dolors miquel
mordida de gato

Versión de Orlando Guillén

 

Dolors Miquel


-Pon los animales en pie!
ALFRED JARRY, El amor absoluto

Es horrible que el hombre sólo aprenda por lo que tiene entre una pierna y la otra!
DJUNA BARNES

Ahora comprendo que tu versión es absolutamente independiente de la realidad. (...) Es increíble: la realidad no importa.
FLAVIA COMPANY

Nuestra genialidad no falló. Nos permitió entender la verdad de la situación; es decir: que de alguna manera resultábamos más patéticos que nunca.
Pero nuestra genialidad, como la de todos los genios, sufría periódicos ataques de ingenuidad. Eso fue lo que ocurrió en aquel momento. Nos dijo que lo único que teníamos que hacer para que todo volviese a la normalidad era convertirnos en imbéciles.
KURT VONNEGUT

...la voluminosa capacidad del placer.
BIEL MESQUIDA

Yo uso esta palabra porque nunca le he tenido miedo a las palabras. Hay gente que se espanta del nombre de las cosas. ¿A ti te dan miedo las palabras, bonita?
CLARICE LISPECTOR

...considerando que la naturaleza no soporta los cambios súbitos sin gran violencia.
F. RABELAIS

Pensé que fueras el verso
más intenso de mi vida
JOSE DE GRANDIS

 



CONSEJOS


El amor como la muerte
es fulminante.
No se le puede ni huir
ni no ir hacia delante.
El amor como la muerte
te roba el cuerpo,
pero te lo deshabita
al primer mordisco.
También los puedes tener
ambos en uno
y siempre presumir
de amor difunto.
Mejor estarse allí
quietecito con lo puesto
o tómate la cicuta
escarabajo.

 

LA VOZ

Y desde aquel momento sé que las palabras de los hombres
embriagan más que las verdes gotas
del ajenjo.
JAROSLAV SEIFERT

Lacayo grotesco, tu cuerpo desarmónico
moviéndose siervo de su deseo de mí;
eres tremendamente feo, y ya te veo venir:
soy la señora de tu andar agónico.

Hasta que la voz irrumpe en esta estrofa
oscura, afelpada, fiera exquisita
devora al siervo, letal, brusca y esboza
y arranca en ti una fealdad divina.

Pantera inquieta arraiga en la garra
abriéndose paso por el imposible aquí
con paso felino, sutilidad etarra...

La entraña me siega tu colmillo, Oh voz,
y soy la presa que corre por la nieve
a encontrarse con la muerte, a capturarla.

 

VASOS COMUNICANTES

Poepié
camina!
Dile a la bruja que calle.
Edgarmano
apriétame!
Dile al gato negro que se vaya.
Que tuve un sueño que era
una llave de agua abierta a la vida.
Y una vida que era una llave de agua abierta
al sueño.
Soñaba lo que vivía.
Sueñivivía.
Que no es metáfuera.
Que es metádentro.
Que es una alcánfuera.
Que gotea.
Y poePozo!
La cubeta y la cuerda del suiciPan
colgando
por el brocal
del Dadá
hasta el fondo
de la miga.

 

CELEBRACIÓN

Celebro, Canto, Exalto, Exulto,
aquel 17 de febrero de 1950
en la pequeña isla de Córcega, en la Roca,
con el aceite en babelenco equilibrio de Torre sumeria,
con el pan y el higo y la cebolla
en el paladar de aquella mujer
que yace bajo Tierra enredada con las raíces de la uva
y tiene por ojos las hojas de pámpano de astrolabio mítico
y tiene por manos y por pies los duros sarmientos ennegrecidos de viña,
aquella mujer que abrió sus piernas de Vesubio ardiente
sobre el Mediterráneo.
Y fuiste resuelto en tres incendios
para mí
en tres incendios
para que yo pudiese conocerte
y serte ceniza
para mí
fuiste resuelto.
Oh tiempo amable cuando yo no era todavía
ni pensamiento
de existencia.
Te canto, te cuento, te cincho.
Te acuño, te encoño.
Te preño de versos.
Te paro en el aliento de la boca de mi criatura de aire.
Te amamanto en mi pecho de sílabas más tiernas
en la grieta del pezón de la savia de mí misma
y te hago crecer desde el nonada al nadanó,
ruina
voraz.

 

PLATÓN EN MÉXICO DF

PerO LA Naturaleza no había pensado en el amor.
MARIA DE FRANCIA

Cuando Platón salió de la cueva de mi cráneo
cárneo, escarnio, ludibrio! Mofa de la mofeta.
El ciego depositado en la ciudad desconocida
de 25 millones de inhabitantes. El amor.
El viejo ciego imbécil y yo retándonos como dos perros machos.
El bastón hurgando el reborde de la taza del mundo.
El semáforo mudo y aquella máscara en el pico de todas las cosas.
El alma cagándose en las pantaletas.
La muerte sonriendo debajo de cada presentimiento de ser.
La carne desprendiéndose de los huesos
como el polen de la corola de las paridoras.
El cerebro aprisionado por las caderas del desconocimiento.
La identidad INDOCUMENTADA
en la avenida de los guardias que cazan ilegales.
La identidad sin papeles ni idioma.
La identidad arrugándose frente a la presión de los humanos.
Y mi madre muerta, jugando al siete y medio con los gusanos,
sin poder responeponder nada por mí
con su entraña deshaciéndose.
Enumeración en Uno.
El mundo de las ideas petrificadas. Mera naturaleza.
Un taxi me robó la maleta y un pingajo de vida.
En la bolsa no me quedaba ni un rejodido IDEAL,
ni un gramo de picadura de ideal, ni una maldita colilla.
El sol se abría paso a trompadas por debajo de mis párpados.
No podía creer que aquello fuese REAL.
Y el viejo sarnoso haciéndose el perro espantado entre los coches.
Platón me jugó una gran putada.
Hubiera podido parirse en medio de una página conocida
por mi sistema Braille imaginado.
Y sin embargo me dejó allí.
Sin hueso.
Sin barril.
Sin sin.

 

PASEO

Porque para la mayoría de nosotros la vida real es la vida que no llevamos.
OSCAR WILDE

Camino por la calle de tu mano;
la calle de tu mano no sé a dónde me lleva:
veo una galería y te digo qué tal si entramos,
no hay nadie adentro.
La tarde empuja el yo y el tú.
Nace una sirena.

En la ciudad de tu mano,
la ciudad de tu mano no sé a dónde me aleja;
veo una terraza y te digo qué tal estarse allí,
afuera hay poca gente.
La tarde enciende el yo y el tú.
Se hunde un árbol.

Junto a ti, siempre adentro de tu mano,
el adentro de tu mano no sé a dónde me acerca;
te digo que estoy triste que qué tal si hablamos,
nos sirven unos tragos.
La noche alumbra el yo y el tú.
Las flores caminan.

De regreso al hotel de tu mano,
el hotel de tu mano no sé dónde me abandona;
llevo mi cuerpo en mí como un impermeable
para sacarlo a la primera lluvia.
De pronto me encuentro conmigo.
Llueve.


 

TAM TAM

El costillar del esqueleto del poema no puede soportar
este latido bantú, zulú de nuestro corazón.
La sangre corre a riadas por mis sienes.
La palabra se nos vuelve palma de mano fría.
El verso acalambrado en el nacimiento de tu bragueta.
Yo soy un poema vaginal.
Tú eres una verga poética.
Eso es el amor. El Sena lo sabe.
No sé hablar.
No puedo decir nada.
Tengo la lengua paralizada en tu boca.
Soy un animal acostado dentro del lecho de tu boca.
Soy un animal sediento del agua de tu boca.
El mundo entero por una dulce construcción del Nosotros en el Uno.
El mundo lo sabe.
Eso es el amor.
Tamtames antiguos en la selva de las venas.
El esqueleto del poema no puede soportar esta velocidad adquirida.
Desfallece sin ser ni no ser.
Ya no tengo voz.
Te tengo mío, muy mío.
Tú y yo lo sabemos. Eso es el amor.

 

BOSQUE CON JABALÍ

No tomeis este bosque por una encina
MARIA-MERCÈ MARÇAL

Trágate la oleada de mi Berenginia Wolf.
Ahora mismo en las uñas de los dedos hongos silvestres
para tus labios de jabalí, delicia del otoño del bosque.
Mi manzana busca la boca de su puerco
en el horno de la lascivia del amor etéreo.
Desaparecí bajo la capa invisible de tu soledad húmeda,
tu abrazo es un incendio de hojas,
mi incendio es un abrazo de troncos.
Soy tu estómago horadado por la bala de la vida,
soy el cañón que quiere tu alma bajo toda la presión de las células,
soy una estampida salvaje de versos.
Nos marcaremos el alma con la pezuña mística y seremos fango.
Ahora mismo en mis pies los frutos salvajes
para tus labios que chupan hasta la raíz del alma.
Porque hemos encontrado el alma dentro del cuerpo y el cuerpo dentro de la vida.
Y nos reímos de la muerte, que juega con los niños debajo de la ventana.
Y el descubrimiento nos aturde tanto que nos priva de hacerlo.
Estamos tan excitados con el hallazgo que tenemos miedo de desintegrarnos
y caer en manos de la nana de los sin ser.

 

LA INTUICIÓN

Le Cerf blessé ou Le Petit Cerf ou Je suis un pauvre cerf
(Título de un cuadro de 1946 de Frida Kahlo)

Endiablado, hecho una bola
en posición de combate
se encarniza, arquea
el lomo desproporcionado
con las zarpas hechas navaja
y los ojos fieros del combate,
inmóvil depredadora
parece haber imaginado
ni siquiera dobla un músculo
para infundir más pavor
tiembla, bufa, por el gañote
imita un avispero desatado.
Ni la mano de la caricia
consigue amansarlo.
¿Qué vio que tanto lo azora?
Ni la voz lo puede hacer regresar.
Miro, busco una lógica,
pero aquí no hay ninguna.
Las ventanas están cerradas.
La puerta tiene la llave puesta.
Tu palo se yergue erecto.
Mi cuerpo sudado lo inclina.
El cenicero lleno de colillas.
Los vasos ya medio vacíos.
Miro y busco alguna lógica
al miedo intenso del gato.
Digo que el gato me espanta,
que no sé qué le ha pasado,
que no puedo dormir, que mires
qué o quién amenaza al gato
Y es tu respuesta
risa de amante excitado
lo que amansa la quimera.
¿Cuál gato? Si no tenemos gato.

 

EL BANQUETE DE JULIO

Que importe ta bêtise ou ton indifférence?
Masque ou décor, salut! J’adore ta beauté.
BAUDELAIRE

LE MENU À LA CARTE
Me como mi soledad acumulada en mi caja fuerte
Ensalada tibia de viáticos hacia la cumbre de la noche que escapa de los Dalton
Te tragas la ostra esclerodérmica de tu corazón enfermo
que flota sobre las olas pútridas de un mar ilegal.
El pez Sol llanea bajo el tridente de mi deseo Neptuno.
Estamos en el banquete de Julio.
EST-CE QUE VOUS VOULEZ DU DESERT?
El futuro nos voltea la cala y la mar viene con el vestido de la sed,
con arena de encías en la oleada.
La enfermedad del alma cuelga del cuello de muchas mujeres,
y ellas los llaman collares de perlas!
Escucharé el ruido de tu amor
entre las conchas vacías de la ostra.
Lo prefiero.
EST-CE QUE VOUS VOUS AÎMEZ?
Los desconocidos lo saben. Nuestro cuerpo es el espejo de la Idea.
Estamos húmedos de amor, empapados, mojados hasta el alma.
Bailamos por las calles de la noche la invisible música de las estrellas.
Frente a los aparadores de los demás, nuestra orquesta de astros.
Tenemos las llagas en la palma de la mano
y nos lamemos como perros misericordiosos que al encontrarse
se huelen el sexo y se acarician mansos de babas y pulgas.
Guau!
Guau!

 

BAR CON GATO

Día lluvioso tras la vidriera
cierran toldillos, se apagan árboles;
nube de un verbo de cielo plomizo,
el corazón se sienta, temeroso
junto a un no saberse.

Sobre la mesa puestas las manos,
el pequeño vaso de un café cargado,
el mármol frío, el corazón amable
y los humos trenzados de este destino
tan breve como torcido.

Pocos viandantes sobre la luz del día
cuatro inquilinos y tú y yo, el mañana:
nada es eterno sino la luz del día
que del ayer nos trae
con mano áspera de vieja guía.

El amor es felino y tú tienes el filtro mágico,
te sabes encantamientos para traerlo hasta mí,
sentármelo en el regazo, con labios ágiles,
ronroneando astuto, acariciante y suave destino
de ojos retráctiles.

Cruza el pasado salpicando aceras,
cómo lentamente llueve sobre nuestras voces!,
pues ya sabemos que sólo son eternas
en volver eternamente las mismas quimeras
extrañas de las voces.

Día lluvioso. Los paraguas se abren
como se abre el alma al trato de la piel.
Un gato delicioso se ha sentado en tu sonrisa,
dime: ¿será también este gato, gato viejo,
vieja herida de mi vivir?

Yaz dentro de mí antes que las semanas
abran las zarpas gélidas del hado.
Ahora somos cuatro inquilinos, tú, yo, y el gato.
Y este felino orgullo de eternidad
rozándonos suave las piernas!

 

INEXISTENTES

ni yo miraba cosa
sin otra luz ni guía, sinó la que en el corazón ardía
SAN JUAN DE LA CRUZ

Cosas inexistentes,
palideced,
tened celos de mí, mirad
cómo caigo dentro de vuestro dominio.
Mi amante y yo
y los dos solos y ambos dos dos
supimos encontrar la puerta
y ahora estoy entre vosotras.
El sueño de la higuera
abraza mi cuerpo
que duerme, olvidado de sí
entre los felices.

 

BEAUTIFUL LAUNDRY

¿Sometida a ti? ¿Estás loco, o qué te pasa? [...]
Un hombre es un verdugo y una casa una prisión.
ANA AJMATOVA

Cómo se ríen, tendederos de camisas al viento
como banderas tibetanas exorcizando montañas de espíritus,
tendederos de camisas al viento
en la cuerda de la imaginación, colgadas, una junto a la otra,
sostenidas por las pinzas de la lengua y la saliva,
las camisas de nuestra vida futura
como banderolas tibetanas de un rito ancestral
delante de nuestra cama, donde yacemos y los vemos entre fumarolas de cigarrillos blancos,
tendederos de camisas al viento,
con una puta barata que se las mira
sin ninguna clase de ternura,
mi puta que escupe sin que lo adviertas tus camisas
porque no se hizo para ella la vida en las terrazas con el cesto de la ropa húmeda
ni el bombo satinado y resplandeciente de la lavadora;
con una campesina barata que las increpa
porque no está para romances de planchas y centrifugadoras
pues ella sólo quiere cavar su cuerpo con tu azada
y sacar el fruto de tu semillero antes de volver al huerto;
con una feminista radical que te las incendia
dinamita de pensamiento bajo la pestaña violenta y noble
que no entiende de amor a la doméstica;
con una mujer que ama quizá por primera vez
sin consideración alguna por las camisas-macho
y te acaricia el sexo mientras le hablas.
Camisas, camisas, camisas,
espíritus tibetanos de El palacio de Hierro delante de nuestros ojos,
eludiendo los paréntesis de la carne, fantasmas de las horas idas.
Camisas colgadas por tu voz, en una habitación cualquiera de hotel
del extranjero... Camisas exorcizándonos.



ESPERANDO TRAS LA PUERTA

Yo fui tus tripas y tu verga,
y fui tu molécula volviéndose hacia el amor de mi alma,
y fui la piel de tu manolarga
y la saliva con que lamías los rincones más sucios de mi ser
y fui tu estómago horadado por la úlcera de la pena,
y tú fuiste mi calloso ojo de pescado en un cambio de tiempo.
De tu boca arranqué la palabra más pura
y la más oscura y la más sucia y la más limpia
y el macizo del Garraf corrió a través de mí por tu alma
y la mar mía martilleó la tierra de tu espíritu
con el son antiguo de mis antepasados ilergetas,
con los tambores y el gorjeo de una flauta de fruta y río,
y un árabe cavando la acequia que da a luz al ser libre
y una abuela enlutada de bosque negro de sandía.
Y fui tu cráneo inharmónico,
las clavículas que querían como salirse de la estirpe de las costillas,
y te di el aire de mi pulmón etéreo,
mientras eras comido por mi vagina más inexistente
y fui tu mirada, me vi por tus ojos de tierra cocida,
mientras los gorriones jóvenes volaban sobre el techo de mi pecho
y agujereé, en el yelo de un lago del norte, el inconciente del agua,
una rodilla géiser de la diosa escandinava y antigua.
Y convoqué dentro de ti a los dioses antiguos de tu infancia
que acudían andrajosos, lagañosos, chorreantes de mocos,
venían a mi asilo de hormigas y lagartijas y leche venenosa de higuera,
mientras aquel fuego que no se veía ni se olía nos ahogaba del deseo de sernos ceniza
y la mujer de la limpieza intentaba en vano entrar con la bandeja repleta del mundo.
Y el ejército del tiempo preparaba su avanzada de otoño
con los morrales atestados de reproches.

 

HUMANIDAD DE UN BISTEC DE TERNERA

Un ángel japonés de 1.40
con delantal rojo y uñas nacaradas
puso un enorme bistec de ternera frente a mí
y me salvó de la muerte inmediata
porque desfallecía de irrealidad de amor
y el sueño y el hambre me habían abandonado,
y ya pertenecía AL REINO DE LOS DIOSES
que ni cagan ni comen.
HUMANIDAD
pásame trinchos de simplicidad recubiertos de salsa bearnesa,
mientras lo miro patéticamente, obsesivamente,
con la furia de todas las células de la memoria en la mirada,
como miré a mi madre muerta
los últimos instantes
por retenerla
y verla
antes que dejase de ser,
pásame trinchos de simplicidad y alguna palabra frita,
HUMANIDAD.


 

MONSIEUR LE COCHON

Me ha visto
y me ha olvidado
el patético judío ilegal de las manos grasosas,
manos de gallina muerta y reventada por el relleno
(salchichas, huevos duros, cuatro o cinco hígados de pato, aceitunas)
y el anillo de oro: ínfula de sello aristocrático en la mano,
argolla a punto de pararle la circulación.
“Al corro de la patata, le trincharemos el tocino”.
Un demonio amarillo. La mulata, remueve el anca de rata.
Y el chupatintas hepatítico con el libretón de apuntes y la nuca
desviándose hacia la tierra de los siervos sin voluntad. Verdad!
¿A dónde me has traído Mormío Morfeo Orfeo?
¿Orofeudo? Foromío Hornomío ¿dónde me has llevatorpado?
Un bufete de abogatos, ¿de abodogs?
Qué magnífica dentadura teneis todos!
Cómo se os ve el dentista en cada sonrisa en cada A mandibular.
Pero se os pudre la saliva; está llena de gusanos amarillos, illos!
Fíjate: se pega como cola del todo a cien a cualquier patabra
pataburete, patamericana... Y la corbata... ¿Bata-corazón del rey?
¿El rey se quita y se pone el corazón como una bata? El rey de la Limpieza!
Millones de millones fluyen nirvaníticamente desde América por París
hacia Suecia. Y lo hacen en francés. Yetem. Yo temo
que si me doy la vuelta desaparecerás.
La patapoesía no puede caminar por esta ortodoncia.
El mundo revienta de mierda y no en las alcantarillas.
No necesitas más que ser un puerco con mi cuerpo!
OINK.

TEATRITO CHE KIESPIRARÁ

Yo he dado pecho y sé cuán tierno es querer al pequeño que uno amamanta; sin embargo,mientras me sonreía a la cara, le hubiera sacado el pezón de entre sus encías sin dientes y le hubiera volado la cabeza si yo hubiese jurado hacerlo como tú has jurado hacer esto.
LADY MACBETH

Como colofón (acto tercero, escena cuarta, línea quinta, segunda versión)
te ofrecieron a la prostituta china
“Un frío negocio de ricos” –dijiste
y allí estabas tú, con la bragueta desabrochada
a punto de cerrar el trato
con la gloria entera del macho
que no regatea esfuerzos
en la consecución de un beneficio.
¿Lo comprendes, tú?
Oh, lo entiendo. Mais Oui. Mesuí.
Lo entiendo. Amorfeudo. Rata mía. Puercomío. Entiendo tu orgasmo
entre compañeros de nefeogocios. Es col que lo rompentiendo.
Bagdad. ¿Bat dad? ¿China, México, el banco de Suiza,
Moscú moscado? Argelia, Vilnius, México, el Emirato.
Nada me espanta. Nada me espanta.
Salvo aquella locura de tu lacrimal derecho
supurante de Ofelia, supurante de Lady Macbeth.
Aquella locura, la mirada tras los decorados de la mirada
que quiere sacar los brazos y ahogarme entre lirios
ahora mismo, en cualquier momento, y hacer mondongo a mis hijos
y a sus pequeños compañeros de guardería a la hora del recreo
y después ahogarte a ti
la homicida múltiple.

 

LA FE


Un dios, Una iglesia,
cinco escalones, un pobre que pide
cirios encendidos, la oscuridad,
una vieja arrodillada,
una calle que se hace rogar
y lleva derecho a casa
con el escapulario al cuello
que salva de la noche constelada.
Oraciones para rezar
cuando el dolor nos machaca.
Esto es: muy de mañana,
al mediodía y por la tarde.
Por la noche no, que dormimos
y el dolor se va de juerga.
De cuando yo perdí la fe
no hay crónica nacida.
Y a fe que la haré nacer!
Pero no la voy a hacer ahorita!
Amor mío, ¿qué podemos hacer?
Esto sin fe no avanza.
Soy atea, ya lo ves,
no te creo, es por defecto.
Si pudiese hacer como aquella
que se va feliz a casa
y se recuesta en su almohada
y no pone en duda el alba
porque el alba habrá de venir.

 

AMÉN

Mi locura.
Tu locura.
Nuestra locura.
Amén, amén, amén.
Y más amén y más amén.
Y todo el amén del mundo.
Y la cruz del mundo clavada en un amén
Y no nos dejes caer en tentación...
Y un poco de lechuga...
CARACOL!

 

¿QUIÉN REINA DE LOS DOS?

Mierdra de Praneta!
Planeta Divlino!
¿Cuál la qüina de los dos?
Caballos y Yeguas en los prados de la Bonaigua!
Hincad allí la pezuña.
Estoy como fundida.
¿De veras existe el mundo de los filmes yanquis?
¿No eran actores que vendían armamento en las taquillas?
¿Y no después la Marilyn movía el culo para la orgía de los Kennedy?
Un joven se ahogó en un vómito de cocaína
y creo que quien le tapaba la nariz para rematarlo era un tierno político.
La muerte más blanca es como la nieve.
Te congela las venas dicen.
Estoy como Toquinho en La Fusa
con la Maria Creuza.
Corcovado de melancoñía.
Copito de Nieve es un gorila.
Amor mío, a ti no te gustaban mucho las pelíquilis...
¿Qué harás con tu alma
mientras vas en coche por las afueras de Moscú
rápido quickly a comprar muerte blanca?
Caballos y yeguas del Prado de la Bonaigua!
¿Vosotros conoceis el DesTí No?
¿El DesTú No?
Presentadle entonces mi queja certificada.
E idos a desenterrar a Antígona.


 

TERRORISTA EN EL CAMPO MARTE

Arrabalera, suburbial, escupiendo como carretonera,
blasfemando reniegas con el amor quemante en los labios
jurando y rejurando, escupiendo el nombre de Dios por tierra,
perniabierta en el banco de mi pensamiento dinamita,
mientras desfilan frente a mí los obreros de las horas
afanados en la construcción de la gran muralla.
Arrabalera, suburbial,
en un banco del campo Marte.

Pólvora de mi polvorín en la hora capitalista
yesca de la pólvora de mi polvorín
donde los proletarios saben que las ocho horas
les son robadas por un trozo podrido de pan,
pero las tiernas bocas abiertas imploran
y la mujer malencarada se agita entre humos y ollas.
Arrabalera, suburbial
en un banco del campo Marte.

Despatarrada en el banco de mi pensamiento terrorista
enseñando hasta los calzones sin ninguna decencia feminal.
¿Cómo contestarás a la explosión de mi suburbano
que pisotea tu diplomacia de los asuntos del ser
enarbola la inviolabilidad del alma
y toma la dinamita por bandera y la hoz como una mirada?
Arrabalera, suburbial
en un banco del campo Marte.

 

STOCATTA CATALANA

Stocatta catalana y Lanzata catalana en Nápoles significan golpe mortal
Según Tirso de Molina la venganza nació en Cataluña
Cómo han sido y cómo son los catalanes. RODOLF LLORENÇ

Mi orgullo herido, mi orgullo almogáver,
destripando los caballos del deseo
clavando cuchillos de fuego en medio del vientre,
sentidos desbocados, palabras al galope,
palabras cayendo en el campo de batalla,
el paso revienta el cuello, el ojo atraviesa a la lanza.
No quedará ni uno, ni uno!
Stocatta Catalana.

Mi orgullo catalán, el fuego que me consume, la rabia
hijo e hija primitivos de primitiva serranía
en jirones enegrecidos, el honor se lleva en el alma
y la honda dispuesta mano adentro de la bolsa.
Piedra asestada y escaramuza y prisioneros a navaja.
Saqueo y humo sin perdón. El perdón se queda en casa.
Sacaremos los recuerdos, los ojos!
Stocatta Catalana.

Rabia de mi raza, almogáveres de mi pecho,
¿qué es lo que así os ha enfurecido
que os dejasteis la paz en casa?
Por los caminos matais la noche.
Y por el día matais el alba.
Sin dignidad morís, pues la muerte no tiene marca alguna.
No quedará ni uno, ni uno!
Stocatta Catalana.

 

LA IRA

Esta fue la miseria de mi ira-lira, ¡miseralira!,
esta la hibrys de mi corazón absurdo,
mares sobrevolados por la negrura de las alas, playas,
pequeños cadáveres de lapas, restos del pez Sol...
Este fue el descubrimiento de mi animal más íntimo
que se levantó herido entre capas, estratos, cimientos
de civilización, explotó hacia las nubes, leoneó,
y bajó como un cohete festivo, ocaso de una sola noche.
Esta fue mi América, mi descenso de los árboles,
mi descubrimiento de la gravedad, de Hiroshima,
de Icaro, de Troya, del asesinato, del telenonicias mediodía
de la guerra de las Malvinas, del Cárthel de Medellín,
del eslabón perdido, de Africa en las manos de la comadrona,
olas sobrevoladas por la oscuridad de las alas,
cuatro inocentes cadáveres de peces,
un zapato perdido en una noche eterna,
la barca de Osiris carcomida por la humedad
y un simiecillo desorientado fumando ansioso en una playa solitaria.

 

Ú LTIMA CARTA

Aprendiste rápido a ser catalán:
ya dominas el reniego, la venganza!
Quien con un cojo anda al año cojea;
quien con un catalán, al sucio arrabal se acerca.
Tu última carta lleva odio hasta en lo blanco,
hasta el margen de abajo tu ira chorrea
las frases bisturí, puñales revolventes, relámpagos
de palabras que estallan en cólera irritada.
Por el odio y el veneno te tengo en buen recuerdo,
por tus oscuros juramentos conozco tu defecto:
solamente nos duele aquello que nos hiere en el corazón;
sólo llega al corazón lo que el corazón nos pide.
Que el corazón no sabe mentir es una verdad blanca.
Te tiré a matar, amigo, en esta estanza!

 

MULA OBSTINADA

Canícula de agosto. El sol
nos ha clavado el diente y yacemos ya
en medio de la sequía de un huerto reseco
de matojos casi muertos, ruinosos y áridos
una casita al fondo, un jardín quemado
y un tractor viejo, triste, oxidado. Destinos agrarios.
Allí, drogada de recuerdos,
haciendo lo suyo, la mula amaestrada
empuja tozuda la rueda de la mente,
amarrada a su eje, sola, arropada,
no cesa de girar: bajo el sol ardiente
gira, se revuelve sobre el camino del agua.
¿Cuándo terminará este mula lasciva
de salpicarnos de ardor la piel
con el sonido mojado y grato de la lascivia?
Asna. Burro de un dictado viejo e inútil,
Asna Ingenua de este mí.
Te obstinas en rehacer gestos de ayer,
rumores de agua que confunden la mente,
la mano, la voz, la semilla, su dulce sí.
Mula lasciva! Erotómana ingenua.
La obsesión gira sin ningún destino.
Es un mundo muerto. Corta por favor la cuerda
frena el impulso de ser fértil en mí.

 

MUSEO A LA HORA DE CERRAR

Casi podemos entrar, casi
por diez minutos, por cinco,
casi
de no haber sido por el estacionamiento
de no haber sido por el mapa
de no haber sido por la calle
que en ella estábamos y no la encontrábamos
casi
podemos entrar allí y también
casi
de no haber sido por el beso
por aquella mirada
por tu nodecirnada
por aquella cogida
casi
podemos entrar allí y también
dejar el casi
en manos del portero:
boleto cariz que rompe
en un ca y un si.
Pero nos quedamos a un paso
de que casi
de no haber sido porque ya sabemos
lo que no veremos...,
de no haber sido porque ya vemos
lo que no sabemos
de no haber sido porque botamos
lo que no tendremos.
Casi.
Es en vano desesperarnos.

 



DEDICATORIAS Y DEDICAOSTORIAS

Este libro tiene un principio y un final.
El principio se llama Orlando Guillén en el barrio antiguo de Barcelona, recitando versos y sus versos por las esquinas. Haciendo de la poesía vida y viviéndola sin excesivos equipajes... una botella de alcohol y un frasco de tabasco.
El final se llama Patrícia Carles, en Cambrils, y su increíblemente lúcida e ingenua capacidad de meterme dentro de mi propio caos y sacarme con una mordida de gato a la portada.

Para ellos las Dedicatorias.

En medio, tal como en gavetas que se abren y no se cierran: un montón de libros, Montserrat Rodés, el Hombre que me habló de los jabalíes del Montnegre, el Alto Yo que en Valencia me reconoció sentada en el Negrito, y aquel otro Hombre a quien le grité que no entendía ni papa de poesía.

Para ellos las Dedicaostorias.



NOTA del versionista:
Enric Casasses y la autora
fueron revisionistas.
Barcelona, 2003.

 
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