Paseo de aniversario
Carta pública al presidente Fox
Orlando Guillén
En diciembre de 2002, al cumplirse un año de haber puesto
en circulación en ediciones de resistencia civil mi carta
al presidente Fox, dirigí el texto que sigue a ciertos periódicos
de España y México que no lo publicaron. Al desatarse
ahora una serie de acontecimientos que ponen en riesgo la resonancia
natural en el ámbito de la lengua española de mi libro
de libros de traducciones, monumental, panorámico y de vida
Doce poetas catalanes del siglo XX (integrado
por libros enteros de los autores incluidos, con tres Añadiduras,
versiones, Apéndice, notas e Introducción
mías, y enriquecido con la consultoría en catalán
y un Epílogo de Enric Casasses), lo doy a conocer
hoy aquí por seguir vigente su línea esencial de contenido,
por primera vez completo en cualquier medio de comunicación,
precisamente mientras por un lado se mantiene en mi contra el veto
a publicar en la prensa de mi propio país, por otro el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes se empecina (también)
en el secuestro real de mis obras, y, el Fondo de Cultura Económica
pretende ‘desvanecer’ y ‘ocultar’ mi libro.
En principio, y es lo que está en juego, debe comenzar sus
presentaciones en Barcelona (en la inminente feria de Sant Jordi)
por el ámbito de la lengua hispanoamericana, según
el acuerdo original de promoción, difusión y recepción
de este acontecimiento espiritual de acercamiento y conocimiento
sin precedentes entre dos culturas históricamente tan prójimas
como desconocidas, a consecuencia de un oscuro entendimiento entre
los titulares del Fondo de Cultura Económica de México
y del Institut Ramon Llull de Barcelona que amenaza y linda con
el secuestro de obra y el escamoteo de mis legítimos derechos
autorales por la traducción. El FCE ha contado sorpresivamente
con la colaboración contranatura del actual director del
área de cultura del Institut Ramon Llull de Barcelona, Alex
Susanna. El funcionario catalán ha ‘comprado’
(¿con dinero gratis?) un asunto mexicano de persecución
política por motivos de opinión contra el escritor
que soy, hasta ahora sólo imputable al poder político
y cultural mexicano. No le arriendo la ganancia ni la lógica.
Mucho menos al genio de la estrategia que solito se atacó:
el bloqueo y la hostilidad a un título que el mismo Fondo
edita, es de una clase tan eminente de infamia que sería
irrisoria si no fuera criminal, lesiva y orientada por oscuros fines
particulares, y por tanto materia de denuncia pública: se
implementa con dinero de la hacienda nacional, desde el gran elefante
editorial del estado mexicano -cuyo ya bastante socavado prestigio
intelectual añejo lesiona más y pone en duda hoy su
cúpula dirigencial. Su reciente intento de manipulación
de la prensa en México los ha puesto en clara evidencia,
y a ella respondo publicando documentos, inéditos formalmente,
de mi insurrección civil solitaria en defensa de mis derechos
fundamentales y que se resumen en mi carta al presidente mexicano
que también me dispongo a publicar. Cierra este panorama
la hostilidad particular de la funcionaria pública Sara Bermúdez,
actual empresaria de Alejandría en Buena Vista y presidenta
del CONACULTA: ciertamente, si las cosas siguen como siguen, va
a terminar llevando al despeñadero a su asesor Felipe Garrido.
En formato normal de artículo periodístico me permito
este ‘paseo de aniversario’ que pide por su propia naturaleza
la luz pública a un año de la aparición de
mi carta a Vicente Fox en defensa de mi derecho a la vida, al trabajo,
a la libre expresión de mis ideas, a la diferencia, a la
opinión y a la crítica; y a un año también
de mis primeros encadenamientos y otras acciones de resistencia
artística civil desde la miseria, en solitario o con mi grupo
de teatro Las Flores de Uxmal, para aclarar de entrada que mi carta,
aunque lo parezca y tenga sustento con qué seguir esas vías,
no es una denuncia penal -y menos nunca laboral, leguleyismo prescriptivo
y mendaz con el cual la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos eludió el bulto. Por cierto: se anunció la
instalación en México de una oficina del Alto Comisionado
de la ONU en la materia, y el gobierno se ostenta desde ya libre
de tal plaga totalitaria de Estado. Este texto demuestra lo contrario,
y por eso va con copia a aquella instancia en Ginebra. Esto sin
pensar en la vergüenza mundial que significan los crímenes
sin castigo seriados de mujeres en Ciudad Juárez, y otros
casos que no abundo.
La justicia mexicana bajo Fox no ha limpiado los establos, y políticamente
ha intercambiado impunidad por impunidad: 1) en el financiamiento
ilegal de las campañas foxista y labastidista, el cinismo
y el escándalo fársico diluyen y sustituyen la verdadera
acción que debiera ejercerse de esclarecimiento y punición
de los responsables; 2) en cuanto a quienes lo son de los genocidios
de 1968 y 1971 y en general en el crimen de Estado de los 70-80
que se conoce como ‘la guerra sucia’, ni siquiera es
flor de estupores ver al fiscal especial cortar a la rosa roja del
día el pétalo con qué perseguir al principal
mandarín vivo de aquellas matanzas: el expresidente vitalicio
Luis Echeverría -a quien su colega José López
Portillo no le es zaguero. Esto lo digo como individuo que fui de
la generación del 68, y habida cuenta que mi persecusión
sistemática comienza en 1988 (con la asunción de Salinas,
y a mi regreso de un largo autoexilio en Cataluña), a ras
de la publicación casi simultánime allí y en
mi país de mi artefacto verbal de deslinde histórico
y drenaje profundo México, Carlos Salinas y la generación
del 68 -que ubica a ese asesino impune simplemente donde estaba
en la época: en el frente contestado por el movimiento emergente
de mi generación; y defiende la memoria de aquellos muertos.
Fox que dice tenernos por contribuyentes al supuesto proceso transicional
a la democracia que hoy vive México, y que por ello ha pedido
honra para quienes participamos en él, me hace el calaco
‘honor’ de ‘honrar’ su palabra (de qué
modo suele ‘honrarla’ lo saben Chiapas, México
y el mundo) convirtiéndome en el único de entonces
a quien se persigue hoy todavía en mi patria por la defensa
y el uso civil de lo mismo que en 1968 defendiera en ocupación
de su ser ciudadano, y que era ayer como es ahora derecho constitucional
positivo muy peliagudo de practicar. Pueque Fox y Creel con su despejada
videncia de estadistas de partido ya lo hayan advertido, pero su
proceder me infiere ominosamente cierta entidad política
mitificable y hasta simbólica -distinción política
retacada de muertos que no acreditan ni mi vida ni mi obra porque
1) la política real (sobre todo en México) es grotesco
tráfago de infamias, y 2) yo sólo soy por lo Ineluctable
simbólico de mí mismo, de la poesía, y por
tanto de la libertad creadora.
No pues a la justicia mexicana me dirijo. Se trata por un lado de
un recurso a la conciencia ciudadana internacional (la dictadura,
como duramente lo saben los españoles, comienza por la supresión
de la inteligencia crítica), y por otro de una denuncia histórica
que exhibe (desde Ponchito Reyes hasta Octavio Paz que la unificó
en olor de satrapía) la entraña corrupta y los modos
de ser y de operar de la intelectualidad mexicana -forjada a su
servicio en el totalitarismo priísta a trueque de impunidades
de ego y poder piramidal paralelo, y capacidad en el manejo discrecional
y botinero de la estructura y los dineros públicos destinados
al fomento del arte y la cultura; apergollada además en la
parcela universitaria y las tajadas editoriales y comunicacionales
del Estado, y con el control cerrado y circuito de los medios de
comunicación. Tal Aparato permite a los figurones atender
con relumbrón y eficacia al patronazgo excluyente que lo
sostiene, despacharse con la gran cuchara de la fama y los ‘prestigios’,
pontificar, y blindarse espaldas y cuclillas. Y desterrar cualquier
disidencia o señal de originalidad o independencia crítica.
Así pues con total impunidad menos la histórica, han
‘desvanecido’ ocultado, perseguido, desaparecido y condenado
a muerte virtual a este réprobo poeta que nunca manso acatará
virtuoso la ingestión de la cicuta podrida en función
de la permanencia institucional mediocrática en México,
y cuya obra no se encuentra entre lo que pueden pepenar los de abajo
mentales agachados rebuscando los anteojos.
A los medios no los cuestiona nadie en torno a sus pasados y presentes
sucios ni en términos de reformas políticas internas
acordes con los tiempos. De su intocabilidad y blindaje da cuenta
la defensa ritual, apabullantemente unanimista y acrítica
reciente del ‘historiador’ Enrique Krauze y su revista
“Letras Libres”. Mas cuando este gallo salta al palenque,
basta con soltarle a López Gallo. El profesor universitario
desnuda con fea ciencia el simulacro intelectual de este operador
político del pacismo hoy en funciones de cabecilla encargado
de buena parte del despacho, en su libro “Las grandes mentiras
de Krauze”, desde luego de inmediato ‘desvanecido’
y ocultado al público amplio lector por el procedimiento
de la descalificación por el Aparato. No todo lo pueden sin
embargo. Yo lo leí en su tercera edición. La inverecundia
metódica de Krauze merece el encomio Ripley: es acaso el
único biógrafo del mundo que no sabe dónde
nació su biografiado: en el caso, el prócer independentista
Morelos.
PASEO DE ANIVERSARIO: en el curso del año resistencial que
hoy se cumple, han aparecido dos de mis libros retenidos en CONACULTA:
El costillar de Caín, y la primera reimpresión de
Versario pirata (mi poesía de juventud que así
llega a su cuarta edición desde 1979) pero sólo después
de encadenamientos y actos teatrales al propósito. Dos textos
publicados: uno en la edición catalana de “El Mundo”
y otro en el diario mexicano “La voz de Michoacán”
(que salva la honra periodística nacional) son suficientes
por ahora para horadar el silencio alrededor de mi carta, y para
mantener vivo mi asunto en la opinión pública interesada
en la poesía y en la vigencia de de los derechos de las personas
en ambos bordes atlánticos, y de eso es precisamente de lo
que se trata para detener este crimen.
En este momento el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
ha frenado unilateralmente la firma del acuerdo de salida escalonada
de mis libros detenidos por administraciones anteriores, y el Fondo
de Cultura Económica la contratación de mi libro monumental
y de vida Doce poetas catalanes del siglo XX, cuya
importancia está fuera de duda y ha generado, siendo inédito,
prensa cultural catalana cuyas firmas de primer orden lo validan,
de la misma manera que con diverso signo político e intelectual
ha recibido el respaldo de la Institució de les Lletres Catalanes.
Los medios mexicanos mantienen el veto en mi contra (aunque históricamente
en la suya), y el gobierno de Fox ni me ha respondido ni garantizado
mis derechos intrínsecos.
Los asuntos de lesa humanidad sólo en México pasan
pero no suceden. Aquí se vive en estado de gracia legal discursivo:
es oficial y punto. La corrupción de las ONG locales seguramente
producirá diputados. Agotadas las vías institucionales
y las civiles selectivas e inmerecedoras de confianza, a la víctima
de este tipo de agravios no le queda de otra que las instancias
internacionales. Por eso este ‘paseo de aniversario’
anda de pata de perro por el planeta.