la prosa los separa lo que los une: la música, y la entidad de los bloques de sentido. Vivir poesía es vivir frontera: los de Foix son sueños con vida y muerte corporales.

Hoy jueves que proso estos versos con mano de Vallejo, Foix firma con la propia: la frontera es espacio compartido; separado y estanco; el lugar en movimiento, la activa contemplación; y tan campantes cada quien su cacho de humanidad, su sombrerazo de nube. Así el minuto de obra, el saco audible del espanto, la consumación del crimen de la especie. ¡Foix versa la prosa y prosa el verso, y el beso es mutuo, y hay y no hay lugar a confundirlos! ¡Foix que hiciste catalán el lírico verso de Bernat de Ventadorn![8]

Pere Quart dispone de vacaciones pagadas en el infierno. En otro lugar pero en el mismo Vicent Andrés Estellés atiza con los mejores versos de la lengua catalana el fuego gran enano amarillo de la hojarasca o de la leña. Andanse en caliente: ríase la gente.

Doy Quetzalcóatl de Agustí Bartra con apego al texto catalán, mas sigo el criterio (testamental por último) expreso en el prólogo a su antología personal La luz en el yunque (editada en México). Allí no lo entrega completo pero con cursiva suya lo considera entero “en tanto que lo excluido no era imprescindible para que no se hundieran las estructuras de su desarrollo épico”[9]. Tal cual. Doy en cambio la totalidad de las notas autorales al poema para mantener en obsequio de quienes leen el hilo argumental general, y porque aquí si que nadie mejor que el poeta para dirimir los extremos de espíritu de su obra. Se trata de una recreación del poderoso mito de Quetzalcóatl, Serpiente Hermosa, que reafirma la presencia del motivo antiguo mexicano en esta poesía[10].

Agustí Bartra irrumpe con proyecto propio en sentido distante en el oleaje épico-celebratorio ambiente entonces en ciertas zonas de la poesía europea, cuyo aliento versicular prestigia en francés Saint-John Perse con viento caribe, y cuya lógica interna solventa Bartra y desenvuelve en grandes vuelcos de ala de prosa rítmica sobre el verso catalán (en andanza muy otra pero ambas expansivas a las andanzas foixianas) no sólo en este poema sino en su lira épica. En Quetzalcóatl es rasgo de estilo y pieza estructural.

Las variantes advertibles al cotejo proceden del texto castellano de Bartra, y se han incorporado con pertinencia tipográfica y de manera natural: son el coro de las doncellas y las ‘negritas’. Era esencial mantener como base el texto catalán para sustraerse a la manía bartriana de modificar sus escritos cada vez que los tocaba[11]. Me limité pues a ‘fijar’ el texto frente al ‘otro’ castellano. Doy mi versión y no la de Bartra por lo dicho, y porque este es un libro de versiones mías.

Agustí me dispensó en Terrassa trato de generosidad y afecto. Tengo la mayor deuda con él (aquella que es de suyo impagable), por haberme hecho conocer a Paco Seguí, hermano determinante de vida y poesía. Desde la calavera incólume de estos dos difuntos poéticos, dejo al paño de los imbéciles pretensas “comparaciones”, “arbitrariedades” o fantasmagóricas “soberbias”. Estrictamente, con algún método y con toda la fidelidad posible, mi versión se adecúa a modalidades especiales de un autor.

Muy pronto en mis relaciones con la poesía catalana traduje La pell de brau (La piel de toro) de Salvador Espriu: hacia 1978-79, y la publiqué en 1980 en México[12]. Roberto Bolaño la encontró entonces ‘curiosa’ en Barcelona, y yo, ahora, en Las Flores de Uxmal: eso; e insuficiente y apresurada. Me movían móviles prácticos y no sólo poéticos de aprendizaje y dominio de una lengua emergente que se me aparecía fascinante, lúdica y melodial entre las del tronco romancero; si es que estos móviles son separables de la poesía. Oprime timbre ocre y tañe bronce mano de plata en resonancia. Con Espriu aprendí un catalán adusto, fino, de suaves ritmos a la flor del viento, y conocí a un espíritu severo a la devastación, sombrío, cabal temblante en el fondo del ojo negro vivo a gritos del espanto. Cíclope o Testigo, augur de graves ecos en el hueco de lo presente que es presagio de pasado y pico de pato de futuro; desolado de toda esperanza: terriblemente, por asunción de la indefensión cósmica humana; y sospechoso del valor ‘real’ del ejercicio (más valdría ciego en el sentido de fatal) de los inciertos ‘poderes’ del poeta, Espriu es autor no obstante floreciente de una poesía de conciencia e indignación frente a la guerra y la opresión satrápica en cuyo eje lírico gira siempre la muerte[13]. En este libro está señalado por Final del laberinto en el piso principal, y en el entresuelo por Semana Santa. En muestra varia y funcional desparramo su contribución crítica.

Y por lo que me toca: de mi suerte postrera da cuenta hoy este animal que se comba en arco de apabulladuras de vida de poesía.

Joan Vinyoli es el único autor a quien represento por tres libros: Viento de cobre en la proa; en la contraparte, Todo es ahora, y nada también, y Dominio mágico.

Todo es ahora, y nada también es delantero en el orden existencial.

Viento de cobre baja al centro del camposanto.

Dominio mágico es jugada de mar.

Dominio mágico es una isla encantada de la vida celebrante a las puertas de la muerte. Es embeleso ritual, y Próspero acata a Miranda.

Sabiduría de celebración de vida sobre muerte.

La lira es genio del aire. Lira trágica y sagrada como la canción de Ariel.

Shakespeare está hecho de la misma materia que Trínculo.

Ha sucedido un universo.

Poesía y muerte al alcance de la mano son cosa rica y rara.

Calibán sortea entre las aguas el epitafio rugiente de vida de la carne muerta.

Doy con su prólogo a Lo callado la poética de JV.

Espriu y Martí i Pol, cada quien por su seña y en su tiempo (1965, y 1979), leen con perspectiva por el ojo de buey de la agudeza la obra viñoliana, y con pasión proclive como la mía la siguen por sus contenidos estético y de espíritu con signo de iluminación. Son cuchillas críticas diferentes referenciales necesarias, como atañe a lectura de poetas.

La poesía no es cantidad.

Este seguimiento debe estimarse normal en un volumen a la memoria de Vinyoli.

En la poesía de Joan Brossa por realismo metafísico que ahora entra abrupta y en plena marejada, “Es alto el arbusto que extiende sus ramas;/ en el verano y en el invierno siempre verdea:/ Pasado, presente, futuro son sus raíces;/ Los frutos: nosotros”. La fácil apariencia de un estilo resuelto por el accidente, el giro, el hallazgo: mas la sorpresa manjar de originales monda condición humana y recorta imágenes como sigilos de vida o muerte o sueño. Esta parodia de la paradoja abstracta o modo de ser en el absurdo que ya es lugar pero más el vacío, recluta por eficacia lengua como gota de sangre en vaso de leche que se alza para beber y se advierte sin asco ante el prodigio plástico el tulipán viscoso mas con asco de la vida: lengua de payaso: larga, afiluda, veraz, concertista y asesina. “Soledad que me espanta de los bosques que me envuelven!/ Oscuramente se tambalean las antenas de mis versos:/ Dentro de mí las murallas, amarillas de oro al rayar el alba,/ Desborda el océano”. En verdad el lenguaje de Brossa no es desconcertante; es extravagante, como si fuera el que hablaran figuras de la baraja o personas de plata o mármol. “La flecha acierta en el blanco. Tuerzo la boca./ A lo lejos retruena el trueno de la montaña./ ¿Has visto caer un pájaro mientras volaba,/ Alma mía?”

No hablan fríamente más que por razones pasionales las estatuas. “Amor ataca los cuerpos a estocadas”. Es lenguaje de sueño. Más bien Brossa se vale de elementos de desconcierto, y por principio de incertidumbre recurre al Caos como instrumento a tumbos de exploración y conocimiento. “Barrancas junto al camino, ¿y estos coches?/ ¿Qué significa una nación? Paran./ La tierra está llena de eso. Total:/ Dos damas de honor”.

Sin recargo a la vibra y al eco vocinantes, el lenguaje de Brossa experimenta también por exceso desdoblamientos que le son propios y súbitos, y así por muestra en el poema que incluyo con otras intensidades en el Apéndice impacta a golpe de magia empática con Gómez de la Serna en el lacónico genio facundo de la greguería: “Si fueras una flor nunca te apagarías”… La estatua de cera de Hamlet frente a la cuarta Ofelia[14] derramándose en la marejada de los ojos de agua: “Qué peso las horas! Los latidos. Penumbra./ ¿Cavamos la tierra con un puñal? Detente./ No se cierra la herida. Cómo flota/ Tu cabellera!”

La poesía de Gabriel Ferrater presenta características que la sitúan agitándose en la convulsa víscera del riesgo. Frente a la masa amorfa empero formidable de una generación que se conforma y repliégase y procrea y educa y fomenta otra nacida para la resignación, esta poesía cuenta dentro de aquella que acosa y pone sitio al miedo.

No son muchos en España los poetas que pisotean y pasan por encima de esa gran plasta que se conoce como la posguerra, pero menos desde las lenguas minoritarias –y no nomás por razones matemáticas puras. Está presente el fulgor astroso Unograndelibre del franquismo.

No es un mérito que la obra de Virginia Woolf esté en inglés o la de Quevedo en castellano; tampoco que la de Ferrater esté en catalán. Pero sí es significativo: así lo dicta la dictadura de la circunstancia. Mas es fuera de ella que me importa su travesía. Desde luego y como toda obra poética verdadera esta pertenece irreductiblemente a la lengua en que fue creada, y es desde ahí que se amplía o yergue y hace dimanar su proyección humana.

Esta poesía es pus de una llaga vulnerada. Una gran sombra blanca, el guiño de un cadáver que se despereza y vagamente resucita, un vaho de espejos o pañuelos más la sagaz sin proponérselo muerte del poeta en plena madurez de arte le confieren el símil decapitado de una amarga melodía inconclusa[15].

Represento a Gabriel Ferrater por Teoría de los cuerpos y Chúpate el dedo grande[16]. Su ocupación crítica aparece dispersa por sus asuntos.

Enric Casasses (mi inmejorable amigo, poeta y consultor en catalán a lo largo de este esfuerzo), se involucró de tal manera en el volumen que acabó firmándolo conmigo.

Multé en efectivo su pasión y entrega poéticas invitándolo a escribir el Epílogo. Allí ubica la poesía catalana del siglo XX en su propio contexto y en general en el de la poesía europea.

Tal la estructura de Doce poetas catalanes del siglo XX, con Tres añadiduras, versiones, Introducción y notas mías, un Apéndice de varia intención y un Epílogo de Enric Casasses.

 

 

La poesía se basta a sí misma como misterio y como expresión de misterio.

Brizna de Atlántida, la condición originaria de la poesía es dual. Memoria, anhelo y sombra remota de integridad por absoluto: El Señor/La Señora teocosmogónico naua; la pareja en Uno resonante en Platón.

La poesía revela relaciones que no corresponden a la razón y a la lógica formales. Las percibe con su ojo balcón de sombra de luz y las hace patentes como unidades autónomas de vida de espíritu (con frecuencia incluso para el poeta[17]); muñón de llama que todavía podemos avivar de alguna forma (perdida en los tiempos aquellos de la inocencia real y la culpa en chinga por acontecer) de coger y definir la realidad y desdoblarla desdoblándonos; y sacudirla con algo y para algo de miedo y humanidad.

Tiempo ocupado. El tiempo ‘histórico’ es tiempo culpable.

La poesía es conciencia de incompletud con que el amor vence a la muerte: triunfo enamorado del minuto, y su cogedura; surtidor de angustia, de soledad y de conocimiento; de paradójica compañía.

La poesía ‘nombra’.

Metáfora original en el tiempo renovable.

El alma es un misterio de la memoria.

La poesía por su esencia en el tiempo fecunda de infinito el río de los desdoblamientos.

El almacén de los despojos vivos de los muertos.

El lenguaje poético juega con dados cargados en la mesa memorial de la especie, y en la conciencia de ser individual del creador. La protagonía lírica es la canción humana reducida a la cabeza ‘libre’ que la tañe como quien sabe lo que son sus alas al límite en el límite dado de una experiencia de vida -como todas, antes y después del clon, única e irrepetible.

Los poemas son estructuras verbales vivas por las alianzas y abrrupturas discontinuas de la psique y la razón; por el beso a gatas de la emoción a la intención, y por la pureza (virginal y por lo mismo impura, tal el oro en las montañas de Díaz Mirón[18]) del sentimiento, del pensamiento, ¡y de la razón!, como la poesía en la edad renegada de este poeta como yo jarocho. Instrumento de conocimiento y de huelleo alógico y arracional pero hijo igual y al servicio de la inteligencia y la sensibilidad humanas, el lenguaje de la poesía no se reduce a ser la expresión sentimental (¿el sentimiento piensa?) de lo bello y lo terrible y lo verdadero: es al mismo tiempo amor que nada puede contra la muerte, y amor que triunfa de ella (en el sentido de trascenderla, ‘poder’ equívoco de la poesía), y aún polvo enamorado.

Pasta humana.

Respuesta de espíritu a la muerte.

Pero el poeta se despliega con todos sus ‘poderes’ intelectuales y paralelos, y utiliza la palabra, que ya viene parida de la frente del clan, y se expresa.

El lenguaje de la poesía es bifrente y bicierto: animal de dos espaldas vivencial y videncial. A esta maragalliana ‘virtud desconocida’ otros la llaman ambigüedad. Espriu: “quizá toda poesía es, además de ambigua y dialéctica, circunstancial”[19].

Así pues traducir poesía es traducir vida, imagen. Aliento, símbolo, pausa, tono, sensación, expresión, sintaxis como concepción de mundo y de pensamiento, impresión, acecho, curva de flor de psique, ritmo, sentido, secuencia, humedad y luz. Tiempo, espacio, globo de sol y cielo, aire, fuego, sombra, amor y música frente a la muerte.

Por cuanto los elementos de la poesía tienden a ser simultáneamente propios de una lengua e intraductibles y categorías de ser poético universal, procedo en general a partir del mantenimiento de los estilos que corresponden al modo de ser poeta de cada quién, con recurso a unidades poéticas de equivalencia rítmica y no métrica y densidad absoluta de contenidos, y con ajuste de lenguaje preciso emocionalmente vivo sólo en los términos reales del original.

Este motivo ‘funcional’ manifiesto casi siempre en verso libre relega a algo más que asomar la cabecita a la literalidad y a la rima en sazón de fidelidad y ritmo. Me son bastantes a ilustrarme dos ejemplos aquí aplicados: 1) traducido literalmente como Cómete una pierna, ese título de Ferrater declina el encanto de su referencia poética y lingüística infantil en el sinsentido entre nosotros. La consoasonancia de los vocablos mama (mamá), cama (pierna), y gana (hambre), es el hueso de ser intraductible catalán que mantiene el hecho de que popularmente las madres de ese idioma contesten por evasiva, pero “en verso” a los famélicos hijos suplicantes; otro tanto sucede en castellano con la mera asonancia ‘hambre’/ ‘grande’ que abona rima generatriz a la repuesta de estas madres idiomáticas igualmente intraductible y propia pero equiválida: “¡Chúpate el dedo grande!”; 2) doy El cor quiet (literalmente: El corazón quieto –tranquilo; sosegado) de Josep Carner por su verdadero alcance de espíritu: Serenidad o El corazón en calma; y dejo así al corazón ampáyer de quienes leen arbitrar el turno de Nervo o de Neruda en la lomita de las responsabilidades, sobre todo viendo que yo no tengo preferencia por ninguna de las flores.

El gallo de la veleta del poema “La ganancia” viñólico en Viento de cobre, virtual en el original y expreso en mi versión, viene cantando del gallinero memorioso de una conversación con el autor.

La música de lengua alguna es traductible a otra, única y universal como ella misma. La traducción de poesía recrea atmósfera; pero acaece y crea música. Fondo y forma no son separables sino simultáneos: Tot és ara i res[20].

La traducción de poesía sólo es confiable cuando es acometida por poetas. El fracaso de los profesores y de los papanatas está a la vista, y confirma.

 

 

Marfil de mármol y oro el rebrote de la flor húmeda revira impulso de celebración cuando Guerau de Liost en el sueño en que nacieron las rondas infantiles abre el Pórtico de La ciudad de marfil con viento de mar manso sobre el casco espiritual urbano de Barcelona y a un tiempo sobre su hirsuto caos doméstico vital en el azul de un día sólido y esplendente que muere.

Viento de mar y movimiento de oda.

En tal azul encantado las cúpulas de la ciudad se irisan, y, con plasticidad y ritmo desenvolventes como las sábanas mismas de cielo y mar, al reflejarse limpias en la turgente marejada por el torso adolescente de las olas serpentean.

La bella ciudad de marfil está hecha de mármol y oro.

La contradicción abstracta unidad petálica en sombra y sangre de su propia corola y se ofrenda aparencial y resurrecta en entidad constatable de vida secreta y sensible: “El marfil tiene la gracia de un mármol constelado/ de auríficos polvillos, como la carne muerta de un recién nacido”.

El marfil reviste la coloratura profunda de lo ideal: el circuito interior; la ciudad que vive en él y en la cual vive el poeta. Reluciente y fríamente apasionada en cambio la bella ciudad de mármol del mundo exterior sólo termina por ser aurífica y así perfecta dentro de una mirada de amor: la exaltada que la canta o loa. Habiendo sido erigida con ordenado esmero, la ciudad se purifica en su vivir magnánimo y cruento, pero no lo trasciende como sí su ocupación espiritual de identidad humana en comunidad de lengua y costumbres. Por eso con certeza de permanencia y pertenencia renovables en la medida clánica, el poeta proclama que por sobre la frágil grandeza de este mundo la ciudad empuñará la palma del recto juicio[21], que es inmortal.

Resuelta en oda su esencia espiritual, esta joya sustantiva verbal y musical estremecida de auríficos polvillos en mano trabajada de artífice y de esteta es solitaria, no ajena. En contradanza, la poesía es arte de no escribir lo innecesario: el Romance tempranero de la ciudad de Barcelona[22] es banal, y sería indigno de Guerau si al final del ‘Envío’ con que cierra el poema (una rogativa a santa Eulalia, ‘patrona’ católica parroquial, para que limpie la ciudad de blasfemia y envidia), no sacudiera su plegaria este súbito epigrama vindicatorio de la razón como atributo de poder de la poesía: “Haced que planee generosa,/ que la han loado los poetas”.

La pura laudanza de los poetas es razón de absoluto.

Mas desde la austeridad augusta del ideal, rambla que se bifurca abajo y como afrontando con ella el choque del bullicio citadino que comienza una mujer, una devota sale de Betlem.

Atraído por su encanto y movido por el deseo de despejar su enigma, el poeta la sigue.

A partir de este momento una historia de amor lo será de vida.

Ilesa por el tronco de la continuidad, esta poesía plástica y descriptiva resulta crítica y simbólica. Para alcanzar el temblor coherente del relato no se vale sino de mínimas ‘líneas de síntesis’ por cuanto Liost pasa por la ciudad como si paseara por la vida.

Tras el seguimiento furtivo de la desconocida y ya en el Paseo de Gracia, clama en vano de las mujeres liberación de este mal de amor nacido bajo el aire matinero. Porque ‘románticamente’ el poeta sirve al amor de una dama muerta. Sólo obtiene la calma con el recuerdo de la Amada Inmóvil, evocación que es celebración y elegía: “Desde el cielo tu faz se inclina,/ y has de estar mirándome, porque es entero azul el cielo”.

Mas la viva vence a la muerta como yerba sobre las tumbas.

El propósito de amor contra la muerte: “y yo te conocería/ en la virtud, en el vicio./ La muerte que todo muda/ no golpearía mi escudo”; la ubicación, fruto del seguimiento: “Retraída vive la graciosa dama/ junto al puerto”; el elogio de las manos y el deseo de besarlas: “Ah cómo gustaría/ la salpicadura de ambrosía/ del más pequeño hoyuelo”; la cobertura de lo que el poeta espera de la mujer además de su belleza y su ‘gracia’: “eres la doncella de los treinta años” (o sea: la virginidad), son hitos suficientes a contar una historia que, evidentemente, los poemas mismos como instrumento de seducción puestos en manos de la musa ataron, y que remata en nupcias el engarce:

la llama interna va quedándose sola,

hasta que de golpe trastornando el pecho,

 

con estirón nupcial alcanza

tu nieve, vencida y casta,

bajo los encajes y el damasco del tálamo.

Roto entre las piernas el secreto, lo demás es ‘Tedio’, vida de marido y mujer; ella juega allí con naipe sometido: desaparece de escena tragada por el hogar y la servidumbre: “Hoy cuando beso tu cabello revuelto/ pierdo la amiga que en el alma llevaba./ Hoy que te beso recostada, pareces la eterna mujer impersonal, esclava”. La amada muerta tampoco hubiera aparecido diferente.

Los y las feministas pueden tomar la foto misógina del autor. Basta con que se carguen al ángulo obtuso de los poemas citados desde la aparición de la mujer, al “Romance del gozo de tener hermana”, al ‘revelado’ de los medallones “Egregia pecadora”, “Venus de arrabal” e incluso “Ovalo” y, en final finish entre el costumbrismo y el agravio, al cadente “Romance de Carmelita la costurera”. Yo creo sencillamente que Guerau con la acrítica que conlleva la fe comparte la católica convicción de un supuesto orden natural de las cosas que no será él quien altere, ponga en duda o desvíe –y menos cuando la mujer es convicta otro tanto de lo mismo. Va la contundencia cándida ante los durmientes de la segunda “Paternidad”: “Ella está en medio como alta línea divisoria entre/ dos vertientes, dulce elevación de suaves regiones,/ y como un árbol su caída de brazos/ guarece a cada niño de su propio temblor”; “Beso a los tres y paso a hurtadillas,/ y al pasar miro aquel esplendor/ como el campesino que admira la cosecha/ y da gracias a Dios que es abundante”.

El brinco de poeta enamorado del recuerdo de una muerta a marido un poco cínico y orgulloso padre de familia, colma un vaso del día poético catalán con gota de inversión y degradación de los prestigios temáticos románticos (acuse de lejanía frente a los restos todavía humeantes del potente romanticismo tardío de Joan Maragall[23]), faculta línea simbólica y ubica La ciudad de marfil dentro de preocupaciones europeas más estrictamente contemporáneas: la afirmación de ser individual civil ante el avasalle ‘unanimista’[24] y uniformador de las grandes concentraciones urbanas crecientes.

 

 

La sobria humanidad de toda indagación abstracta tiembla en títulos concretos de miedo y densidad especulatoria en la nada en la noche como ser viviente de la poesía de Josep Carner.

La estructura clásica plataformal de lanzamiento del anzuelo poético carneriano a las honduras de la noche terrenal, cósmica y humana es quijotesca plata formal[25]: su rastreo furtivo heterodoxo al reto de la noche y su videncia poéticos se presentan como obra de sueño, de fiebre, de locura y de miedo a lo desconocido como reclamo de la oscuridad; su (‘recto’) juicio católico se ha descarriado de grey, extraviado por la ramal torcida de la poesía (“¿Es acaso la locura que me cerca?/ ¿Qué instinto grosero me excita y se prende en mí?/ Mi idea farfulla, silabea,/ y no se alcanza a expresar”; “¿Me inspira el aliento de una raza oculta?”; “Mi pensamiento, ¿quién lo descarrió?”). No pues por senda recta sino por caprichos sinuosos y empinados de la sombra de ser que incumbe a la poesía entra en la región negra airosa al vuelo libre y creador del espíritu, herejía más allá del credo y su respuesta. Su elección no anula la fe (in)conciente sino deslinda muerto al ‘delito’ y al llanto déjale su velo. La obra de espíritu será por esto por hecho de locura, sueño, fiebre, descarrío ante el Guiador que lleva la antorcha de frente bajo tierra –Aquel a quien se sigue con ceguera con premio de vida entre los muertos catacúmbica: “seguirte y no saber,/ tenerte y no mirar”; y como el gentleman de la Triste Figura recobrará el (‘recto’) juicio en la fe ‘segura’, la ‘verdadera’ que profesa y lo menea.

Mientras El Andante hace camino al andar en reversa hacia la cordura para morir tranquilo, el poeta sustenta vida temblorosa en serena podredumbre y a obra de miedo el ejercicio especular de la duda con la lengua de la poesía, piedra de absoluto. Así reafirma la fe que salva y la ilusión transfísica de la carne en la ilusión tiempal en que cree: la eternidad (utopía del tiempo mismo; inmortalidad del tiempo universal y mortal). La sensatez retacha con la ‘presencia’ crística, imagen antropomórfica filial de Dios según su fe: último modelo de imitación humana según El Matador Kempis y sus asiduos en las tribunas, y cordial ubicua y escurridiza según Carner (“Más de una vez habrás venido/ por vía nunca celosamente guardada”; “Y no te hemos visto cuando más sediento estabas/ de una palabra amiga”), que brinda protección y consuelo al sinsentido: “la sombra invisible de Jesús que pasa/ me ve, bajando del monte donde ha velado,/ y despierta mi alma dormida/ como agua que impulsada de golpe/ borbota dentro de un pozo abandonado”.

Mas en los extremos de vida el sentido trascendente de la muerte se imprime sello en la vida misma (concreta en su pura abstracción) de la noche como ser: lo indagado indagándose (“Hiérete a ti misma entonces/ saeta de ti, solamente de ti”); la mano del indagador que coge lo inasido siendo inasible (“¿Qué equívoco presente traes contigo?/ ¿Paz al infierno o angustia al paraíso?”); la naturaleza de lo prensil allí donde no hay agarraderas, y sin vértigo (“Tu luz, oh estrella, desesperada calma”; “Me da un poco de miedo desde mi pequeño cuarto/ mirar con cuánta furia te alimentas de infinito”); la vida y la voluntad de vida de los seres y las cosas incluso pugnantes a eternidad en la quietud, en la palpitación y en la sorda latencia: 1) “Angeles tal vez rosas del Elíseo/ deshojan en el borde de la escarpadura sensible,/ o brotan de las cosas voces de parentesco/ que temblando reclaman un espíritu”; 2) “Y como melodía tenue en la flauta/ la savia se impacienta en el ligero ramaje”; 3) “El sereno ablanda la podredumbre y dentro/ de la oscuridad sin estrellas agita/ a los insectos –que buscan a la ventura sus bodas escondidas y crueles”; y 4) “Delante de mí/ se remueven las máscaras primitivas/ de tanto ser pugnando por ser dios”.

Entonces pues en los extremos de vida el sentido trascendente de la muerte se expresa en la vida misma (concreta en su abstracción) de la noche como ser: lo indagado indagándose; la mano del indagador que coge lo inasido siendo inasible; la naturaleza de lo prensil allí donde no hay agarraderas; la vida y la voluntad de vida de los seres y las cosas incluso pugnantes a eternidad en la quietud, en la palpitación y en la sorda latencia.

La oscuridad es de por sí punta en que se topan los misterios. La oscuridad es densa y sagrada. De hecho se entra en ella en acudimiento al llamado de su insinuación y con miedo de profanarla; su condición viviente como la muerte es un misterio en el cosmos penetrado por otro en libertad y búsqueda de ser en completud: la poesía.

La poesía es riesgo como vida que es, pero esta poesía lo corre desfiladero nocturno viento adentro con la ceguera estricta de la orientación, y su vívida saeta estelar en flor de bumerang suicida impacta en vuelo el blanco de sí misma; realidad y fuente de su propia realidad indagatoria y autoindagante pues, misterio de ave de mar sideral, se desvanece en súbita cicatriz de poema que preso de horror se precipita en el fondo del mar terrestre. Cicatriz abierta en el tiempo en movimiento por la luz en movimiento en el tiempo y en la noche mortales: quemadura sonda en el misterio de ser. “¿Eres agüero de alarma?/ ¿Sientes que retiembla el mundo o el firmamento?”; “¿Meditas, único rebelde en todo el cielo,/ la amargura alta de un destino preclaro [?]”; “Ese rumor que flota como muerto,/ ¿es el pisoteo del pasado o del futuro?/ ¿Son los difuntos que mendigan a la vida/ o hueste por venir que toca a la puerta del deseo?”

La oscuridad y la luz se paren mutuos y sus conceptos no son amor desligados. En el cuerpecito oprimido por las rosas de la fiebre de Carner antes de Cristo hay brote propio, autónomo como poesía libre no del miedo sino en él agitándose, espeso de angustia humana y masas de sueño en plena metamorfosis escindiéndose. Es voluntad en libertad creadora; seguimiento vivo de lo vivo animal sensible arracional y de lo transhumano y metanimal: lo ‘otro’ vivo en los signos mortales de la noche total; los concertantes páramos de sueño y muerte afirmanegadores de cosmos e infinito. “¿Eres precursor de los días de esperanza/ en busca de un cielo desconocido en los abismos/ o el primer fugitivo ya casi sin aliento/ de un ejército vencido?” Vida de entraña cósmica socavándose. Zanjón supra e infrarreal de metavida en el vacío oscuro trascendido y revelado.

La muerte que se pasea frente al balcón como un amante enamorado y trae en fina serenata flautas de angustia y violines de miedo, no atemoriza más al poeta en su nube cristiana.

Los motivos del miedo humano móviles libertarios en plena indagación (“La ronca voz se me coagula en el cuello/ y caigo, parapetado sobre mi rodilla./ ¿Es que la noche misma se abalanza sobre mí?/ Y mi propio coágulo quiere dar un salto atrás”) ofician también ‘el sueño de la separación’ tal vía de conocimiento enigmático y simbólico.

A partir de la culpa original, el ser dual o la dualidad de ser o incluso la propia poesía El sueño de la separación admite otras lecturas. Ofrezco esta: la materia del poema puede leerse como alegoría de adulterio y absolución en la forma del amor humano frente al divino.

Esta pareja en el sueño vagamente se conoce.

¿Por la carne?:

1)     el hombre: titubeante, confuso al reclamo, al mandato; de bruces como un jabalí herido (“¿Quién será?”; “¿Por qué me pide que me esconda?”; “¿Qué es lo que hemos hecho?”);

2)     la mujer: ‘mi vecina’, ‘casi a punto de llorar’; de ‘temblorosos pies cansados’ y emisora de ‘sollozos de espanto’ delatores de la ‘guarida secreta’ en que yacen.

La aparición ‘vengadora’ de la reina desnuda “en medio de un gran charco de luz,/ y dos rubicundos donceles con ella, cada uno con su antorcha/ y ambos a sus órdenes”, y que implacablemente a uno de ellos mandará: “¡Sepáralos!”, indicaría separación de amantes ‘conocidos’ por la carne y ‘desconocidos’ ante Dios y ante los hombres por el amor culposo. Las oscuras palabras de la reina serían así eclesiales, y el ‘delito’ el adulterio, absuelto por el dolor quemante de la separación a la luz de la antorcha, y por el arrepentimiento, y desde luego por la vuelta ‘santa’ al aro conyugal que su religión prestigia. La querencia de amor ‘seguro’ católica es preferencial de amor a Dios en la reafirmación de la yunta familiar inseparable de la muerte.

Y al llanto déjale su velo. Su misterio.

Este valle es valle de lágrimas.

La mujer convida al hombre no a cualquier sombra circunstancial ante el oscuro resplandor plástico del portento iluminado sino a la ‘guarida secreta’: el refugio convenido de los encuentros que confirma con su mera existencia la realidad supraonírica amante de la dupla.

¿Caso dariesco de cerebración inconciente?

Hay todavía otro lugar contrito del poeta que exorrecabo porque puede ayudarme en esto: “Ah, ¿y qué cosa de mí podría implorarte mejor[?]”; “La frente no, labrada por un rencor enconado,/ y la boca menos, donde reluce el adulterio”.

Pero además aquí cualquier forma de adulteración del amor ‘perfecto’ es réproba. La loca que obscenamente reclama sexo a gritos a los hombres, y a quien la festiva, tonante, fantasmante y pirotécnica noche de san Juan en la estación verano catalana excita y prende como ninguna otra, cuando “exaltada en su prisión desierta/ por la gran soledad y el cielo ardiendo,/ se ancha entera al viento”, es ‘un aspa de horror’ antes que razón de piedad; su imagen trágica y desquiciada no alcanza a decir ni con “proféticas iras vengativas” algo más que el alias, el apodo del amor.

El amor que cincha la serena certidumbre espiritual del poeta (asunto de El cor quiet) es el amor en núcleo familiar cristiano y en confesión de crédito católica. Las certidumbres asimismo religiosa y poética que la noche carnérica impone sin más ‘violencia’ que el descarrío o el cerco de la locura (que no significan enfrentamiento al canon), coexisten parejas y se obsequian servicios simultáneos: son líneas conductuales y de vida juiciosa frente a la muerte cósmica hada virtuosa de la transmortalidad.

El desamparo cósmico, la soledad de infinito se comparten con la entidad animal prójima por la percepción de la muerte. Lo vivo lleva puesta su muerte, y todo lo vivo la registra en sí. “¿Qué imágenes son esas/ que se agitan al fondo de vuestras noches/ pájaros dignos de compasión,/ animales salvajes/ cuando las poblais de quejas y de gritos?”

La mata de la poesía metafísica indagatoria de Josep Carner es luz de sombra sesgada y actora contemplación instrumental de ubicuidad (“únicamente guiados por una blancura de rosas” en la negritud), abandonada un relámpago para ser en el vacío. Propósito de sabiduría de luz como el rayo de sol vivo en otra intemperie vital de El cor quiet, en esta en símbolo nocturno o excrecencia cruenta de espíritu.

Esta poesía rescinde en sus arrebatos la limitación emotiva y sensorial cristiana en el meteoro cuajado del poema –profunda como maniobra incisional en la niñez del cráneo que la constriñe con perplejidad de oscuridades en momentáneos pantalones de por qué. Símbolo nocturno o excrecencia cruenta de espíritu en el muñón de finitud osada que por caminos de cabra también apela a Dios en el absurdo, y en el absurdo se consuela.

Desfiladero viento adentro en la región más transparente del enigma como la noche y la poesía, la poesía de Josep Carner es como la muerte un ser viviente.

 

 

El ‘correlativo objetivo’ de la poesía (aquello que de modo concreto hace ostensible la naturaleza real y verdadera de la abstracción sustentante y así sustentada, y cuya sustancialidad interexterna comprueba al poeta y nos comprueba) no puede ser más que la vida misma, total y cósmica, que como aquella es fuente de sí y de su propia destrucción trascendiéndose incesante. Es una cuestión de ser y de sentido de ser, inseparable de la ‘utilidad’ real y verdadera del arte. Esto así porque la poesía es ejercicio de absoluto y el ser humano mortal. Pero su búsqueda en términos estéticos se sitúa a partir del tajo de vida que da vida al poema, de la emoción y de la ejecución –asunto este de ‘textura’, de técnica poética, de eficacia comunicante y expresiva de la herramienta lengua.

La búsqueda de este elemento de definición y trascendencia que se resuelve en identidad real en el poema fue el problema central que enfrentó la obra de Carles Riba. Riba encaró además la falta en su lengua de una tradición literaria acabada y el hecho, según Ferrater, de que el conjunto de la literatura catalana (la antigua y la moderna) no lo enriquecía ni lo sostenía. Independientemente, “a Riba no le interesó nunca encerrar dentro de un poema la gracia o la punzadura de un hecho aislado, porque quería encerrar en él […] la trayectoria […] de su vida, la maraña de caminos […] que le habían llevado hasta la experiencia de aquel hecho. Y eso […] dentro de cada poema; porque cada poema debía de ser el poema absoluto, el último […], el poema que él podría ratificar in articulo mortis[26]. Una pretensión de tal orden resulta vana, inalcanzable, y Riba (como después Vinyoli) era muy conciente de ello; pero no estaba (como tampoco lo estaría en su momento Vinyoli) dispuesto a su renunciación frente a la muerte: intuía sin duda que en el intento radica la gloria humana, porque cada vida es proyecto y el límite ineluctable y encima incierto. Díaz Mirón: La adversidad podría/ Quitarme el triunfo, pero no la gloria.

En esta circunstancia de espíritu cargada y desolada se produce hacia 1920 el encuentro ribiano con Hölderlin: “Hölderlin había pasado […] por aquella angustiada búsqueda de un correlativo objetivo […] [y] lo había resuelto gracias a la ‘pureza’, a una prodigiosa capacidad de poner una fe inocente en las cosas prójimas y menudas, y una fe igualmente inocente en sus enormes mitomaquias, y de combinar estas dos fes mediante una nada inocente intensificación de la textura (la técnica poética), que le permitía suprimir los enlaces discursivos y presentar la abstracción y la concreción como el anverso y el reverso de un mismo objeto simbólico –simbólico por eso mismo, y simbólico sólo de sí mismo”[27].

De ahí que el propósito confeso de Riba al traducir aparentemente de manera anárquica y acrónica a Hölderlin sea el de “pasar por uno de los cantos líricos absolutos que más púdicamente y con más pureza se hayan dejado oír nunca entre los hombres, su propia voz, y eso sólo por un instinto de ejercitarla, o mejor: de ensayarla –o de reconocérsela”.

La labor traductora del autor se produce en tiempo paralelo a la creación del Libro Segundo de Las estanzas, de modo que se vale decir que ensaya en 2 tiempos de estilo. Y en dos tiempos de creación. Son libros pues que imponen una lectura contrastada. Su acronía consiste en la virtual simultaneidad de ambos aconteceres líricos (lo que los ubica en zona abstracta atiempal), y se extrapola en 2 bloques de tiempo paradójico y continuo.

Ferrater advirtió también en algún otro registro de los suyos que el estilo de Riba en realidad no es complejo: lo que pasa es que tiene una sintaxis complicada. De los dos libros que doy aquí esto es manifiesto para Las estanzas (por ejemplo la propiciatura de confusos contornos oscuros por mayor abundamiento de sujetos: “raudo el día, pareciera/ como si delante de nosotros un ángel nos allanase los caminos/ melancólicos de la eternidad,/ y la plenitud del amor que no dura/ -como el ajetreo bullente del mercado-,/ y lo que en círculo encierra una imagen pura/ como el rubí de fuego, solo, adormilado/ sobre el anillo”), pero no así para las Versiones. Allí su sintaxis se despliega en libertad creadora al servicio de una poesía que ama, que lo expresa y en la cual se expresa y busca reconocerse la propia voz; y seguramente alcanzó a atisbársela. Leer correlativamente a este libro las Elegías de Bierville es tarea por fuera para comprobarlo.

A grandes trazos de estilo Las estanzas recortan de perfil la abrupta serranía de quien avanza a tientas; las Versiones en cambio la libre certeza de aquel que encuentra en la pureza, en la fe y en la inocencia creadoras naturales a Hölderlin el sentido del absoluto, y canta.

 

 

El poema de la rosa en los labios es una historia de amor libre, victoriosa de sus propios riesgos. Flor sangrienta a punto de pureza, erotismo e ingenuidad, el primero su verosimilitud; y más: su realidad objetiva. Quizá intrascienda la voluntad de establecer realidad vivida en el tope lírico de Joan Salvat-Papasseit: él mismo externó ser de imaginación escasa y todo haberlo visto o vivido. Pero hay muchas más maneras de vivir en la poesía que la llama llana de la anecdótica. Y escasa o no mas intensa y fecunda, en la imaginación mama forje el poder real de la creación. En revuelo pues de ave de síntesis: 1) Marsella (donde Salvat pasó algunas más o menos largas temporadas de cura) es el ‘Puerto’ del poema, atado al palo mayor del segundo Caligrama, como Barcelona la ciudad que abandona porque lo distrae del amor. 2) El nominal personaje que otros han procurado para el alegórico pronombre Ella (Margot), no es musa amatoria en su presentación en El irradiador del puerto y las gaviotas: esto engruesa ya (toda sinonimia guardada) el agua ambigua –por si el amor se dio fuera de entonces. Y 3): el verso: “Porque has venido he vuelto a amar” no por categórico implica preacuerdo de encuentro o compañía de viaje; y ni afirma ni niega conocimiento anterior de la chava, ni los versos que le siguen: “diré tu nombre// y lo cantará la alondra” quieren decir necesariamente que aquel le sea conocido de antes; y a magín enamorado acude más presto el nombre ‘secreto’ que el amante suele endilgar a su amada. Margot no es trino consonante a oído y en pico de alondra, y alguien a más podría reptar sombreando: al poeta pudiera haberle interesado que su alada intérprete confidente no lo anduviera cantando fuera de escucha y foco, y por ello ocultara u omitiera. Salvat era casado, y en esta conjetura de textura en sincronía, aquella aventura ‘ilegítima’. Los tiempos, las heriduras sensibles, los entornos muertos. Por eso lo que se queda es porque me sobra: la realidad real del poema preserva en tiempo y musa su enigma; y aún admite la evocación exaltada en la más aérea y hermética ambigüedad. “La alegría es mía, porque la sé ficcionar: profesión de Poeta que soy”[28]. Por imposición de espíritu así conviene al poeta y así conviene a la forma. La poesía es exacerbación de realidad vivida; realidad real de arte

–externa y por su contrario. En el barreño líriconarrativo se contienen y conflictúan realidad de espíritu sobre realidad vivida por despliegue de imaginación creadora. Esto lo digo desde el horizonte clásico del logro, y por los desafueros futuristas aquí ya ensambles mínimos de estructura. El recurso formal a la nova provenzal-catalana medieval signa actualización conceptual de sujeto poeta y de sujetos de amor en ejercicio de absoluto. El riesgo estéticovivencial Salvat lo salva también a dos bandejas: la condición estricta de la vivencia amorosa como materia del relato por una, y la idealización líricosubjetiva por la otra. Realidad e idealidad como sustancia a dos máscaras de un sueño vivido y de otro abstracto espiritual. Espacio atiempal de acontecer de arte. Realidad de ámbito de novela e ímpetu sensual de lira enamorada. Una nova clásica es, a obra de trovadores, novela lírica en verso; y narra una historia real o ficta. La nova salvatiana real o ficticia según este molde, desperdiga en coplas, canciones, jaculatorias y exvotos caligramáticos el esplendor de su asunto más bien en la arrealidad. Una historia de iniciación carnal, disfrute y despedida, sin antecedente ni futuro, y así pues atiempal. Realidad de ensueño y vuelo abstracto, prescinde de cualquier contenido moral o ajeno al goce: la vivencia corporal y espiritual en sí del amor como misterio religioso de absoluto. De ahí que amante maestro de amor el poeta oficie y despliegue sabiduría litúrgica creyente-sacerdotal en el “sagrario carnal” de la novicia adelantada. Es amor que se agolpa de infinito. No hay principio en este amor, y si lo hay es reto tentativo de divinidad: “Botones de fuego en el corazón/ el aguijón de amor” –pero los dioses se tatuaban con él el corazón. Sin fin ni razón de ser fuera de su práctica que es libertad en libertad. Amor mortal propio de dioses. Parcela de eternidad en el ejido de una vivencia cruenta particular trascendida. El placer del amor vence a la muerte. La pureza del acto amoroso desesperadamente alzado como poesía contra la muerte. Lenguaje simbólico y sencillo.  Así la lírica trovadoresca es súbdita enamorada de la majestad femenina. La salvatiana de su divinidad; mas se oficia y se alcanza en mérito de la divinidad propia[29], de modo que de amor somos inmortales: la carne crea a la carne; el vino sangra. Expresión verbal de una realidad arreal que se quiere y acaso lo sea sustitutoria de la suya de marido enfermo terminal pulmonar. Lenguaje de contenida fiebre, de celebración y éxtasis de totalidad y pureza. El argumento del amor es la inocencia. Lenguaje inocente, descagao de contaminantes realistas que no sean el sujeto poeta y los sujetos del amor. Logro único de estilo en camisa de espíritu que echaba a andar, canto de goce de amor por el amor mismo en contradicción arreal de arte, solitario y decantado en recipiente clásico, El poema de la rosa en los labios es rara flor de olor libre en el jardín de la delicia de amor adolescente.

 

 

Pere Quart toma la vida en andanza de destino terminal como tiempo de que dispone para trascenderla, y somete a la razón los fundamentos del orden en que se formó y creció. En Vacaciones pagadas (meta física de viaje seguro igualitario a la muerte) deja atrás la esperanza, y abre inciso de duda en la fe –resuelta directamente en poesía de experiencia de vida. En la fe quartiana de algún modo precario se asilan el hombre, Dios y el amor en entidad trisustantiva inseparable. Etica de lo particular (del poeta ante el misterio) a lo universal: el acaecer cotidiano en vilo de la vida. Verismo amargo y vivencial que rebulle y rebosa el vaso referencial del realismo social –limitado por la denuncia, el asco y la cólera[30]. Su basamento irónico la reconvierte lúdica, y trágica.

Libro escrito a los 60 años del autor, en plenitud de un estilo abrupto y desnudo por desprecio manifiesto a toda falsía retórica, en la sencillez y su apuesta paga postura al desencanto y a la conciencia crítica, y asimismo a la incertidumbre en torno a la utilidad del arte y el fin final de la especie frente a los ejercicios efectivos de los poderes político y religioso en lo que fue su circunstancia.

La escultura en acantilado de un relieve de poesía implacable consigo mismo y con los cantos y aristas del Todo y de todo, arranca de una forma propia de reprobación del modelo judíocristiano occidental dominante desde la testa y el corazón y el barro de las patas.

La poesía y la actitud vital de Quart conforman en unidad en sorna una escéptica de la vía cristiana de ‘salvación’ frente a la naturaleza humana.

La otra fuente de la cultura occidental (la griega) aquí inexiste. Desbroce de vida que separa y desuella aquello que (bajo Franco y sus ministerios eclesiales paralelos) lo afecta como individuo creador y es óbice (tan intrincado como simple; tan brutal como sutil) a la práctica de la libertad en convivencia de lengua (la del autor, proscrita), usos y costumbres. Omisión tamaña más bien ilustra la permanencia del mito griego con independencia de edades y poderes terrenales, y no da para ignorancia, desdén u olvido. No aplasta la creación ni la vida plausible de lo diario y por ello no es pieza estructural. Una poesía en revisión de totalidad como esta salva un espíritu si no lo pasa a cuchillo.

El reduccionismo poético de las ‘adivinanzas’ de apertura (trivia aparente que orea las vísceras de Eva, de Josué, de Job, del rey David, de Jonás y de Dante[31]) es simbólico del absurdo de la dominación por una verdad de fe única del pensamiento y la acción occidentales –sobre todo por la impostura originalmente militar y expansiva, política y cultural del modelo totalitario judíocristiano de concebir el universo, la vida y la humanidad a obra de Jehová de los ejércitos (de ocupación israelí; posteriormente romana). Quart parodia paradoja en la soledad comediógrafa de Dante en el infierno –la expresión, el límite y el recaudo líricos del catolicismo, estatizado en 313 por el sátrapa Constantino[32]. De Merleau-Ponty a Roque Dalton y de por sí, la religión del Dios padre en nombre del hijo es absolutista, criminal, cruel, inhumana y conservadora.

Dios, el amor, el hombre pueden ser el sujeto de la cancioncilla incierta “Lay”. A diferencia, los poemas que la rodean determinan el sujeto y especifican una visión ‘científica’ del hombre (que advierte en su ser pensante el enemigo, y convierte en prohibición religiosa su uso); del amor humano irremediablemente lúbrico, y de Dios en la picota de nuestra miseria mortal que clama amor en la verdad o reposo.

La necesariedad de la poesía es vindicada por la crítica a quienes se ostentan poetas pero sirven a la infamia. “Están acedas y apestan las palabras escritas”…

Por otro atajo de ser, un nuevo procedimiento reductor permite la negación por irrisión de las pretensiones metafísicas y metamegalómanas del ego filosofista: la elevación del Yo a ser el Centro y el Arbitro. El obispo de Berkeley hubiera firmado estos versos: “cuando os veo, de hecho/ os suscito, os resucito;/ y al pensaros/ os doy una esperanza”, pero no el sentido del poema en que aparecen –cuyo Yo puede ser el de cualquiera, y a cuya muerte los demás no pasan de serle sobrevivientes. De tal falacia come la verdad del poeta: su oficio consiste entre coplas en trascender la muerte en acto creador.

Los hombres nacen y mueren por el amor. La presencia (‘envilecida’) del amor es añoranza en Quart. Uno de los poemas importantes de este libro es elegíaco a una mujer amada.

“En último caso aceptaríamos/ la muerte como un renacimiento/ del espíritu, pero con los accesorios/ y el ajuar completo del hombre mortal,/ acabados, consolidados para siempre” –extremo de ser zumbón de la religiosidad quartiana. Su legado es humilde: vivir y comer, poner en orden codicia y lujuria, y pensar (creer o dudar) en la muerte de la carne y la inmortalidad de lo que llamamos alma.

Envenenado de mitos, con las sacas rebosantes de blasfemias, magro y lagañoso, Job de escalera vecinal, Pere Quart toma el tren de las vacaciones pagadas: “La tierra que fue nuestra herencia/ huye de mí./ Es un chorro entre piernas/ que me desecha./ Césped, lasca:/ señales de amor disueltas en la vergüenza”.

El viejo Dios de los padres vive exiliado en la muerte.

Hay cosas demasiado puras para ser dichas o simplemente pensadas.

Mi intelecto libré de pensar bajo Darío, y como Quart de esto aquí me callo.

 

 

Preso en la prisión de ser para morir, Salvador Espriu abre el canto para abolirse el número, y nombrar la nada al Final del laberinto[33].

El tranco pisa desprendimiento de espíritu; descarnadura rayo abajo en la muerte y entre los muertos. Poesía sombría de encantamiento de viaje y poesía de contemplación que no sucumbe al amor de la propia imagen y escucha la certidumbre de los muertos.

El tiempo dispendia la memoria, flor deshecha en el tiempo, y abandona.

Paisaje en los yermos intestinos, e individuo de la infancia inocencia que se pierde ante la conciencia de la muerte antes que a la del amor, con lento dolor “se vuelve sueño oscuro/ aquella luz de los altísimos palacios”. Darío convierte el verso de Dante a la mitad del camino de la muerte. Aquí la vida es dolor en sueño oscuro, y el amor como vivo es fiel a la balanza de la muerte: baja por escaleras de piedra el mañana inseguro como esperanza piadosa hacia el espanto del largo grito que sacude y hace retumbar el nombre del poeta.

Con doble metáfora que hiere o mata y deslumbra, camina por estancias de la casa sin ventanas ni puertas del hacha del relámpago, sin saberlo y sin poder huir. De más allá de los pasadizos sin luz se cierne terrible sobre él el llanto humano por vientos, prados y la noche. En peligro extremo de muerte se sabe hermano de aquel dolor ciego y enemigo. Entonces, cuando la sangre es derramada con ira sobre la roja tiniebla, el poeta asume la plenitud de ser hombre, entero, justificado. El canto naciente es el paso de salida y del valor y la sonrisa pía brotan y entona frágiles, claras palabras de canción.

Libre por el canto, el canto lo conduce hasta el pastor del rebaño resplandeciente –símbolo quizá personero de Dios. El pastor compra “este dolor pequeño/ que soy”, y lo lleva por caminos de posta, con el viento al río, ojo de sed donde la apaga bebiendo muerte. La sed envenena al río. Ante el acecho de la propia imagen, con la caída de la tarde llega el miedo.

Detenido para siempre en la mirada de hielo.

Se acercan salientes del miedo del bosque pasos lentos de cazador. “El cuerno del cazador me busca a mí por la larga/ herida de la sed/ en el espejo del agua”.

Sufre persecución y miedo. “Escóndeme de los árboles de mi miedo”.

Ya sola sin el viento la pieza es herida a dardo, a ligera lanza. ¿Hombre, venado, árbol? ¿A quién da la muerte el cazador al herir la vida del poeta? Es más fácil penetrar su secreto a golpe de hacha. Adivinar lo que es a la orilla del agua. Allí se arraiga y arbola en la sombra.

Tocado por la muerte el canto se vuelve corazón que lentamente se para. Palabras, alas suaves de la canción de sueño de la tarde.

La muerte del árbol es la del poeta.

Seco el llanto, en la posteridad en fuego del árbol en vano cava en las palabras su canción de muerto.

Muertos inocencia, esperanza, dolor y llanto, todavía trabaja las áridas palabras. El miedo quiere oponer su canción. La canción se agosta, acosa al sueño, cabalga noche, temblor de alba.

Del miedo y del adiós cansado el amor dice el nombre de la nada con odio de palabras, no con palabras de odio.

Flor de contrarios: agua y fuego con sus cargas simbólicas le permiten nombrarla más allá del fondo del agua. Después de la lluvia y cumplido su cometido, muere la canción: muñeco colgado de los labios de la locura. La muerte del mar hace a la flor más perdurable.

Espriu taponea la colmena de olvido donde encierra el enjambre de las palabras. Nada puede el amor contra la muerte; nada puede la canción. Los muertos reclaman recuerdo. El poeta era su voz, su presencia memoriosa. Pero el poeta y la canción han muerto. Ni el lamento de los muertos podrá contra el olvido.

En brusco viaje de espíritu entre los muertos vira en giro odiseico el miedo al nombre de la nada, a la osadía de haberlo pronunciado. Pero el poeta no canta ya. Está muerto. Ha pasado a la oscura claridad y aborda la trajinera estigia.

La tarde apaga el doblar de las campanas y cierra las puertas de la luz.

Retorno al sueño de la contemplación de la muerte. Los psicologistas ven en esto una suerte de narcisismo enamorado de la muerte propia (Rilke antecedente) que explicaría su soledad espiritual y la solitariedad de su biografía. Una fascinación de vida en búsqueda y seguimiento de la muerte. La paz y la felicidad de Espriu sólo se alcanzan en la vuelta al origen: en la nada de la muerte.

Deja atrás el mar, el arenal, la barca. Oye el rumor de cascos que se acercan. Los centauros lo transportan al olvido, a la soledad de la muerte. El águila lo lleva a la cima: en alas de sangre a la claridad. Palabras que expresan soledad de alma trascendida por canciones de hielo. El aire resplandeciente arraigó en el lamento. “De la luz a la oscuridad,/ de la noche a la nieve,/ sufrimiento, camino,/ palabras, destino,/ por la tierra, por el agua/ por el fuego y por el viento”. Bodelerianamente se libera de la dictadura del número –dejando de ser uno en la multitud de ser; siendo descarnadura en espíritu:

liberado del peso

del tiempo, de esperanzas, de los muertos,

de los recuerdos

le es dado decir en silencio el nombre de la nada.

 

 

Lo informe que el deseo inconfiesa en las formas que obra el amor. Lo que títere por el mundo fosforescente se revela miedo; lo que, flor de cierzo, chisporrotea origen, anhelo, alapié de muerte, añoranza de nada, vuelta a casa de caos a vacío. Soledad y angustia humanas en absurdo de cosmos, ‘siniestro destino’[34] de los ‘míseros’[35] mortales.

Por “intensa potenciación imaginativa de un objeto delineado con precisión y acariciado con paciente afecto”, la poesía de Joan Vinyoli va de ser “cifra de la experiencia total del autor” a la “ambición de desentrañar […] los significados más generales o esenciales de la vida”[36]. Llibre d’amic, aparecido en 1977 pero producto entre 1955-59, y cuyos poemas son “el correlativo objetivo verbal de un largo proceso de interiorización” como escribió Vinyoli, presta y digita ilustrar desde cuándo y cómo (fuera de sus intereses místicos)[37] el poeta se encontraba o sabía en uso eficaz de instrumento lingüístico, y 20 años después alcance de certidumbre.

La cifra total de la experiencia es conducta y memoria, ética y poética. Una escéptica un tanto adusta y en sombras del amor como vía única siempre insuficiente de completud y realización, y como acicate de vida y poesía en simultaneidad presente y en crecimiento de la muerte, que opone y da sentido humano al sinsentido existencial. “Por más que nos abracemos y nos llenemos la boca/ de boca y nos mezclemos los cuerpos,/ nunca somos uno”; “Un día claro de sueños y de fuego/ nos devuelve al sitio donde comenzamos”.

Lira conductual despojada, eximida, exenta de toda ‘ganancia de hipócrita dominio’ (así Pound de toda Usura), sin más que ser ‘pura en la pureza’, en términos sumarios de inmanencia y trascendencia poéticos. Itinerario en unidad de desarrollo desolada y tenaz por sobre y en uso de la duda y el miedo como implementos impulsores de silencio y de luz en profundidad y en movimiento integrales e integradores de mundo, vida y muerte.

Vienen las cabras de oscuro olor

tosiendo, negras, rojizas,

tras los machos cabríos con delantal de cuero

-que no las preñen a todas.

 

Comer queso, beber vino

bajo una encina, con el celaje al fondo

(rojo, gris, morado) y no oír ninguna voz,

diré que es media vida.

                                       La otra mitad

la va mordiendo la muerte con dientes de lobo.

Itinerario de espíritu señalado por incidentes plásticos y melódicos en trompo girante vital y vitalista, denso en sombra de amorosa melancolía. Itinerario también de lo callado –rebrote en estallido final de trascendencia y celebración de haber vivido muerte.

La ética y la poética viñolianas no se quedan en la posesión, manejo y de hecho ‘dominio mágico’ del instrumento idiomático (así se exprese como extensión del sentimiento y la intención abstractas en el copón formal del poema) sino dicta el desechamiento paulatino hasta la desnudez de elementos superfluos o artificiosos en busca de la palabra incontaminada y precisa, diestra de abrirse paso en lo inefable con filo de indagación y victoria de obra en la nada. En Vinyoli la resignada constatación de la caducidad de todas las cosas y la aceptación de la propia[38] hincan ética; la ética, meditación poética, y la meditación la duda, el silencio, una cierta tendida rabia serena, y aún cansancio por esfuerzo experiencial, asco por la guerra civila y militara alrededor, e impotencia sólo al límite humana. La búsqueda de la realidad material y metamaterial de vida y muerte en escéptica amorosa es propuesta poética vital en escisión de espacio, en comisión de ‘lugar’: encontrarlo es encontrarse preparado allí donde converjan con la arrealidad de lo real insólito poesía de inmanencia y trascendencia, vivencia amorosa y tiempo abolido; y nada, y miedo. En uno. En sí.

El desnudo silvestre humano y la estatura progresiva de la vida y de la muerte en las edades paralelas del amor surcan un estilo cuyo yermo es fértil en palabra amputada hasta la sencillez en el paisaje, en la pureza del impulso y del sentimiento, en la revelación verbal musicada, en la necesariedad de la percepción y la expresión, en la intención creadora de asumir y burlar destino, en la voluntad y en la representación instrumental como en las cargas de vida interexterior y en los contenidos generales de espíritu.

Suspensa en un bosque

de cedros viejos, tocas la flauta.

                                               Qué

tonada, no lo sé.

                            Sonreías

feliz.

       A veces me hablas

con una voz tal vez equivalente

al sonido primigenio.

                                   No dejes

de tocar nunca en el pasado ni ahora.

Crea el sonido.

A pie de la magia de la flauta mozártica como en este poema (“Die Zauberflöte”, Viento de cobre), mas en otro aire de sueño en libertad creadora, Vinyoli escribe Tot és ara i res como alguien que viene de lejos en recuento y en recuerdo totalizadores. Es poesía de aceptación de mortalidad y de celebración de vida ‘única y por una sola vez’  presente y  por venir  y de vida ya vivida. Vinyoli  pasó y no de  paso por Riba y ha asimilado para su cauce caudal compacto a Hölderlin, a Rilke, a Llull, a Juan de la Cruz, ‘secretamente’ a Quevedo[39], y con ellos mantiene correspondencia de espíritu, más cuando esta poesía crea poesía de la poesía; y da cuenta de su comercio con Shakespeare –como la música rellano de más arriba terminal de interlocución espiritual en brote torcido de adiós liberado en Domini màgic (actualización, diversificación y apropiación creadora de los contenidos líricos de fondo dramático de La tempestad, estación terminal a su vez de Shakespeare).

El trabajo de espíritu y la circunstancia de destino y no el afán insensato de caminar en lo incierto llevan al poeta al ‘lugar’ en el momento justo. El lugar de suceso de la poesía. “Digamos puerta cerrada:/ ello quiere decir que es difícil/ entrar solo, a propósito,/ a donde sea: por ejemplo a una plaza/ clara, con duras acacias goteando,/ picoteada por el piar de algún pájaro”. Estar en el lugar de la poesía es merecimiento extremo y razón de vida en juego trascendente antes de entrar en la ‘batalla’ del amor, la vida y la muerte: antes de su canto. Estar en el lugar y que allí lo tenga la poesía. Lugar por ella misma y lugar de ubicuidades. Tot és ara i res abre y cierra en el jardín con acacias de suceso de la poesía.

El lugar existe. Encontrarlo en la arrealidad de la realidad es la vianda terrible para el hambre suculenta de ser con sentido en la vida y en la muerte. Retener la sustancia del día en la nada que pasa en la canción diaria de la vida en un rapto de sitio: en reconocimiento de ser en el misterio. Vinyoli es de los ‘pocos felices’ que han encontrado el ‘lugar’ lírico mediante un persistente (entre dudas y replanteos) ejercicio de renunciaciones y alcances vitales, éticos y estéticos, y de modos de trato espiritual con la muerte y con los muertos. Son virgílicas lágrimas de las cosas:

Soy ahora una rata espantada que surge de lo oscuro

y corre a esconderse en cualquier agujero.

Pero cuando me acuerdo de los amigos que han muerto

irremisiblemente, los insustituibles,

me vuelvo un girasol que se alza desde un estercolero

y actúa como quien habla con la voz empañada

en una cálida tarde de verano,

frente a la sonrisa de los muertos que se le vuelven cercanos.

Pie de ser en poesía de dos realidades en el todo y en la nada. “Felices pocos/ a los cuales el corazón no se les quiere morir nunca”, le dice al poeta la mujer que tenía la llave y le abrió la puerta hasta “donde pasamos algunos años hablando de Shakespeare/ y de recuerdos de la vida” –lo que es decir que hay otros: los ‘recuerdos’ oscuros de la nada que anticipan conocimiento de la muerte, y la iluminan y trascienden en rodanzas de regreso al origen.

Sentidos encontrados ata en Vinyoli la expresión recurrente en distintas orientaciones “felices pocos”, que acopia de Shakespeare. Está en aquella escena de Enrique V en la cual Westmoreland antes de entrar en batalla expresa al monarca su temor de ser muy pocos. “No” –rebate el rey. “Si estamos señalados para morir, somos suficientes para causar la perdición del país; si lo estamos para vivir, cuantos menos seamos mayor el honor”. Y añade: “Las generaciones venideras asociarán este día a nuestros nombres: este día no pasará, desde hoy hasta el fin de los tiempos sin que seamos recordados: nosotros, pocos, felices pocos, banda de hermanos, porque aquel que hoy derrame su sangre conmigo será mi hermano; y por vil que sea este día le ennoblecerá, y los caballeros ingleses que ahora están en la cama maldecirán no haber estado aquí, y se tendrán por muy poca cosa cuando alguien hable de quienes lucharon con nosotros” –palabras más o menos.

Entre la duda y el miedo de ser suficiente para vivir o morir, estar en el ‘lugar’ es privilegio de uno entre unos cuantos: selecto, poeta entre poetas[40], felices pocos, en un primer desprendimiento posible del tronco shakespiérico. La lectura a que es proclive ‘la ola tumultuosa de los tontos’[41] acarrea hasta esta página el móvil inmóvil de ‘querer ser’ uno entre los mayores, pero la poesía es cuestión de ser no de querer ser, y lo que Vinyoli busca (a salvo de toda ganancia hipócrita por su vida y por su obra) es interlocución de espíritu desde la angustia y el vacío existenciales: 1) por necesidad de no saberse solo en el intento poético; 2) por reconfirmar ante su ser dudante y dudoso la utilidad ‘real’ de la poesía y la propia condición de poeta[42], y 3) por resistencia a la infamia en banda de hermanos de espíritu.

La vida es muerte enamorada. Un segundo desprendimiento atañe a la naturaleza del amor. Aquí el amor se hunde, se alza en vuelo y fracasa en ala de mortalidad que permanece sobre un paisaje yerto; ello imputa contención en caída y en celebración por un dolor a pique: “La barca rebosante de domingos/ donde navegábamos se fue a pique./ Se desbarató por completo el montaje de los sueños”.

Frente a la propia concupiscencia, la pasión propaga la fugacidad del amor. El amor carnal es celebración de vida no completud en unidad –aspiración en vano esta porque, en plenitud espiritual de ser animal de dos espaldas, ser en el otro no es poder del amor sino ilusión de realidad vivida que deja cicatriz de sueño en el recuerdo del cuerpo, y en los trabajos de espíritu por el amor absoluto en acecho de utopía; en incurable sostén de amor.

Sé muy bien que está profundamente escondido,

incluso cuando te tengo entre mis brazos

y bebo en tus labios

que poco a poco irán cumpliendo,

y cada vez con mayor prisa

y con ciega fuerza los designios

descubiertos al principio en la simple

sonrisa, en los primeros blandos

besos que lenta-

mente se complican

en la tarea de andar sacándonos

de un cuerpo para ser en el de otro,

hasta llegar a los espantosos

convulsos gritos pequeños

del último nudo del abrazo.

Lo que es ‘propio’ y uno es la vidamuerte, y el amor ángel quemado por un bloque de tiempo y yelo seco. Por ejemplo: la dificultad de entrar al ‘lugar’ es igual a la de encontrarlo. Se accede a él por paradoja de destino, y por la puerta de amor. Es la mujer (ideal pero de carne y hueso) quien tiene la llave. En el poema en el cual el referente se hace título (“Happy few”), como después en “Un moretón en el horizonte” (Viento de cobre) los pocos felices son los enamorados, condenados a vivir el amor por imprescindencia (como en otra razón pero en la misma: “Siempre hay alguien de quien no es posible/ prescindir./ Quizá gracias a eso vivimos todavía”), a riesgo sabido de su finitud pasional: 1) “Cayó el rayo. Después me levanté/ sin ver nada, tentaleando formas quemadas,/ desvencijado, y tú cerca de mí,/ también relampagueada, decidiste/ el último retorno/ desde la roja casa sobre la colina/ hasta la casa negra a la mitad del yermo./ No era lejos pero había que hacerlo por mar;/ quiero decir que separaba”; 2) “¿Culpables? ¿Inocentes/ de tanta vida vivida?// Estas son las cosas/ que desvencijan a los pocos felices/ sin destruirlos. Mas los potentes allí queman/ de todas todas sin dejar ni cenizas,/ o cuando mucho un rastro/ de humo perdiéndose en el aire amarillo”.

La soledad última que el amor comprueba y ultima a grandes tarascadas de lumbre de paso es entonces el asunto del canto.

Puedo hacer el amor, puedo devastar

una boca besándola por instinto, sin gastar

palabras casi siempre capciosas

o acaso impotentes.

                                          Qué le vamos a hacer.

Todo es una señal

provisoria.

Igual que las cosas (incluidas las abstractas y profundas por Riba) vida y muerte se oponen en juego simultáneo. La vida es muerte enamorada. Por una conclusión viva de la muerte tal la poesía, todo ha sido dado ahora, y nada también. Mas la estatura de la muerte pisa sueño en Verlaine y desarrollo en las edades del amor, y como viva que es en el prado incierto. La muerte es la única certitud posible; eso, mientras no llega. Porque no otra cosa más que el cuerpo muere ¿con uno? a la hora de la propia certidumbre; porque abandona en la esquina al púgil terminal avasallado y puesto ‘fuera de conocimiento’. ¿A dónde va el conocimiento? ¿A dónde irán los muertos? ¿Quién sabe a dónde irán? Abandono de esquina que es permanencia en vida de la muerte. Porque no acompaña al ‘otro’ conocimiento –si hay tal lugar[43]; y porque en retirada más bien lo desestima, y así permanece viva mientras vuelve a la nada la muerte propia rilkiana. La tragedia de la muerte en paradoja consiste en su ser vivo, y crecer en nosotros es su victoria en el tiempo. En conjunción de simultaneidad la muerte y el espíritu son el gran misterio de la vida (¿alguien la vive?), y por exclusión comprueban al negarse el destino terminal del tiempo.

“Mi poesía son recuerdos” es más que declaración de uno entre los autores de la materia de espíritu que es la poesía. No es de entendimiento literal: la poesía es vida, y vivir del recuerdo abruma, sustituye y esteriliza. La poesía de Vinyoli, por el contrario a esto, vive en acontecer actual: en simultaneidad presente de pasado, y en tensión y carga de futuro. Los recuerdos en la obra de Vinyoli aluden a estas estrías dimensionales de la existencia cotidiana tanto como a la vida profunda inseparable de la muerte (en razón de quien son trascendidos por gracia de poesía, y pasan abstractos a integrarse en la memoria de la especie). La poesía es rememorativa porque se escribe ‘después’ de la experiencia objetiva o abstracta que la suscita. Aquello que se expresa por el canto es u obedece a melodía e ímpetu de cosmos: instrumento y canción; misterio que cae como en trampa dentro de otro, y lo revienta. La muerte propia es oficio del tiempo en el tiempo. Por eso, “mi poesía son recuerdos” atañe también a la memoria de los muertos, y a las memorias oscuras del ser humano.

En tanto los muertos sustancia de espíritu están vivos, hay que mantener su trato; y la poesía de Vinyoli es también una forma de trato con los muertos, “como quien hace un alto en el camino”, y los escucha. Un trato de amores, como entre muertos ordinarios afirmándose en ambas realidades: abolido el tiempo por convergencia en el lugar de acaecimiento de la poesía. 1) “No dejes de rodearte/ de sus imágenes. Todos los días/ pon flores a su lado, por si pudiesen/ oler el olor de las rosas.// ¿Qué sabemos de cierto de su manera de ser?”; 2) “Vive tu vida/ en unión con ellos./ Trata a los muertos así”.

El tiempo, que caduca en pedazos de cada quien, y es pésame de medida humana.

Pensándolo bien los días

de la juventud valen mucho

para no darles un alto precio.

Si fueron ricos de fuego y acción y dispuestos

a todo

           -una noche estrellada

no la desdeñes, no vale menos que los yermos

donde transita la muerte.

                                           Si fuiste

fracaso, anhelo y soledad y reserva

de la chispa que enciende los bosques

                                                               y no solamente

proyecto avaro de ganancia

de hipócrita dominio,

                                    pero sobre todo si fuiste

puro en la pureza, diré que has dado

la medida de un hombre.

Un poema como este zanja los ejes obviales que hacen por ejemplo de Antonio Machado Pero Grullo de las ‘profundidades de la vida’. Este poema es no sólo uno de los más hondos sino (como lo impone su asunto) una de las muestras más originales del autor –ajeno a novedades supuestas, artificios e imposturas. Esto es cosa sabida: la originalidad como peculiaridad de ser y solución en acto de la existencia humana es condición de la poesía, pero es insuficiente (lo mismo que la ‘autenticidad’) sin la facultad natural de expresión y plasmación verbal objetiva de un estado de espíritu, accidente de destino espoleado aquí por incidentes de música, tono, ademán y concreción plástica. En este poema sumario de dar sentido a la vida vivida obran cuerpo poderosamente el tono particular, el temblor de alma en límite de quien se acecha y se juzga, y la expresión esencial de la veracidad de conciencia. Naturalmente como de Vinyoli, su escritura es estricta; sus palabras las justas. La vida interior que desde la oscuridad de ser que se percibe revela la poesía, obedece a un estado de psique cuyo impulso revierte necesaria la creación del poema, su explosión, su materialización expresada, y reafirma la realidad de la vivencia profunda: la vida real del yo poético desdoblándose en tú distante y acercador al dispersarse íntegro en el día del rebaño; en el caso, un modo ‘puro’ de ser en el mundo. Sólo con la vara de la poesía y la vida poética como modo de ser y de conducirse por ante y por entre los demás puede medirse y así entenderse la exigencia de la pureza viñólica

–cuyas fuentes (Hölderlin, Nietzsche) ya no son reconocibles sometidas a servidumbre de paso expresa por otro espíritu. Porque sólo la poesía es memoria humana en estado de pureza, y fuera de ella ser puro en la pureza excede los alcances de nuestra condición. Un dato de intencionalidad que en sí se nutre y en sí se agota al expandirse, mucho más afín a la sabiduría en dictum de Goethe: “¡Muere, y sé!”; acompletador al apremiante imperio conductual nietzschiano citado por Vinyoli: “Sólo un mandamiento vale para ti: sé puro”; y virtual espectro al sorprendente, imposible brazo que lanza el lancetazo dariano: “Mi intelecto libré de pensar bajo”. Me parece por eso que ser puro en la pureza alude al resorte más recóndito en tanto individuo de los actos de la especie (y de allí su originalidad profunda), y es giro recargado de ética: por la lateral 1 alcanza la medida de un hombre por sus hechos en revisión, y por la 2 es por extensión una manera de asumir la muerte con serenidad a obra del esfuerzo creador rectamente cumplido. Sin embargo, no indica triunfo o certidumbre o absolución; es presencia humana de ser en iluminación, donde no cabe complacencia. La valoración es plástica y abstracta en ser y en espíritu, y reverbera poema en el agua viva de lo humano. Verdad y belleza son a la poesía inmanentes.

En Tot és ara i res la liberación de la memoria simultánea es variable psíquica en conducta itineraria que sortea los vaivenes de la duda y el miedo en poesía de meditación de lo contemplado, y de la realidad vivida –y como en Baudelaire: en ciertos estados anímicos ‘casi sobrenaturales’ la profundidad de la vida se revela total en lo contemplado hasta convertirse en su símbolo. Esto vale también para el resto de la obra viñólica (simbólica por pura convicción de inmanencia), pero en él la profundidad de la vida es también simbólica de la muerte, del todo y de la nada. Lo que en Hölderlin son edades de la vida (como antes en Dante; a las cuales Darío reconvierte en edades de la muerte, y Quevedo dispersa en polvo enamorado), en Joan Vinyoli son edades de la vida y de la muerte.

Inmersión serena en el vértigo del miedo, fondo de duda y contrapunto de certidumbre de fe mortal en poesía, Viento de cobre da un nuevo sentido al ‘lugar’ viñoliano. Pulsión de espíritu en las dos densidades de realidad (o en las dos realidades de acontecer), corrobora un trabajo de vida en ritmo de muerte. Aquí se trata del sitio donde se alzan los robles y los cedros cuya vejez remonta a los bisabuelos; lugar de mansedumbre y sabiduría que vuelve fútiles los pasos andados fuera, el insensato afán de caminar. Aún cuando esto último podría leerse como negación de su obra previa, el lugar de suceso de la poesía en Viento de cobre acoge más bien su más acendrado resultado que es, en ese momento creador, suma experiencial decantada en estertor de vida física terminal y en haz espiritual de lanzas quemando oscuridades al sol.

Pequeño fardo

de acumuladas infelicidades

soportadas a lo largo

de lo que llamamos vida,

no te mueves, no haces gesto alguno de rebeldía:

mueres dura y simplemente.

                                                 Que los burlistas

depongan las cascadas trompetas

frente a este estertor.

Lugar de la memoria total y simultánea, lo que cuenta una vez que se le ha encontrado es no moverse: ser y estar en él. Lugar de aceptación de la caducidad de la esperanza.

En Viento de cobre, metáfora de música de aliento de la muerte, los proyectos en el crecer ubicuo de vidamuerte son como el amor funámbulos de lo incierto. El tramo inexorable que va de uno a otro estados de materia de espíritu ostenta muescas sucias de poesía en la pureza, lugar mutuo de las dos realidades: la masa de lo real profundo: memoria viva vivida, añoranza y vacío. Mas la mortalidad equilibra en el cordel del aire todo proyecto incierto: lo poético humano es intención, voluntad, hechos y dichos en carbón no en diamante de poesía.

Inventamos un sol

que no se moviera nunca: pasaron

los días y las noches y los meses y los años

y el sol se mantenía en el mismo punto, ardiente y limpio

y solitario, y abajo el mar salpicado de chispas.

 

“Felices pocos”.

                          Pero no.

Un día calentó menos; otro, lentamente

comenzó a ponerse.

Bien puedo decir que lo devoró la noche

como a casi todas las cosas.

                                             ¿Casi?

No: a todas.

Todavía veo un moretón en el horizonte.

La mortalidad prestigia la muerte irremediable del amor como pasión; su finitud real frente a su ilusión de vida.

De entrada tres vuelcos de guante deshuellan en Domini màgic el concepto de ‘lugar’:

l) el imperativo categórico contemplativo de ‘no moverse’:

no distraer nunca la soledad;

2) la muerte como manera de ser desechados del ‘lugar’ del encanto del sueño de la vida:

permanecer en el lugar del hechizo

no me ha sido dado,

efecto producto de equiparar el ‘lugar’ por física y metafísica con el propio planeta, dada la unicidad de la vida:

no infringir nunca las leyes

del orden de la tierra; hay que andar

a tientas siempre hacia una luz ignota

bajo las bóvedas de la oscuridad;

donde recrea el epígrafe de Trackl,

y 3) la muerte de toda esperanza en la sabia soledad de la vejez:

“todas las ciudades/ están en mí ya nomás reducidas a una:/ necesidad de vivir más dentro de mí/ para alcanzar tal vez al otro único”; “en el fondo de mí, dentro del otro ya, naufrago”; “el lugar es enredarse por caminos/ desconocidos y verlo todo de paso”; o bien: “¿Qué he perdido en este lugar espantoso/ que siempre vuelvo a él y nunca encuentro nada?/ Perdí el miedo a no encontrar,/ y con la búsqueda cuento por siempre más” –pues el ‘lugar’ finalmente está en uno: aquel que precariamente ocupamos en la vida y en el tiempo, sólo palpable a la inteligencia trágica a su término solitario. “Ser viejo de verdad quiere decir saber estar solo”.

El lugar que ocupamos no es más que el camino a la muerte.

Sólo permanece la poesía al fin de los trabajos y los días: “Las palabras me llevan no sé a dónde:/ en ellas me quedo ahora, y es un mundo”. Las palabras también son el ‘lugar’: son una patria.

Ya de salida una vívida tempestad sacude y hace zozobrar el barco donde viajan Antonio (duque de Milán por usurpación de los derechos de su hermano Próspero, a quien abandonara a su suerte en el mar); Alonso, rey de Nápoles (instigador y cómplice de Antonio); Fernando, hijo del rey; Sebastián, hermano de Alonso; Gonzalo, viejo consejero; el mayordomo borrachín Estéfano, un contramaestre, y Trínculo, bufón. Todos ellos supérstites a la catástrofe, mas dispersos en sitios distintos en una isla. En ella misma en su momento Próspero (no menos usurpador ahora que su carnal) había salvado el pellejo (gracias a los víveres con que lo proveyera Gonzalo), y sometido a Calibán, animal deforme de mar y persona, rey del lugar –hijo de Sycorax, reina bruja de quien poseía sabiduría y poderes mágicos. Los poderes de este rey de isla encantada los ha hecho suyos; como los de Ariel (numen creador o genio del aire), a su servicio bajo palabra promesa de libertad: dominio mágico el de Próspero-Shakespeare tanto de obra como de ‘lugar’ (reino por Vinyoli sublunar). Vivía allí circuito por el mar con su hija Miranda, bella inocente y florida a quien alguna vez intentó violar Calibán. Pese a su exacerbado verismo plástico, la tempestad no ha sido real sino ‘creada’ por Ariel obediente a Próspero –cuya es la intención de atraer a sus enemigos y saldar cuentas con ellos a su merced. En La tempestad, obra constante de superposición de realidad dramática sobre realidad real y de teatro dentro y fuera del teatro[44], Próspero provoca el encuentro Miranda/Fernando, quienes se enamoran a la vista como él lo previó. El mago somete a Fernando a duras pruebas (con la oposición mirándica que no entiende por qué) para asegurarse de su enamoramiento –su magia no alcanza como la de nadie para producir sentimientos verdaderos en otro; ese es poder del amor, que es magia a ciegas. Mientras: 1) Antonio convence a Sebastián de asesinar a Alonso y ocupar su lugar; Ariel lo evita; 2) Calibán se encuentra con Trínculo y Estéfano, y se pone al servicio del mayordomo a cambio de que mate a Próspero, se case con Miranda y se convierta en nuevo rey isleño. Ariel que lo advierte los conduce con su música y canciones irresistibles a una trampa; 3) en la forma de una arpía, Ariel se aparece al rey napolitano, le echa en cara sus culpas y le pide arrepentirse. Alonso enloquece; 4) Próspero bendice la boda de su hija; Ariel y sus espíritus representan una danza nupcial; 5) el resto de los personajes, azuzados por perros de caza espirituales es reunido por Ariel ante Próspero. Este se da a conocer y un nuevo desdoblamiento dramático hace aparecer ante todos a los felices desposados en sus aposentos jugando ajedrez. Tras una gruesa reprimenda prospérica a él y a sus grotescos cómplices, Calibán promete ser niño bueno –carne como todos de “happy end”. Próspero anuncia su retiro completo de la magia, y pide aplauso. El poeta actor William Shakespeare se descaracteriza y anuncia también su retiro definitivo de la magia sustantiva del teatro, en una incisión más poderosa todavía de la realidad dramática en la realidad real. No es gratuita en razón referencial esta mínima glosa tempestuaria. Como la gran comedia shakespiérica, Domini màgic es obra de despedida de los oficios poéticos del autor, y de La tempestad proviene el título viñólico. Las identidades Próspero-Shakespeare y Próspero-Vinyoli son manifiestas también. Asimismo, Shakespeare y Vinyoli escriben en despedida como náufragos a flote de poesía sobrevivientes a la catástrofe de la vida, y en este sentido producen una señal última del sentido de la vida por el arte frente a la muerte desde la tabla terrestre desolada circuita por el mar, con dominio absoluto de los poderes ‘mágicos’ misteriosos de por sí de la poesía, pero no buscan salvación alguna por permanencia poética en la memoria de la especie, pues ambos son concientes de los límites devastadores de la mortalidad humana que rebasa los atributos que la inteligencia media deposita en Dios. Como Dante, dejan atrás toda esperanza, y asumen la desesperación por la vanidad, la futilidad, la insensatez, el sinsentido de todo esfuerzo humano –incluida la creación misma pues todo a la vista morirá. “Mi final es desesperación”. “Solitario, muy solitario ya, pero por eso mismo solidario con todos”; “cuando ya el cordón umbilical con la vida está roto y te encuentras muy solo con las ‘preguntas que nunca tienen respuesta’ ″. Para ambos igualmente la poesía, nacida de la pureza y la profundidad, es un bien que consuela, exalta y ayuda en la tarea de vivir de amor el sueño para morir. La fe en la poesía y sus poderes supramortales y espirituales humanos se decanta por el amor como sentimiento puro y espontáneo de la vida y como su razón de ser en ejercicio. El amor de Fernando y Miranda juega el fatal ajedrez de la felicidad como una forma que cobra la inocencia[45], y no es obra de magia prospérica sino apuesta por el sentimiento puro como sentido de la vida que sigue y permanece tras la muerte del poeta. Así Vallejo puede decir: “¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!” con tal desesperación como la enigmática shakespiérica, y Quevedo plantarse en amor constante más allá de la muerte. Y Vinyoli: “ni vana quimera/ ni condición mortal/ me liga/ sino solamente amor”. Las obras terminales de Shakespeare y Vinyoli desde la tabla en vilo de ambos taumaturgos en naufragio y paradójica plenitud de dominio creador, agitan la realidad trágica humana como señal simbólica de una ocasión única de paso y celebración por amor vivido, y hacen incidir con puñal de pureza poética el arte como sentido de la vida en la vida misma, y a esta en la realidad ficta y real del arte. Se hace residir la imaginación, restricta su libertad aparente, en la realidad –escribí en algún lugar de mi juventud; ahora sé por qué. La vida como simulacro de la muerte enamorada desdoblándose incesante, y la vida propia del poeta que se despide desde su obra y desde su vida; poesía dentro y fuera de la poesía (“mi concepto de la poesía es muy complejo y oscuro, y únicamente se me revela alguna cosa en raros, excepcionales momentos, a través de la lectura de los grandes poetas con los cuales siento afinidades, y de mi propia experiencia, cuando escribo o antes de hacerlo, cuando alguna cosa desde el fondo de mí –una semilla creadora, para decirlo con palabras de Gottfried Benn- pone en movimiento el lenguaje y comienzan a producirse las asociaciones y combinaciones de palabras, y así de significados, hasta resolver en poema la extraña inquietud que te punza”)[46]; incisión amorosa de dolor humano más potente y solitaria todavía por desprendimiento y adiós definitivos del don y la virtud de la realidad creadora en la realidad real. Poesía que crea poesía de la poesía y de la muerte prójima; ominosa marca naufrágica en soledad de poesía, que es soledad humana que muere aislada de absoluto, tentaleante y punzante de luz celebratoria en privilegio uno e inexorable que alza en medida estricta la búsqueda como ente espiritual de valor en sí (“Perdí el miedo a no encontrar,/ y con la búsqueda cuento por siempre más”), y, porque no hay respuesta ninguna a ninguna pregunta, como capacidad de integración a la totalidad que permanece –justo al volver al clan como uno más para morir; y sin embargo duramente indiferente e indiferenciado (“¿Quién quiere algo más que ser un hombre más entre muchos?”), profesión de humildad. ¡Viva mi desgracia, porque gracia fue; suficiente y superada! “Puede ser que poco a poco vayamos acostumbrándonos a la serena aceptación de los dones que hemos recibido […] poseídos por la vieja verdad que un gran poeta de nuestros días formula con renovada, profunda convicción: ‘La única sabiduría que podemos esperar adquirir/ es la sabiduría de la humildad; la humildad es infinita’ ”[47].

He dicho que entre otras búsquedas Vinyoli buscaba la esencia de la lírica: “por más que se puede hacer y se hace muy bella poesía rica en imágenes y de complicada textura, la esencia lírica no reside necesariamente en ellas y […] hay un canto lírico más profundo que tiende al desnudamiento y a la sencillez”. Vinyoli cree encontrarlo en la canción de Ariel:

A unas cinco brazas al fondo yace tu padre:

de sus huesos se está formando coral,

lo que eran sus ojos son perlas ahora,

ni una brizna de lo que en él es mortal

se ha perdido: una mudanza clara de mar

lo transforma en cosa rica y rara.

Ninfas doblan a muertos por él a cada hora:

escucha el tintineo! Ahora las oigo: lin lan lin lan.

Y dije que Quevedo en Vinyoli no vuelve a asomar la cabeza sino cuando este poeta entra en tratos de vida, muerte, lira y mundo con Shakespeare:

¡Malhaya aquel humano que primero

halló en el ancho mar la fiera muerte,

y el que enseñó a su espalda undosa y fuerte

a que sufriese el peso de un madero!

 

¡Malhaya el que, forzado del dinero,

el nunca arado mar surcó, de suerte

que en sepultura natural convierte

el imperio cerúleo, húmedo y fiero!

 

¡Malhaya el que por ver doradas cunas,

do nace al mundo Febo radiante,

del ganado de Próteo es el sustento;

 

y el mercader que tienta mil fortunas,

del mar fiando el oro y el diamante,

fiando del mar de tanto vario viento!

Más allá de las diferencias melódicas a cada lengua en que los poemas fueron escritos, ambos dejan “el ánimo en suspenso, fascinado por la simple descripción lírica de las mutaciones que sufre el cuerpo de un ahogado, el cual lógicamente no se altera sino solamente se transforma”, en una cincuentena de palabras e