Respuestas para Hipócritas

Enric Casasses


Al Volante de la Luz - Rilke

 



BARCELONA, 5 de noviembre, 2006. Dolors Miquel, Orlando Guillén y yo presentamos en Barcelona el 28 de septiembre, en acto que tuvo lugar a las 21 horas en el bar Horiginal (calle Ferlandina, frente al MACBA) “La estampida de los hipócritas (carta pública al presidente Fox), Muerte bastarda en Barcelona y otros textículos”, libro de Guillén que acaba de aparecer en México bajo el sello conjunto de Ediciones Le Prosa de Las Flores de Uxmal Arte y Cultura AC y Ediciones y Distribuciones Culturales y que está ya en circulación y en librerías. No tengo tiempo ahora para ocuparme a fondo de un libro como este. Diré sin embargo que es un libro mexicano de la poesía catalana del siglo XX, que está presentado por su autor ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos contra el Estado mexicano por violación sistemática a sus derechos de persona y que documenta esta atrocidad y el secuestro de su obra monumental, panorámica y de vida “Doce poetas catalanes del siglo XX” por el Fondo de Cultura Económica, en cuya defensa y por cuya aparición sostuvo un ayuno de conciencia de ocho días y medio durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2004 dedicada a la cultura catalana. El libro es también una contundente muestra dispersa de su prosa (que es tanto como decir de su pensamiento crítico) con materiales que van desde 1977 hasta 2006. Entre otras aportaciones allí aparece por primera vez en castellano su versión de una selección mía de los “Dimonis/Demonios” de Jacint Verdaguer.
Durante el acto de presentación el pintor mexicanocatalán Rilke Guillén Roca elaboró un cuadro efímero con el tema “La estampida de los hipócritas”.

-Me propongo con esta entrevista dar a los lectores una valoración de autor a la edición de “La Estampida de los hipócritas”. ¿Qué destacas de entrada?

-Esa edición acaba de salir; apenas la estoy hojeando… Es una edición de texto confiable, pero un tanto descuidada por la emergencia y las prisas. Por ejemplo: carece de índice; hay prosas cortadas por el cambio de programas en la computadora, e incluso páginas en blanco por ahí...

-Para ser de entrada, parece que te haces un juicio bastante violento… ¿La descalificas acaso?

-No. Para nada. Son cosas que algunas hasta podrían en otras circunstancias imputárseme, y más de una vez son la mano aciaga, la pendejada involuntaria del destino de otros, casi siempre de buena fe. Además, no precisamente por mi causa, pero no me alcanzó el tiempo para leer el libro una vez formateado… Es una lástima.

-Pero, ¿hay en esta edición cosas que no se correspondan con su original, o que resulten por lo menos dudosas?

-Sí, en un solo caso; el texto sobre la poesía de Francisco Seguí aparece incompleto. En lo demás, no. No es para tanto. Lo que hay es digamos normal, aunque no me guste, en un libro de accidentada ejecución técnica como este, montado en condiciones en extremo adversas y en el que entró trabajo de muchas gentes a quienes agradezco su mayor o menor fe, y que se pulsó e impuso contra el tiempo y por su peso y necesariedad poética, civil y humana…

-¿La consideras entonces una edición de resistencia?

-Exactamente, no. Lo que realmente importa de esta edición es que es simbólica y profunda más que serlo de resistencia, que también lo es. Sale en México y desde México se expande. El esfuerzo de Ediciones Le Prosa y Ediciones y Distribuciones Culturales es notable y ejemplar; la contribución de algunos amigos y en particular las del circuito interno de los artistas de Las Flores de Uxmal y sus demás valedores es impagable.

-Desde la perspectiva de la defensa de tus derechos de escritor y de persona y de la defensa de la poesía catalana del siglo XX, ¿cómo asumes que “La estampida” esté ya en librerías en México y en Barcelona?

-Lo primero que asumo (y que celebro) es que significativamente el libro haya salido en México. Es un éxito de la poesía. No pudieron evitarlo. Tampoco escatimaron bajezas, pero no pudieron darme finalmente la muerte, ni siquiera la muerte civil... Esta edición ya está ahí y es inobjetable. Su irradiación apenas comienza en México, en Cataluña, en el ámbito de la lengua castellana. Es un libro mexicano de la poesía catalana en nuestra lengua y que va mucho más allá de Fox y su gobierno; que muestra por la entraña la corrupción y la impostura históricas de la élite del poder cultural mexicano y, te repito, es un libro que sale en México. Eso es un hecho de contundencia. Son palabras mayores. Eso es simbólico de que no se puede aplastar y matar la poesía; de que la defensa ciudadana de los valores civiles y humanos, del arte y los derechos de la vida es lo único que cabe contra la infamia y la impunidad del poder en México o en donde sea.

-“La estampida” es en lo poético y en lo político muchas cosas… ¿Cuáles son para ti sus aspectos más relevantes?

-En lo que toca a mi prosa, mi pensamiento crítico y su diversidad y profundidad, prefiero que otros juzguen. “La estampida de los hipócritas” está presentada en formato jurídico ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos contra el Estado mexicano por violación sistemática y continuada de mis derechos fundamentales de persona, de escritor y de ciudadano. Es un libro en defensa de la poesía catalana del siglo XX y por la aparición inmediata de “Doce poetas catalanes del siglo XX”; se constituye en una documental pública de un crimen de Estado y de particulares con instrumentos del Estado: la crónica fundamentada, la fehaciencia de la persecución de un escritor hasta la muerte civil en México…; la persecución de un escritor ante quien sin embargo perdieron…: perdieron la partida el gobierno y su cúpula política intelectual, su aparato abyecto de legitimación y presupuesto cultural. Este libro deja esto patente. Perdieron la partida porque la razón y la verdad y la belleza estaban y están conmigo, y porque enfrenté a la muerte en Guadalajara, y no morí, como ellos procuraron y esperaban. Mi muerto, el muerto que soy rema rayo abajo y está vivo y lleno de razón y de mundo. La poesía catalana del siglo XX permanece incólume en su nueva casa de mi idioma como en el suyo por los tiempos de la especie. Y son estas las condiciones en que dejo las cosas en manos de la justicia internacional. Eso es lo que importa. Lo demás son pendejadas, carne de piltrafa…

-En México te has defendido incluso con riesgo de la vida, y has defendido la poesía catalana con todas las medidas jurídicas nacionales e internacionales hasta agotarlas. Llama la atención que no hayas hecho otro tanto en Cataluña… ¿Por qué?

-Porque no es una cuestión catalana. Este crimen es un crimen mexicano de origen. Quienes sorprendentemente en Cataluña contra natura y contra toda lógica y todo derecho se involucraron en él son personas concretas, y en otro lugar y momento los he invitado a decir qué compraron, por qué y qué les vendieron. Ahora ya no importa. Es cosa de ellos. No representan la opinión de la intelectualidad y menos de la espiritualidad catalanas… De todos modos, mis derechos están a salvo. “Doce poetas catalanes del siglo XX” es un libro cuyo peso radica en su carácter necesario, panorámico y singular de la poesía de su título; es un registro por sus poetas clásicos de un espíritu y una cultura: la poesía de un siglo en una lengua que se habla y escribe en España y que no se conoce en su dimensión verdadera, dentro y fuera de España, como lo que es: una gran poesía europea; una poesía que paga en el ostracismo involuntario e inmerecido pesos históricos de opresión, y su condición minoritaria. En ese sentido “Doce poetas catalanes” es un paso de difusión y conocimiento dado ya. Su publicación es cosa de tiempo, y hay para ese libro expectativa y apoyo; pero de eso no quiero todavía hablar.

-Háblanos en ese caso, para finalizar, de lo que te propones en lo inmediato, de lo que sigue…

-Pues, mira: lo primero era publicar en México “La estampida”, para cerrar allá mi larga defensa de la poesía catalana del siglo XX; publicada y presentada ya en México en un sitio simbólico también como el Club de Periodistas y ante un público mayoritariamente juvenil, lo que sigue es cerrar la parte catalana del asunto. El libro ha comenzado a circular y ha sido ya presentado en Barcelona; preparo ahora aquí mismo una lectura maratónica de “Doce poetas catalanes del siglo XX” para los días 25 y 26 de noviembre, a participar en la cual estoy en estos momentos convocando a la comunidad artística catalana. Con estas dos acciones cierro definitivamente la cosa pública de la defensa de este libro, dejándolo en la conciencia intelectual y poética de catalanes y castellanos, abierto para su publicación desde España para el ámbito de ambas lenguas, que como la de “La estampida” se impone por su propio peso poético y humano, y es por su naturaleza clásico y necesario, y un acontecimiento espiritual enriquecedor que ninguna infamia más va a poder detener. Eso júralo.

De su original catalán, versión: LFdUAC

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